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Economía

De los Mozos: el hombre al que Moncloa no perdona que quisiera presidir Indra con el PP

El consejero delegado de Indra, al que ya quiso echar Escribano, sale para dejar todo el poder a Ángel Simón

De los Mozos: el hombre al que Moncloa no perdona que quisiera presidir Indra con el PP

José Vicente de los Mozos.

La previsible salida de José Vicente de los Mozos como consejero delegado de Indra se hizo realidad ayer, al fallarle sus únicas agarraderas en Moncloa, Óscar López y Óscar Puente. Ángel Escribano ya trató de deshacerse de él cuando todavía era presidente, pero el Gobierno no le perdona que tuviera agenda propia al margen de Moncloa y de la propia Indra: De los Mozos quería ser presidente de la compañía cuando llegara el PP.

«De los Mozos siempre ha tenido su agenda propia, ha trabajado exclusivamente para él mismo, y eso ha provocado que todo el mundo lo vea como un traidor: primero Escribano, luego Moncloa y ahora Ángel Simón [actual presidente de Indra]», explica una fuente conocedora de la situación.

De los Mozos fue nombrado consejero delegado en 2023, bajo la presidencia de Marc Murtra, en un movimiento nunca bien explicado del todo (venía de presidir Renault, sin ninguna experiencia en el sector de defensa). Entonces, se dijo que se trataba de equilibrar la presencia de Murtra, próximo al PSC, con una persona con mucho peso en la CEOE y presidente de Ifema, por lo que, supuestamente, estaba bien visto por el PP. En teoría, se buscaba el apoyo del principal partido de la oposición a la creación del famoso “campeón nacional”, que se consideraba una cuestión de Estado y que, además, fue idea del propio PP cuando estaba en el Gobierno.

Desde el principio, De los Mozos se puso a trabajar en su propio beneficio, siempre según las fuentes, y tiró de esas buenas relaciones con el PP —incluso se llegó a ver con Feijóo en alguna ocasión— para garantizarse que, cuando ganara las elecciones, él no sólo seguiría en Indra, sino que sería el presidente. Ejecutivo, por supuesto. Era el momento en que estallaron todos los escándalos de corrupción que aquejan al Gobierno y había grandes expectativas en un adelanto electoral. Pero Pedro Sánchez resistió.

Escribano contra De los Mozos

Cuando Manuel de la Rocha, el hombre que susurra a Sánchez en cuestiones de mangoneo empresarial, dio el golpe de Estado en Telefónica y sustituyó a José María Álvarez-Pallete por Murtra, Escribano llegó a la presidencia de Indra como su primer accionista privado. Y como su prioridad era llevar a cabo la fusión con su empresa familiar, EM&E, no quiso tocar a De los Mozos para no molestar a nadie, a pesar de que nunca se llevó bien con él; precisamente, por esa agenda propia.

Hasta que Moncloa se dio cuenta de que, si se hacía la fusión con las valoraciones que se manejaban, Escribano y Joseph Oughourlian superarían a la SEPI en el capital, con lo que tumbó la operación y lanzó una durísima ofensiva para echar a Escribano de la presidencia. En esos momentos tan convulsos, Escribano decidió cortar la cabeza a De los Mozos de una vez (y tal vez salvar la suya). De hecho, el consejero delegado se la ofreció, pero a cambio de una indemnización muy superior a la que le corresponde, que es de una anualidad según el informe de gobierno corporativo de Indra. Es decir, algo más de 2 millones según las cifras de 2025, si bien en 2026 su remuneración iba a subir hasta 4,2 millones.

Simón quiere mandar solo

Escribano no aceptó, pero los acontecimientos se precipitaron y el que tuvo que acabar dimitiendo fue él. De la Rocha nombró a Ángel Simón, el CEO de CriteriaCaixa al que fulminó Isidro Fainé precisamente a raíz de los de Telefónica, como presidente no ejecutivo. Con lo cual, De los Mozos se las prometía muy felices para llevar las riendas de la empresa y, sobre todo, aguantar hasta las elecciones.

Pero eso es no conocer a Simón, quien desde el primer momento dejó claro que ahí solo iba a mandar él: asumió las comisiones ejecutiva y de estrategia —las que cortan el bacalao en las compañías— y comenzó a fichar a personas de su confianza y a relevar a otras de la etapa anterior. En especial, a Ciril Rozman, su mano derecha en Agbar y en Criteria, y probable nuevo CEO de Indra. Y no solo eso, sino que retomó la fusión con EM&E (que el Gobierno quiere, siempre que mande la SEPI): o sea, la vuelta de Escribano, el enemigo acérrimo de De los Mozos.

Viéndose fuera, el CEO tiró del clan de Valladolid en el Gobierno, Óscar López y Óscar Puente, para intentar salvarse a la desesperada, como informó THE OBJECTIVE. Y mientras, intoxicaba a algunos medios asegurando que la fusión con EM&E no seguiría adelante. Sus dos agarraderas se han puesto de perfil y, una vez más, De la Rocha ha decidido que el que no sigue adelante es él. Eso sí, esta vez se supone que con la indemnización que él quiera, como ya se demostró con la salida de Pallete y sus 44,5 millones.

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