Sumar entrega al Papa una carta del Sindicato de Inquilinas contra la venta de pisos de la Iglesia
Piden una audiencia al Pontífice para explicar la situación de varias familias

Momento en el que la portavoz de Sumar entrega la carta al Papa.
Durante su visita al Congreso de los Diputados, la portavoz de Sumar, Verónica Barbero, le ha entregado al papa León XIV una carta del Sindicato de Inquilinas contra la venta de pisos de la Iglesia a fondos de inversión. El conocido como Sindicato de Inquilinas de Madrid ha remitido una carta al Papa; le solicita que intervenga ante la situación que, según denuncia la organización, viven cientos de inquilinos residentes en viviendas propiedad de entidades vinculadas a la Iglesia católica.
En el escrito, fechado el 6 de junio, el sindicato sostiene que la crisis de vivienda en Madrid está agravando la desigualdad social y económica y afirma que numerosas familias destinan una parte creciente de sus ingresos al pago del alquiler, llegando en algunos casos a situaciones de vulnerabilidad.
La organización centra sus críticas en dos entidades concretas. Por un lado, asegura que la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís ha incrementado los precios de los alquileres y recuerda el caso de Mariano Ordaz, cuyo contrato no habría sido renovado y que, según la carta, fue desahuciado el pasado 7 de mayo. También afirma que la orden dispone de más de 300 viviendas en el centro de Madrid.
Trece edificios
Asimismo, el sindicato acusa a la Fundación FUSARA, gestionada por el Arzobispado de Madrid, de negarse a renovar los contratos de centenares de familias para proceder a la venta de trece edificios a fondos de inversión. Según el documento, esta operación pondría en riesgo la permanencia de los actuales residentes y supondría abandonar el objetivo benéfico con el que fue creada la fundación.
En la misiva, los firmantes apelan directamente al Pontífice y cuestionan que instituciones ligadas a la Iglesia puedan participar, a su juicio, en dinámicas especulativas. «¿Cómo puede la Iglesia, que debe ser refugio y defensa de los débiles, participar en decisiones que ponen en riesgo y juegan con la estabilidad habitacional de las personas simplemente por interés económico?», plantean en el texto.
La carta también incorpora referencias bíblicas para defender que la propiedad privada y la actividad económica deben estar subordinadas al bien común y a la justicia social, al tiempo que denuncia que la especulación inmobiliaria está deteriorando el tejido comunitario de los barrios madrileños. Como petición final, el llamado Sindicato de Inquilinas solicita una audiencia con el Papa para exponer personalmente los casos de varios afectados, entre ellos Mariano, de 67 años, y Maricarmen, de 87 años, quien según el documento afronta un desahucio en las próximas semanas. Además, reclama la implicación de León XIV para «frenar la especulación» y «restaurar la dignidad en Madrid».
