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Economía

La visita del Papa sitúa los viajes religiosos en el foco económico: «Es una máquina turística»

Las previsiones apuntan a que el viaje apostólico dejará un impacto de entre 90 y 125 millones de euros

La visita del Papa sitúa los viajes religiosos en el foco económico: «Es una máquina turística»

Visita del papa León XIV a Madrid.

La visita del papa León XIV a España está sirviendo para poner en primer plano el potencial del turismo religioso como uno de los segmentos de mayor valor añadido para la industria turística nacional. Más allá del incremento de la ocupación hotelera o de la llegada puntual de miles de fieles, fuentes del sector consultadas por THE OBJECTIVE consideran que este tipo de eventos proyecta una imagen internacional del país ligada al patrimonio, la cultura y la espiritualidad, al tiempo que genera un importante retorno económico.

Las previsiones apuntan a que el viaje apostólico, que recorre Madrid, Barcelona y Canarias, dejará un impacto económico de entre 90 y 125 millones de euros, según el estudio Turismo religioso en España. Un viaje al interior de un segmento en transformación, elaborado por ObservaTUR junto con las consultoras ReiniziaT y Task ONE. Otras estimaciones elevan incluso esa cifra hasta los 150 millones de euros al considerar el conjunto de beneficios directos e indirectos derivados de la visita.

Las agencias de viajes especializadas defienden que el perfil del turista religioso encaja plenamente en el concepto de «turismo de valor». Se trata de viajeros que no solo participan en los actos litúrgicos, sino que aprovechan su estancia para visitar monumentos, museos, santuarios y espacios históricos, prolongando además su gasto en restauración, comercio y transporte. «Es una máquina turística y el valor de imagen es incalculable», señalan a este diario fuentes del sector.

Un visitante que consume patrimonio y cultura

El informe destaca que el principal legado puede ir más allá del gasto inmediato en hoteles, restauración o transporte. La presencia del Pontífice actúa como un auténtico «efecto escaparate», reforzando la proyección internacional de España como destino de turismo religioso y cultural y favoreciendo futuras llegadas de viajeros interesados en el patrimonio histórico y espiritual.

La Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (Acave) ha pedido aprovechar el impulso que supone la visita papal y ha definido este segmento como un «turismo bueno», capaz de generar riqueza y de contribuir a la difusión internacional del patrimonio español. La organización considera que el viaje puede servir para consolidar el atractivo de enclaves como la Sagrada Familia, Montserrat y el conjunto del patrimonio religioso catalán.

Barcelona y Madrid, beneficiadas por el tirón

El interés despertado por la visita se ha reflejado en los hoteles. Diversos estudios apuntan a un incremento significativo de las búsquedas de alojamiento en las ciudades incluidas en la gira del Pontífice, con aumentos del 52% en Barcelona y del 46% en Madrid respecto al año anterior.

En la capital catalana, el sector turístico sitúa la ocupación hotelera cerca del 90% durante los días centrales de la visita que acaba de comenzar y confía en que el acontecimiento sirva para posicionar la ciudad como uno de los grandes referentes europeos del turismo religioso. Madrid, por su parte, ha vivido una situación singular al coincidir la visita del Papa con los conciertos de Bad Bunny, una combinación que ha aumentado la demanda de alojamiento y ha contribuido a tensionar las ya elevadas tarifas hoteleras.

España, potencia en turismo religioso

El estudio de ObservaTUR sitúa a España entre los tres grandes destinos internacionales del turismo religioso, junto con Italia y Tierra Santa, gracias a activos como el Camino de Santiago, la Semana Santa, Montserrat, la Basílica del Pilar, la Sagrada Familia y los numerosos años jubilares previstos para 2026. Para el sector, la visita de León XIV supone una oportunidad para reforzar esa posición y avanzar hacia un modelo turístico basado en la calidad y la diversificación de la demanda. En un contexto en el que las administraciones buscan atraer viajeros con mayor capacidad de gasto y menor impacto sobre el territorio, el turismo religioso aparece como una modalidad capaz de combinar actividad económica, conservación del patrimonio y proyección internacional.

El principal referente del potencial económico del turismo religioso en España sigue siendo la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de 2011, celebrada en Madrid con la visita del papa Benedicto XVI. Aquel encuentro congregó a cientos de miles de peregrinos de todo el mundo y se convirtió en uno de los mayores eventos celebrados en el país. No obstante, los precios de entonces distan mucho de los actuales. Según las estimaciones realizadas tras su celebración, la JMJ generó un impacto económico de 354,3 millones de euros en España, de los que 231 millones correspondieron a la Comunidad de Madrid.

Además, las pernoctaciones hoteleras aumentaron un 29%, se crearon más de 4.600 puestos de trabajo y la recaudación por IVA alcanzó los 28 millones de euros. Hoteles, restaurantes, comercios y empresas de transporte figuraron entre los principales beneficiados por la llegada masiva de visitantes, consolidando el turismo religioso como un importante motor de actividad económica.

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