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La familia Botín aprovecha la crisis de Irán para ampliar su control sobre Línea Directa

Su ‘holding’ Cartival ha adquirido nuevas acciones de la aseguradora, de la que posee más de un 20% del capital

La familia Botín aprovecha la crisis de Irán para ampliar su control sobre Línea Directa

Alfonso Botín, presidente de Línea Directa y vicepresidente de Bankinter | Europa Press

La familia Botín Naveda ha aprovechado la crisis desatada por la guerra de Irán en los mercados para reforzar su peso de control en Línea Directa. Los primos de la presidenta del Santander, a través de su holding industrial Cartival, han efectuado una serie de compras de acciones de la aseguradora desde que estalló el conflicto bélico. Unos movimientos que se producen después de que los últimos meses ejecutaran adquisiciones de títulos para contener la caída de la cotización.

Cartival, administrada por Alfonso Botín, ha desembolsado en los recientes movimientos, materializados en marzo, algo más de 800.000 euros en acciones de Línea Directa, según los datos recabados por THE OBJECTIVE en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Esta cantidad se suma a la inversión que hizo a finales de 2025 y a principios de 2026, antes de la incertidumbre generada por la guerra de Irán.

Botín es presidente de la aseguradora, además de ser el primer ejecutivo de Bankinter y principal accionista con un 23,2%, donde ocupa la vicepresidencia. Gestiona a través de la patrimonial de la familia más de un 20% del capital de la compañía de distribución de pólizas. El banco, a su vez, tiene una participación del 17,4% en Línea Directa.

Remontada de la cotización

La cotización, desde las compras realizadas, ha remontado sin verse afectada por el conflicto bélico. En las últimas cuatro semanas ha subido casi un 10%. De extenderse la guerra y, con ella, el bloqueo del estrecho de Ormuz, las aseguradoras verían comprometido su futuro una vez más. Cabe recordar que Línea Directa se vio gravemente afectada tras la invasión rusa de Ucrania.

La familia Botín no es la única que ha apostado por la evolución de la compañía. También lo ha hecho el fondo Wellington, que a principios de marzo tomaba una participación del 1%, sumándose al resto de grandes accionistas, entre los que destacan también la familia Masaveu, los dueños de la farmacéutica Rovi y los propietarios de la textil Mayoral, con más de un 5% cada uno. Completan la lista de inversores significativos Brandes, con otro 5%, y Lazard, con un 3,2%.

Diversificación del holding Cartival

Tal y como publicó este periódico en verano, el holding de los banqueros logró dejar atrás las pérdidas en 2024, en plena escalada de Línea Directa. Entonces, ganó 187 millones frente a los números rojos de 1,7 millones de 2023. Para no depender tanto del comportamiento de la aseguradora y de Bankinter, la patrimonial de la familia cántabra adoptó hace tres años un plan de diversificación, potenciando las inversiones en renovables y otras actividades a través de una filial, Aleph 2004, registrada en la CNMV para operar tras un cambio social.

Para los próximos ejercicios, Cartival espera que el beneficio de las sociedades participadas aumente progresivamente, «haciéndose así efectiva la rentabilidad de las inversiones en valores mobiliarios», restando importancia al banco y a la aseguradora y Línea Directa. «La sociedad, en su apuesta por la diversificación, mantiene su cartera en los sectores de biotecnología y energético, medioambientales, especialmente en energías renovables, apoyando el desarrollo de estas industrias para la mejora medioambiental y sostenibilidad».

Activos de 1.146 millones

El holding de la familia Botín tiene unos activos totales valorados en 1.146 millones de euros en balance, si bien su valor real es mucho mayor en la actualidad. Por ejemplo, su participación en Bankinter, a precio de mercado, asciende a más de 3.000 millones, mientras que sus acciones en Línea Directa superan los 280 millones.

El negocio de la saga que no tiene un desempeño tan positivo es el aeródromo manchego Pista la Perdiz, que entró en pérdidas en 2024. La instalación, ubicada en Ciudad Real, dejó atrás entonces las ganancias de ejercicios anteriores y sufrió unos números rojos de 43.935 euros, frente a los beneficios de 39.165 euros de 2022 y los 12.021 euros de 2023, debido a un aumento significativo de los costes de explotación y a la incorporación de una provisión para atender posibles pérdidas. Los primeros han empeorado un 2.000% con respecto al año anterior. Por contra, la empresa logró mejorar sus ingresos por la actividad principal en un 15%.

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