El Sabadell se enfrentará a una presión vendedora en Bolsa y los bajistas ya atacan
Los fondos ya toman posiciones cortas ante las perspectivas de que caiga la acción tras el pago del megadividendo

El presidente del Sabadell, Josep Oliu, y el nuevo consejero delegado, Marc Armengol. | Banco Sabadell
El Sabadell va a afrontar una nueva etapa una vez entregue el megadividendo de 2.500 millones a finales de mayo, tras haber ejecutado la desinversión de su filial británica TSB al Santander. La entidad catalana se enfrentará a partir de entonces a una presión vendedora de acciones por parte de sus socios, lo que facilitará una caída de su cotización.
Ante este escenario, los fondos bajistas han empezado a tomar posiciones y poder sacar provecho. El primero en hacerlo ha sido la firma Marshall Wace, que ha aflorado una posición en corto de un 0,52% del capital, según los datos recabados por THE OBJECTIVE en la CNMV. Un movimiento que esta misma compañía no hacía sobre el Sabadell desde finales de 2021.
Muchos de los accionistas están esperando a cobrar el megadividendo, de 0,5 por cada título, y reducir su exposición en el banco que lidera Josep Oliu. Entre estos estaría el que fuera consejero de la entidad, el mexicano David Martínez, que estaría decidido a salir del Sabadell después de que abandonara el órgano rector el pasado otoño por las discrepancias mostradas con el resto de la cúpula sobre la oferta pública de adquisición (opa) lanzada por el BBVA, que finalmente fracasó.
El banco pide «profesionalidad» al inversor díscolo
Martínez fue el único alto cargo que defendió la operación y que acudió a la propuesta de compra, lo que provocó críticas y tensiones con el resto de miembros del consejo y la dirección del banco. Al resultar fallida la opa, el mexicano conserva aún en torno a un 3,5% del capital.
En el Sabadell se da por hecho que saldrá tras la entrega del megadividendo, que tendrá lugar el 29 de mayo. La semana pasada, el exconsejero delegado César González-Bueno reclamaba al mexicano «profesionalidad» a la hora de llevar a cabo esta venta con el fin de no perjudicar de nuevo al banco. Por su parte, Oliu hablaba en los mismos términos y descartaba que la desinversión del exconsejero latinoamericano causara un efecto en la entidad, ya que consideraba que mirará por sus propios intereses para ganar más dinero.
Varias opciones para la salida de Martínez
El accionista más rebelde del Sabadell podría materializar esta venta de su participación de varias maneras. La más rápida sería a través de una colocación acelerada en el mercado, lo que podría implicar un desgaste corto para la cotización. Otra vía es el traspaso de títulos en un periodo de tiempo extendido con transacciones de pequeño volumen. Y una tercera, más intermedia, con plazos no tan largos y con importes mayores.
La venta de la filial británica permitió al grupo vallesano prometer un megadividendo de estas características y defenderse del ataque hostil de BBVA. Fue clave para que el conglomerado vasco fracasase, aunque éste contó también en su contra con las limitaciones aprobadas por el Gobierno para hacer descarrilar la operación. Pero la salida del Reino Unido sitúa al Sabadell en una posición de mayor debilidad frente a sus competidores. Va a perder una quinta parte de sus ingresos y beneficios, por lo que el desafío que tiene por delante es mayúsculo.
Mantener la rentabilidad sin TSB, el gran reto
Por el momento, el recién estrenado consejero delgado, Marc Armengol, va a mantener las guías y la hoja de ruta ya marcada por el banco, pero en sus primeras palabras se abría a pequeñas compras de negocios (fondos, consumo, etc.) para empujar el crecimiento y compensar el hueco dejado por TSB en sus cuentas. Unas adquisiciones que, además, se efectuarían hasta que el Sabadell pueda cumplir su sueño de integrarse con una entidad mediana en nuestro país (Abanca, Unicaja, Ibercaja o Kutxabank). Hasta la fecha, ninguna ha querido y no está previsto que a corto plazo, salvo una catástrofe económica, vaya a haber un proceso de consolidación en España.
Tras la fallida opa, el Sabadell ha mantenido el tipo en Bolsa. No se ha cumplido la profecía de BBVA de que se hundiría si no salía adelante la oferta: sus acciones caen algo más de un 5% desde principios de año. Por su parte, el grupo vasco se ha depreciado desde enero más de un 9%, sobre todo como consecuencia de la incertidumbre por la guerra de Irán. Este mejor comportamiento estaría soportado por el reparto del megadividendo. De hecho, BlackRock, que controla el 8,458%, ha reforzado su peso en el capital a la espera de su entrega en las últimas sesiones.
