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Energía

'Caso Pádel': Leire Díez anotó un presunto fraude de hidrocarburos aún bajo secreto

La 'fontanera' del PSOE escribió sobre un caso que estaría vinculado a un fraude de litros de combustible

‘Caso Pádel’: Leire Díez anotó un presunto fraude de hidrocarburos aún bajo secreto

Ilustración de Leire Díez. | Alejandra Svriz

«Cuatro altos ejecutivos de empresas petroleras se reunían a jugar al pádel —dejando sus móviles en la taquilla— y comenzaban a hablar del fraude que estaban acometiendo con los litros de combustible». Este vendría a ser, según una fuente autorizada, un breve resumen de lo que significa el caso Pádel, un presunto fraude de hidrocarburos que lleva bajo secreto varios años en el sector. Sin embargo, esta «operación» no pasó inadvertida para la fontanera del PSOE, Leire Díez, que lo tenía anotado en su libreta en hasta dos ocasiones sin especificar su significado.

El contexto de esta operación se dio en pleno fraude de IVA en el sector, un capítulo oscuro que ha provocado un agujero de cientos de millones de euros en las arcas del Estado porque muchas empresas compraban combustible dentro del depósito fiscal y, más tarde, cuando lo vendían a otras compañías fuera del almacén, se quedaban con el IVA y no lo repercutían a Hacienda. Una situación que fue más allá y en la que una empresa mediana sin aparentes contactos ni una trayectoria dilatada en el sector petrolero era capaz de traer barcos cargados de combustible a España, actividad limitada a unos pocos. El sector petrolero se convirtió en una barra libre en la que lograr lo que no se consigue en ningún mercado: dinero fácil.

La anotación de Leire Díez donde donde aparece la «Operación Pádel»

En la libreta de Leire Díez, incautada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, aparece en la página 57 (de un total de 121) lo siguiente: «Causa Paddle. Número procedimiento» con un asterisco al lado. Es una anotación que aparece sola, sin ningún tipo de contexto ni de relación con lo que había escrito antes y después. Unas páginas después, en la 59, justo al final, vuelve a aparecer una anotación similar: «Operación Paddle».

Pero como suele ocurrir en el sector de los hidrocarburos, un caso como este comienza a adornarse de rumores complejos de contrastar. Algunas voces dicen que está «parado» en la Audiencia Nacional, otros que está siendo investigado por la UCO y algunos otros aseveran que «es de tal envergadura que comprometería los cimientos del Estado». Se habla de mordidas, descuadre en los litros y también se apunta a las mermas, que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) define como las pérdidas de volumen o peso de hidrocarburos durante su extracción, almacenamiento, transporte o comercialización.

Hoy el contexto en el que se pudo dar el caso Pádel es completamente distinto: el Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Transición Ecológica, ha limpiado de ‘truchas’ (como se les llamaba a los que defraudaban impuestos) el sector, con decenas de inhabilitaciones. Paralelamente, ha dado luz verde a una controvertida norma que ha creado un grupo selecto de empresas confiables que ha generado críticas en el sector de hidrocarburos por considerarse un oligopolio.

El mayor fraude de la democracia

El fraude de los hidrocarburos lleva produciéndose en España desde que se liberalizó el sector, a mediados de los años noventa. Ya por esa época comenzaron a aparecer los primeros empresarios que usaban el IVA para enriquecerse y crear empresas que eran una máquina de hacer dinero. En los últimos años fue creciendo sin precedentes hasta convertirse posiblemente en el mayor fraude de la democracia. La situación provocó una desconfianza sin parangón dentro del mercado. Todo ello con la pasividad de un Gobierno que no actuaba, lo que relajó las conductas éticas de las empresas. Leire Díez encontró ahí una gran cantidad de información sensible.

El fraude de los hidrocarburos tiene como principal responsable a todas aquellas compañías que no repercutieron el IVA cuando Hacienda se lo solicitaba, haciendo desaparecer el dinero bajo complejos entramados empresariales con testaferros. No obstante, cabe también señalar que estas empresas no hubiesen tenido ningún recorrido si otras compañías, aparentemente en contra de este fraude, no lo hubiesen alimentado vendiéndoles producto dentro del depósito fiscal. Hay que subrayar la pasividad del Gobierno y de la CNMC en este asunto, porque desprotegieron al sector con competencia desleal y aquello costó cientos de millones de euros de los ciudadanos durante años.

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