El machismo del tubo de escape: fallido evento de Moncloa sobre petróleo y heteropatriarcado
Treinta personas asistieron al salón de actos del Ministerio para la Transición Ecológica, con un aforo de 128

La vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen. | Europa Press
Son las 9.30 de la mañana en la sede del Ministerio de Transición Ecológica en Madrid, que tiene desplegado en su fachada un cartel gigante que anuncia el evento: Petromasculinidad y Cultura Fósil. Son unas jornadas —celebradas el pasado viernes y en las que se pretendía vincular el petróleo con el machismo— que también se han anunciado en redes sociales días atrás. El lugar elegido es el salón de actos del Ministerio, con un aforo de 128 personas. «Vamos a esperar un poco, que la gente va a llegar justilla», dijo desde un atril un hombre de avanzada edad que se encargaría de la gestión del foro durante esa mañana. Pero pasaban los minutos y la sala seguía prácticamente vacía.
Finalmente, comenzó el evento con una asistencia de apenas 30 personas, ocho de ellas ponentes de la jornada. El evento duró desde las 9.30 hasta las 14.00 y fue financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de los fondos europeos Next Generation. El aliciente de la jornada fue la participación por videollamada de la profesora adjunta de Ciencias Políticas en Virginia Tech, Cara Daggett, creadora del concepto «petromasculinidad».
El primero en tomar la palabra fue el subsecretario para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Miguel González, que hizo una introducción de lo que se iba a hablar. «Hay algunos sonidos que tienes metidos en la cabeza. Yo siempre voy a recordar cómo en las calles de Talavera se rompía el silencio por un tubo de escape que sonaba más fuerte de lo que era necesario. Esto no es un sonido, es un mensaje […]. La petromasculinidad no es un insulto, es una categoría sociológica y analítica que nos permite entender cosas que teníamos delante de nuestras narices pero que nos negábamos a ver. El petróleo, claramente, ha construido un imaginario colectivo de poder y de dominio. Todos tenemos esa imagen de hombre fuerte y, volviendo a la moto, la idea de la potencia que ruge en un determinado momento y el humo que la propia moto deja atrás».
Daggett, durante su intervención, estuvo explicando su experiencia con los combustibles fósiles, la relación con el género y el rol de la cultura fósil en los sistemas y que ahora impulsaba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante su comparecencia proyectó diferentes diapositivas. Algunas de ellas llamativas, como un pene gigante con ojos que disparaba un humo negro por el prepucio, y cuya fotografía venía recogida por el diario danés Politiken. Paralelamente, la luz tenue que había en la sala provocó que dos asistentes se quedaran dormidos.
Tras la ponencia de Daggett, Carlos Vindel, científico titular del Instituto de Historia del CSIC, lanzó dos preguntas a la politóloga. Las cuestiones no fueron cortas y su formulación duró aproximadamente tres minutos. La primera pregunta fue para felicitar a China por no formar parte de esa extensión de la petromasculinidad con Estados Unidos, porque había ayudado a abaratar las placas fotovoltaicas en el sur global. En la segunda reflexionó sobre «si se podía no renunciar al concepto de abundancia, que estaba muy presente en los regímenes energéticos fósiles, porque ahora se tenía el sol». La primera respuesta de ella fue que no le había entendido y que necesitaba traducción. Una situación que generó las risas de los allí congregados.
En una de las mesas del evento, llamada Cultura Postfósil: Imaginarios, Género y Transición Energética, un hombre del público —que pertenece a una asociación de combustibles— levantó la mano para preguntar si era posible ver el combustible como «feminista». Para ello, trató, sin aparente éxito, de seducir a los ponentes relatando que en su sector se habían llevado a cabo avances, como la economía circular y el tratamiento de los residuos. Finalmente, con cierto sonrojo porque sabía que lo estaban prejuzgando en exceso, preguntó: «¿Hay algún papel para nosotros?». El salón de actos se inundó de silencio. Lo que provocó que aquellas discretas sonrisas cómplices entre algunos de los presentes acabasen convirtiéndose en sonoras carcajadas.
Otros conceptos que aparecieron durante la sesión fueron el ecofeminismo (que relaciona la opresión de las mujeres con la degradación del medio ambiente) y el ecocidio (el daño masivo a los ecosistemas). El origen de este evento está en la exposición Aquí Hay Petróleo, organizada por el Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Fundación Biodiversidad en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hace varios meses. La exhibición también se financió con fondos Next Generation del Ministerio de Ciencia y presentó el concepto de petromasculinidad. También se vinculó el desarrollo de energía fósil con una estrategia del franquismo.
