El IBEX mueve a Telefónica datos estratégicos de Google y Amazon por la presión de Trump
Los bandazos del presidente norteamericano fuerzan las maniobras para mantener la soberanía de los datos

El presidente norteamericano, Donald Trump.
Las grandes corporaciones del IBEX 35 están migrando y reforzando su información sensible en las infraestructuras de Telefónica, frente a los centros de datos de Google, Amazon y Microsoft. El Tetris geoestratégico en el que se ha convertido el mundo está detrás de esta decisión, cada vez más frecuente entre los gigantes del parqué español, tal y como ha podido confirmar THE OBJECTIVE con fuentes del sector de total solvencia.
El agitado tablero internacional y los bandazos de Donald Trump han puesto en alerta a Gobiernos y empresas de todos los países. El petróleo, con el estrecho de Ormuz como epicentro, es la última de las fricciones alimentadas por el presidente norteamericano, una situación que afecta a todo.
La volatilidad en las decisiones de Trump no es algo nuevo. Las empresas del IBEX 35 saben que despertarse con un nuevo cambio en las reglas del juego es una realidad cotidiana, y han decidido ponerse la venda antes de la herida en el caso de la denominada soberanía de los datos —fundamentalmente tener la información a salvo de injerencias—.
Para mantener inalterable este concepto, las grandes de la bolsa española están moviendo y replicando su información sensible a los centros de datos de Telefónica, frente a las nubes de Amazon (AWS), Google (Google Cloud) y Microsoft (Azure), los tres gigantes del sector, y con los que trabaja prácticamente todo el parqué nacional.
Este movimiento no supone un abandono total de la tecnología estadounidense, ni mucho menos. Las norteamericanas siguen ofreciendo herramientas de inteligencia artificial y capacidades de cómputo inigualables para las grandes corporaciones. Lo que el IBEX está ejecutando es una estrategia de nube híbrida —o multicloud— para no depender únicamente de las tecnológicas de Silicon Valley.
Giro en la legislación americana
El núcleo del conflicto reside en la jurisdicción. Durante años, las corporaciones españolas han confiado en la eficiencia y escala de los proveedores de nube de Estados Unidos. Sin embargo, el marco legal estadounidense, reforzado por normativas como la Cloud Act, permite al Gobierno de Washington exigir a sus empresas tecnológicas el acceso a datos almacenados en sus servidores, incluso si se encuentran físicamente en territorio europeo.
Con el aumento de la intensidad trumpiana en la escena política internacional y su ‘Estados Unidos primero’, el IBEX ha interpretado que la dependencia del Silicon Valley es un riesgo estratégico inasumible. Una orden ejecutiva o una disputa comercial subida de tono podría dejar a sectores críticos —como el bancario o el energético— en una posición de extrema debilidad si sus datos están bajo el control indirecto de la Casa Blanca.
No puede pasarse por alto que en el sector financiero bancos como Santander, CaixaBank o BBVA manejan información transaccional y datos personales de millones de ciudadanos. Para ellos, la posibilidad de que una agencia extranjera acceda a sus bases de datos o que un bloqueo diplomático paralice sus sistemas de pago es una pesadilla.
Lo mismo sucede con el sector energético, donde compañías como Iberdrola y Naturgy gestionan redes inteligentes que vertebran del país. El control de los datos de consumo y de la red eléctrica debe estar blindado ante cualquier amenaza híbrida o presión diplomática.
Telefónica, a río revuelto…
En este escenario, Telefónica ha emergido como el socio estratégico de mayores garantías (es la primera teleco y además nacional). El gigante azul ha sabido leer los tiempos, posicionándose no solo como una empresa de telecomunicaciones, sino como la «nube soberana» de España. La migración hacia este operador, más allá de la tecnología que posee, ofrece tres garantías que Google o Amazon no pueden replicar.
Por un lado, está la jurisdicción europea. Los datos permanecen bajo el estricto control del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE, sin interferencias externas. Además, se cumple con las máximas de cercanía y control, ya que la infraestructura física (centros de datos) está en suelo español, lo que reduce la latencia y aumenta la seguridad física. Por último, se hace buena la máxima de neutralidad política. Telefónica no está sujeta a los vaivenes de las guerras comerciales transatlánticas de la misma manera que un gigante de Seattle o Mountain View. Aunque el Gobierno está en su accionariado, la influencia que ha ejercido hasta ahora está lejos de la que imprime casi a diario Donald Trump en sus homólogas norteamericanas, al menos lo que llega a la opinión pública.
