La mujer que denunció a Rafa Mir ratifica en el juicio que fue dos veces agredida sexualmente
La Fiscalía mantiene diez años y medio de prisión para el futbolista tras la declaración de la denunciante

El futbolista Rafa Mir. | Jorge Gil (Europa Press)
La mujer que denunció al futbolista Rafa Mir ha ratificado este jueves en el juicio contra el jugador que este le agredió sexualmente en dos ocasiones en la madrugada del 31 de agosto al uno de septiembre de 2024, cuando se encontraban en su domicilio tras haberse conocido en una discoteca.
Durante el juicio celebrado en la Audiencia de Valencia, que también se sigue por los mismos delitos contra el futbolista Pablo Jara, amigo de Mir que le acompañaba aquella noche, ha comparecido una segunda denunciante que se ha ratificado en que Jara le hizo tocamientos no consentidos y le propinó un «puñetazo» mientras les echaba de la casa.
La fiscal ha asegurado que la conducta de Mir es constitutiva de un delito de violación «porque se comete con violencia» y ha mantenido su petición inicial de penas, que son de diez años y medio de prisión para Mir y tres años para Jara, en ambos casos por sendos delitos de agresión sexual y lesiones.
Ambos acusados solo han contestado a preguntas de sus abogados, y tanto el de Mir como el de Jara han pedido la libre absolución sin cargos de sus clientes al considerar que los hechos fueron consentidos y no existe delito.
El relato de los hechos
La mujer que denunció a Mir ha explicado que se conocieron esa noche en una discoteca de València, que allí en algún momento se besó con él y que ella y una amiga aceptaron trasladarse a la casa del jugador.
Según ha relatado, en el taxi Mir empezó a «tontear» con su amiga, y ambos desaparecieron juntos cuando llegaron a la vivienda, si bien a los diez minutos el futbolista regresó y la cogió en brazos para tirarse con ella a la piscina, donde le realizó tocamientos, llegando a introducirle los dedos en la vagina en contra de su voluntad.
La mujer ha contado que llamó a su padre para que fuera a recogerla y salió de la casa, aunque volvió a entrar porque había olvidado el bolso, momento en el que, siempre según su relato, Mir le cogió «fuerte» del brazo para llevarla a un baño, donde, tras echar el pestillo, volvió a besarla y a introducirle los dedos en la vagina.
Ha añadido que tenía miedo y que, cuando consiguió salir del baño, tenía un ataque de ansiedad y se marchó a la calle. En ese momento, según la denunciante, Mir y Jara empujaron a su amiga fuera de la casa y, tras llamarlas «niñatas», Jara le propinó un puñetazo a su amiga y le arrebató la toalla que llevaba puesta, dejándola prácticamente desnuda.
La otra mujer que denunció ha confirmado que mantuvo relaciones sexuales con Mir al llegar a la casa. Después ha relatado que cuando su amiga salió por primera vez de la casa, Jara se acercó a ella para realizarle tocamientos a pesar de que ella le pedía que parase.
Ha confirmado la versión de la primera denunciante, en el sentido de que Jara la arrojó a la calle, le pegó un puñetazo y le quitó la toalla con la que se cubría. «Me tiró como si fuera una bolsa de basura, estaba sin ropa, sin dinero…», ha añadido.
Los testimonios de la Policía
En su testimonio, dos de los agentes de la Policía Local de Bétera que acudieron al lugar de los hechos han relatado que la mujer que denunció a Mir les dijo que «había mantenido relaciones consentidas con el jugador en el baño y que se sintió incómoda cuando le metió los dedos en la vagina y que se lo dijo y que el jugador paró». «Dijo que no había ido al baño ni coaccionada ni nada», ha asegurado la agente.
Un agente de la Policía Nacional que acudió al chalet ha apuntado que cuando llegó, le dijeron que «al parecer» dentro del chalet había una persona que le había pegado un manotazo, aunque señala que él no vio «nada consistente como una lesión, ni sangre ni nada, igual el labio un poco rojo».
El agente ha recordado que los policías locales le revelaron que la denunciante les había dicho que había mantenido relaciones sexuales consentidas con Mir. «Incidí mucho en si había habido consentimiento y me dijeron que sí», ha señalado.
Un tercer hombre que estaba en la vivienda, amigo de Mir y Jara, ha asegurado que ambas mujeres discutieron porque las dos querían tener relaciones con el entonces jugador del Valencia y que la denunciante de Mir cambió su actitud cuando este le tiró a la piscina y que coqueteó con él. «Había complicidad», ha destacado.
Respecto a la salida de las mujeres, ha dicho que Jara, en un momento de la conversación, «les puso la mano en la espalda y las echó», pero «no hubo puñetazo». El primer agente de la seguridad privada que acudió a la casa ha dicho que vio a «dos chicas semidesnudas» y que una «tenía el labio sangrando» y otra sufría «un ataque de ansiedad».
Mir, que solo ha contestado a preguntas de su defensa, ha defendido su inocencia y ha asegurado que «todo lo que pasó fue consentido; la noche fue así, fluyó así», ha destacado. El jugador ha asegurado que ya mantuvo relaciones sexuales con la denunciante en la discoteca y que esta se enfadó cuando las tuvo con su amiga en su casa.
El futbolista ha dicho que ambas mujeres mantuvieron dos discusiones muy fuertes, creando una situación «insostenible», pero que él se fue al baño y que, después, ya vio a su amigo Jara lanzándoles la ropa por encima de la valla y que ellas le decían que le iban a denunciar.
