La conexión aérea entre Canadá y España bate récords ante la demanda de los canadienses
Nuevos enlaces y una mayor capacidad refuerzan el atractivo para viajeros que provienen del mercado norteamericano

Aviones de Iberia en el aeropuerto. | Marta Fernández Jara (Europa Press)
La conexión aérea entre Canadá y España batió récords en 2025, que serán superados este año con la apertura de tres nuevas rutas, ante la creciente demanda de turistas canadienses que consideran cada vez más el destino europeo frente a otros países más tradicionales.
En 2025, el número de conexiones semanales entre ambos países aumentó de ocho a diez, el mayor salto en al menos cinco años, con la incorporación de nuevas rutas como Halifax-Barcelona y Montreal-Valencia, que ampliaron tanto el origen de los viajeros como los destinos en España.
En términos de capacidad, en 2025 la cifra se situó en 455.274 asientos, un 48% más que en 2023. Este crecimiento no solo refleja una mayor oferta, sino también una diversificación territorial; son de gran importancia, según destacó a EFE la consejera de Turismo de España en Canadá, Isabel Martín Benítez.
«Se incorporó Valencia, abriendo la conexión directa con el litoral mediterráneo, y Halifax como nuevo punto de partida en Canadá», explicó Martín Benítez, quien también subrayó «que las conexiones directas son especialmente importantes para elegir un destino vacacional, por eso estos vuelos representan una gran ventaja para los destinos españoles».
La tendencia se intensificará en 2026, con nuevas rutas como la Madrid-Toronto de Iberia, la Halifax-Madrid de WestJet y la Montreal-Palma de Mallorca de Air Canada, además de las conexiones anunciadas recientemente por Air Canada entre Toronto y Montreal con Tenerife para el invierno. Estas últimas responden a una demanda creciente de destinos cálidos durante los meses más fríos en Canadá.
«Mayor conectividad aérea»
«Estamos, sin duda, en el momento de mayor conectividad aérea de la historia entre los dos países», afirmó la responsable turística española, que destacó además la desestacionalización del mercado canadiense, cuyos viajeros tienden a desplazarse fuera de la temporada alta.
Los datos muestran una evolución clara en los últimos años. Tras la pandemia, el número de rutas se mantuvo estable hasta 2023, con ocho conexiones entre Toronto, Montreal y Calgary con Madrid, Barcelona y Málaga. En 2024 se registró un ligero incremento, pero fue en 2025 cuando se produjo el salto cualitativo, con diez conexiones semanales en ocho rutas y la incorporación de un cuarto aeropuerto canadiense (Halifax) y un nuevo destino español (Valencia).
Este aumento de la capacidad aérea coincide con un cambio en las preferencias de los turistas canadienses. Tradicionalmente orientados hacia destinos del Caribe, especialmente Cuba y México, y Estados Unidos, cada vez más viajeros optan por Europa, y en particular por España.
Uno de los factores que explican este giro es el contexto geopolítico y económico. Las tensiones comerciales y políticas con Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump han generado incertidumbre y han reducido el atractivo del país vecino como destino turístico para muchos canadienses.
Los aranceles afectan
Los aranceles de EEUU a Canadá y la insistencia del presidente Donald Trump en convertir el país en el estado número 51 de la Unión han alimentado la reticencia de los canadienses a viajar al vecino del sur, con un desplome de las visitas. En este contexto, España se beneficia de una combinación de factores que la posicionan como destino preferente.
«El turista canadiense busca experiencias singulares y tiene un gasto en destino superior a la media», añadió la responsable de turismo española, quien destacó que cultura, gastronomía, historia y estilo de vida son algunos de los principales atractivos, junto con el clima.
Según los datos de Turespaña, en 2024 España recibió más de 640.000 visitantes procedentes de Canadá, que efectuaron un gasto total de 1.250 millones de euros, una media por turista de 1.926 euros.
Además, la diversidad geográfica del país permite a los viajeros recorrer diferentes regiones en un solo viaje, algo especialmente valorado por un mercado acostumbrado a largas distancias. Esta tendencia se refleja también en la duración de las estancias, que ha aumentado de seis días en 2024 a nueve en 2025.
