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Paula Martin

Alemania: ayer y hoy

Estamos ante un campo de concentración, concretamente el de Dachau, de la Alemania nazi. Allí murieron 43.000 inocentes, cuyo único pecado -a ojos de los nazis, claro- era ser judíos.

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Alemania: ayer y hoy

Estamos ante un campo de concentración, concretamente el de Dachau, de la Alemania nazi. Allí murieron 43.000 inocentes, cuyo único pecado -a ojos de los nazis, claro- era ser judíos.

“Qué bonita la vida. Qué regalo tan grande, que luego te lo quita, te hace no ser de nadie… A veces sin sentido, otras tantas gigante. Qué bonita la vida…”. Canta Dani Martín. Empiezo a tararear estos versos casi sin darme cuenta al observar la imagen.

Parece un edificio, antiguo, sin más, ¿verdad? Algo dañado, eso sí, y necesitado de una mano de pintura… Perfectamente podría ser un lugar abandonado. Uno de tantos. E incluso un buen lugar para hacer fotos que podrían convertirse después en un tablero de Pinterest. Pero no, no es un edificio abandonado ni siquiera es desconocido… Estamos ante un campo de concentración, concretamente el de Dachau, de la Alemania nazi. Allí murieron 43.000 inocentes, cuyo único pecado -a ojos de los nazis, claro- era ser judíos. Hoy este edificio, hace un homenaje, sin ser considerado tal, a aquellas miles de almas… porque actualmente ese lugar se utiliza como albergue para refugiados y sin techo.

Quién se lo iba a decir a ese rincón alemán… Pasó de ser un lugar detestable que recordaba el pasado más negro del país germano para convertirse en uno admirable que constituye un bonito presente de la nación alemana. La vida tiene estas cosas… Unas veces te quita, otras te da.

“Para bien obrar, el que da debe olvidarlo luego y el que recibe, nunca”, Séneca.

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