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Melchor Miralles

Los amigos de Puigdemont y el lazo amarillo de WhatsApp

Dime con quién andas y te diré quién eres. Si estás preso, dime quién te visita y te diré por dónde andas. Carles Puigdemont recibió su primera visita en la cárcel de Neumünster. Las visitas no son obligatorias en prisión ni en Alemania ni en España. El interno ha de aportar una lista de personas a las que quiere ver, y las autoridades penitenciarias le dan el visto bueno, o no. La primera visita de Puigdemont fue el eurodiputado alemán Bernd Lucke, un economista afamado ultraderechista, xenófobo y anti europeo

Opinión

Los amigos de Puigdemont y el lazo amarillo de WhatsApp

Dime con quién andas y te diré quién eres. Si estás preso, dime quién te visita y te diré por dónde andas. Carles Puigdemont recibió su primera visita en la cárcel de Neumünster. Las visitas no son obligatorias en prisión ni en Alemania ni en España. El interno ha de aportar una lista de personas a las que quiere ver, y las autoridades penitenciarias le dan el visto bueno, o no. La primera visita de Puigdemont fue el eurodiputado alemán Bernd Lucke, un economista afamado ultraderechista, xenófobo y anti europeo, que abandonó Alternativa por Alemania porque le parecía un partido blandito, y que en alguna conferencia ha defendido que en España hay que bajar los salarios un 30% “para hablar de una producción realmente competitiva”.

Pues ya saben de qué va Puigdemont, con esos amigos no le hacen falta más enemigos. Y mientras tanto, las juventudes independentistas de Arran y los Comités de la revolución republicana catalana siguen tratando de joder las vacaciones del personal con sus actos violentos, y la policía puso en libertad a los dos mossos d’Esquadra detenidos por presunto encubrimiento al haber ejercido de conductores y escoltas de Puigdemont durante su periplo fuguista. ¿Qué pintaban dos funcionarios que cobran salario con dinero público de fuga con el ex presidente? ¿Por qué no estaban en sus destinos? Me extraña que sus jefes directos no hayan sido citados aún a declarar, porque se supone que deben controlar que los funcionarios están en sus puestos, ejerciendo sus obligaciones, y no de viaje con un delincuente huido de la Justicia prestándole un servicio particular. Pero así están las cosas. Y va WhatsApp e incluye entre sus emoticonos un lazo amarillo en el apartado de “actividades” junto a condecoraciones y otros varios, y cabrea lógicamente al personal no independentista, que no sabe qué pinta ahí ese símbolo político.

Lo de Cataluña sigue en el dislate, y lo que queda por ver. Pero claro, es que creían muchos que vulnerar las leyes, y menospreciar el Estado de Derecho iba a salir gratis, y es que no. La Justicia es muy lenta, pero termina llegando y tocando a la puerta. Y vivimos en España, y en Europa, y las leyes han de cumplirse, y si no gustan, pelear políticamente por modificarlas en sede legislativa, y si no, si se las pasa uno por el arco del triunfo, acaba derrotado, por más que WhatsApp coloque el lazo amarillo entre los símbolos de actividades. Más que nada porque por ahora las actividades de esta gente son ilegales, y ahora se entregan a la violencia callejera incluso, que ya se sabe cómo acaba.

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