El Gobierno amplía el tiempo de atención por inmigrante tras la avalancha de regularizaciones
A partir del 4 de mayo la horquilla en las tramitaciones en las oficinas de Correos pasa de 20 a 30 minutos por persona

Inmigrantes hacen cola en una oficina de Correos. | Europa Press
Correos ampliará los tiempos de atención en la regularización de inmigrantes en las casi 400 oficinas de toda España a cargo de realizar estos trámites. Hasta el momento, el margen para cada diligencia era de 20 minutos, pero a partir del 4 de mayo pasará a ser de media hora. El cambio se produce ante la incapacidad de atender debidamente en ese tiempo a quienes tratan de normalizar su situación.
Los cálculos del Ejecutivo apuntan a que unas 500.000 personas pueden formular la petición. En los primeros días, se registraron más de 60.000 solicitudes a gestionar en cinco oficinas de Extranjería designadas, al menos una por provincia de la Seguridad Social, y concretamente 371 de Correos, que es quien tiene la mayor responsabilidad por volumen de puntos administrativos. El proceso concluirá el 30 de junio.
El hecho de que se tardase más tiempo del previsto en la ejecución de los trámites tiene un impacto directo en los tiempos de espera, dado que todo se organiza en función de citas previas establecidas en tramos de 20 minutos. La demora en la burocracia provoca desajustes que se traducen en largas colas en algunas de las sedes del operador público postal. Por este motivo, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones —el que establece las condiciones del proceso según fuentes oficiales de Correos— ha decidido extender los tiempos.
A pesar de la ampliación a 30 minutos, en muchos casos las tareas se alargan hasta los 35 o 40 minutos, por lo que fuentes cercanas a la compañía amarilla consultadas por THE OBJECTIVE aseguran que es muy posible que determinadas oficinas sigan registrando largas colas.
Hay que destacar que fue el Ministerio de Inclusión el promotor de la decisión de despachar cada petición de regularización en 20 minutos, si bien el operador postal no comprobó que este tiempo se ajustase a la realidad para alertar de los problemas que se podían derivar; de ahí la modificación horaria actual, aprobada tras una semana de trabajo y esperas.
No se ha tenido en cuenta tampoco la dificultad de los empleados ante un trámite que no habían hecho antes y para el que la formación fue un vídeo de poco más de media hora en el que se explicaba la manera de proceder, difundido entre la plantilla encargada de esta tarea solo tres días antes de que comenzase el proceso.
El material audiovisual fue enviado el viernes 17 de abril por la noche para iniciarse el proceso el pasado lunes 20. Los elegidos para este trabajo aseguran que es «una vergüenza» que se les haya remitido «un ladrillo enseñando a la gente a hacer lo que no es su cometido» y obligándoles a visionarlo durante el fin de semana, en horario extralaboral.
La atención por inmigrante duplica lo previsto
Los cambios en los tiempos de gestión responden a que en algunos casos estos se veían duplicados respecto a lo previsto inicialmente, tal y como adelantó este diario.
«La dirección de oficinas, que no ha sido capaz de organizar y planificar el proceso, ha establecido en 20 minutos el tiempo para cada regularización, con solo 20 minutos de parada que es obligatoria según el convenio. Con esas citas cada 20 minutos, los empleados no pueden ir al cuarto de baño. Esto da idea de la calidad humana de los directivos de Correos y el respeto a sus trabajadores, que han demostrado estar a mucha mayor altura que los primeros», manifestaron a este periódico fuentes cercanas a la corporación pública postal poco después de iniciarse las regularizaciones.
A esta circunstancia se suma que se han habilitado tan solo 371 oficinas de Correos —la red está compuesta por unas 2.400— en capitales de provincia y municipios de más de 50.000 habitantes para que los inmigrantes puedan iniciar los trámites de regularización. Las fuentes que trabajan a pie de oficina consultadas por este diario ven a todas luces insuficiente este número de sedes para atender a la demanda. Describen la situación actual como un «infierno» o un «caos absoluto».
Lo que tampoco comprenden estos trabajadores es el motivo por el cual la ampliación del horario de 20 a 30 minutos no se efectúa de forma inminente, teniendo por delante otra semana —la que acaba de arrancar— en la que los inmigrantes seguirán acudiendo a las oficinas a tramitar sus papeles.
