The Objective
Transporte

Correos tarda en regularizar a un inmigrante el doble de lo previsto inicialmente

Las oficinas están sobrepasadas y sus trabajadores emplean horas extras para poder cumplir con su cometido

Correos tarda en regularizar a un inmigrante el doble de lo previsto inicialmente

Cola de inmigrantes esperando a ser regularizados en una oficina de Correos.

Los empleados de Correos han cerrado el segundo día de regularizaciones de inmigrantes, este pasado martes, con múltiples problemas. Los profesionales a pie de las casi 400 oficinas que se responsabilizan de este trámite denuncian falta de previsión, de formación, información errónea y pocos medios por parte de la dirección. Problemas a los que se suma otro de igual calado: el cálculo erróneo que hizo la dirección del operador público sobre lo que duraba cada proceso de tramitación.

Mientras que los gestores de la entidad amarilla, dirigida por Pedro Saura desde principios de 2024, calcularon el proceso en 20 minutos, la realidad en las ventanillas es bien distinta. Los testimonios recogidos por THE OBJECTIVE en algunas de estas sedes son concluyentes: en muchos casos tardan casi el doble de lo vaticinado. Esto es un problema, porque las citas se facilitan teniendo en cuenta ese tiempo medio de atención, retrasando la operativa en cuanto esa horquilla es sobrepasada.

«La dirección de oficinas, que no ha sido capaz de organizar y planificar el proceso, ha establecido en 20 minutos el tiempo para cada regularización, con solo 20 minutos de parada que es obligatoria según el convenio. Con esas citas cada 20 minutos, los empleados no pueden ir al cuarto de baño. Esto da idea de la cualidad humana de los directivos de Correos y el respeto a sus trabajadores, que han demostrado estar a mucha mayor altura que los primeros», aseguran fuentes cercanas a la corporación pública postal.

Otros trabajadores consultados por este diario señalan la falta de conocimientos sobre atención al público de quienes gobiernan la empresa. «La atención al cliente no funciona como en una presentación de PowerPoint, menos aún en un procedimiento tan complejo y desconocido para los empleados».

Una situación que se da bajo el paraguas de un comportamiento modélico en las oficinas por parte de los usuarios. Pese al miedo de una parte de los trabajadores de Correos, especialmente con los inmigrantes magrebíes, no se ha registrado hasta el momento ninguna situación complicada reseñable. Lejos de ello, las fuentes consultadas han calificado el comportamiento y paciencia de este colectivo como «ejemplar».

Poca preparación

Los problemas son diversos por la naturaleza del proceso: no es lo mismo enviar un paquete o gestionar una carta que efectuar los trámites de regularización con una formación «exprés» diseñada por personal que no se ha enfrentado antes a una tarea como la encomendada. Pese a la inexperiencia, la formación consiste en un vídeo de 36 minutos en el que Carlos Ares, director gerente de Comercio Minorista, aparece en una grabación para explicar a sus subalternos cómo proceder.

Este material audiovisual se envió el pasado viernes por la noche y este lunes se inició el proceso. Los escogidos creen que es «una vergüenza» que se les haya remitido «un ladrillo enseñando a la gente a hacer lo que no es su cometido» y obligándoles a visionarlo durante el fin de semana, en horario extralaboral. El Gobierno ha habilitado solo 371 oficinas de Correos en capitales de provincia y municipios de más de 50.000 habitantes, lo cual es, a todas luces, insuficiente para atender a la demanda. Los trabajadores de oficinas describen la situación actual como un «infierno» o un «caos absoluto».

Carga acumulada

El hecho de que, después de dos días de regularización en oficinas y con este problema ya sobre la mesa, no se hayan aumentado los tiempos de atención es también criticado por los trabajadores de Correos: «Los tiempos se están yendo al doble, lo que da una buena muestra de que la dirección está equivocada, pero, lo peor, es que sostienen el error y siguen dando citas cada 20 minutos. Ayer seguían dándolas a pesar del caos generado».

Una situación a la que los empleados de la compañía se enfrentan tras la reducción paulatina de la misma y sin la contratación de personal de apoyo, ni en este proceso actual ni en periodos de especial intensidad en oficinas por el volumen de trabajo a sacar adelante, como las Navidades o el Black Friday.

Publicidad