Los viajeros de AVE sufren 11 minutos de retraso medio antes de nuevas subidas de precio
El encarecimiento de los cánones ferroviarios y la crisis energética aumentará el coste de los billetes

Trenes AVE de Renfe
Los retrasos en la Alta Velocidad (AV) española han llegado para quedarse tras el accidente de Adamuz y la puesta en negro sobre blanco de los problemas en las infraestructuras ferroviarias. Según datos públicos del portal de transparencia de puntualidad de Renfe, la media que se han demorado sus AVE ha sido de 11,2 minutos el pasado mes de marzo —último dato disponible—. Ni sus rivales Ouigo ni Iryo hacen públicos estos datos, aunque es seguro que sus clientes también sufren retrasos porque la infraestructura, las vías sobre las que circulan, es la misma que en el caso de Renfe.
Se trata de una situación que no impedirá que se efectúen subidas de precio con toda seguridad. Fundamentalmente, esta afirmación se justifica por dos causas. La primera de ellas es la crisis energética derivada de la crisis de Irán. Los precios del petróleo se han disparado y serán repercutidos al cliente.
Sucede lo mismo con el incremento de las tasas. ADIF las ha subido para permitir el uso a operadores como Renfe, Ouigo e Iryo. En estos casos, el aumento también se repercute en el consumidor, que será finalmente quien pague gran parte de esa factura.
Retrasos por las Limitaciones Temporales de Velocidad
ADIF mantiene Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) en distintos puntos de España para garantizar la seguridad de los viajeros. Unas imposiciones que son recurrentes desde el accidente de Adamuz (Córdoba) que el pasado 18 de enero causó la muerte a 46 personas. Estas restricciones de la velocidad se deben fundamentalmente a problemas en las vías reportados por los maquinistas y a las obras de restauración y ampliación de la red.
Si se analizan también los datos de enero y febrero del informe de transparencia de Renfe, los tiempos de demora media se han reducido sensiblemente. Mientras en enero este indicador era de 15 minutos, en febrero se disparó hasta los 19,9 minutos, derivados del incremento exponencial de los avisos de los maquinistas por problemas en las vías. Fueron días de alerta máxima en ADIF, que no quiso tomar ningún tipo de riesgo, reduciendo la velocidad siempre que se producía algún reporte en la red.
En enero los retrasos inferiores a 5 minutos se producían en el 54% de las ocasiones, por un 71% los de más de 15 minutos y un 82,8% los de más de media hora, en febrero se pasó a un 35%, un 58,9% y un 79,1% respectivamente. Los datos mejoraron en marzo, con un 48,6%, 74,6% y un 90,4% respectivamente.
Una situación complicada
El informe mensual de puntualidad de Renfe para marzo de 2026 revela un panorama complejo para la operadora ferroviaria, particularmente en los márgenes de tiempo más estrictos, en comparación con el desempeño del año anterior. Los datos muestran un descenso significativo en los índices de puntualidad para las llegadas con menos de 5 y 10 minutos de retraso, situándose muy por debajo de los registros de 2025 para el mismo periodo.
En concreto, la puntualidad en llegadas con un margen inferior a 5 minutos registró un preocupante 48,6% en el mes de marzo. Esta cifra representa una caída drástica y constante que se ha agudizado a lo largo de las primeras semanas del año, marcando una brecha sustancial respecto al desempeño de 2025, donde la puntualidad para este mismo rango se mantuvo de forma consistente por encima de los registros actuales (en torno al 70%).
Una tendencia similar se observa en las llegadas con menos de 10 minutos de retraso, cuyo índice se situó en el 65,1%. Aunque superior al dato de los 5 minutos, este registro también refleja una caída considerable y sitúa a la operadora lejos de los niveles de servicio ofrecidos el año anterior, evidenciando dificultades para mantener una puntualidad rigurosa en su red de AVE y Larga Distancia.
El informe destaca que la operación de salida mantiene un nivel de cumplimiento notablemente alto. La puntualidad en salidas con un margen inferior a 10 minutos se situó en el 89,3%. Aunque este dato es inferior a la estabilidad casi perfecta de 2025 y muestra una ligera caída en marzo, sigue siendo una cifra positiva y sugiere que la mayoría de los trenes inician su viaje a tiempo, localizándose la mayor parte de las incidencias durante el trayecto.
Finalmente, el desglose de los «Minutos de Retraso por Incidencias» arroja luz sobre las causas raíz de estas dificultades. El gráfico muestra una responsabilidad compartida, aunque cambiante. En enero y marzo, la operadora atribuyó la gran mayoría de los minutos de retraso (84,7% y 80,1%, respectivamente) a causas «EXTERNAS», que incluyen infraestructura, gestión de la circulación, otros operadores y fenómenos meteorológicos. No obstante, en febrero, la propia Renfe asumió la mayor parte de la responsabilidad, con un 22,2% de los minutos de retraso atribuidos directamente a la operadora, frente a un 77,8% de causas externas. Esta variabilidad subraya el desafío constante de gestionar un servicio ferroviario complejo frente a factores imprevistos.
