The Objective
España

Malestar en Correos por los cursos exprés para la regularización: «Nos enteramos de la mitad»

Los escogidos para el proceso denuncian que la formación es insuficiente y que se encuentran desbordados

Malestar en Correos por los cursos exprés para la regularización: «Nos enteramos de la mitad»

Varias personas hacen cola para la tramitación de su regularización administrativa, a 20 de abril de 2026, en Albacete. | EP

Un grupo de empleados de Correos, compuesto por aproximadamente mil profesionales, ha sido seleccionado para participar en el proceso de la regularización extraordinaria de inmigrantes impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Estos trabajadores han recibido un programa de formación exprés que consideran insuficiente, precipitado y con muchas lagunas. En conversación con THE OBJECTIVE, se quejan de estar haciendo «el trabajo de Migraciones y Policía» sobre la base de «cursillos formativos a toda pastilla». «No nos enteramos ni de la mitad», confiesan.

La formación se imparte de forma exprés y es obligatoria para los trabajadores seleccionados, que ya de por sí se encuentran sobrecargados de tareas tras la congelación de la contratación de personal adicional y la reducción paulatina de efectivos en Correos. El material en cuestión es un vídeo de 36 minutos en el que Carlos Ares, director gerente de Comercio Minorista, se graba para explicar a sus subalternos cómo proceder. Este se envió el pasado viernes por la noche, y este lunes ya se comenzó con el proceso. Los escogidos consideran que es «una vergüenza» que se les haya remitido «un ladrillo enseñando a la gente a hacer lo que no es su cometido» y obligándoles a consumirlo durante el fin de semana, en horario extralaboral.

Captura del vídeo remitido a los trabajadores de Correos sobre la «regulación de personas migrantes» (sic).

El Gobierno ha habilitado solo 371 oficinas de Correos, en capitales de provincia y municipios de más de 50.000 habitantes, lo cual es, a todas luces, insuficiente para atender a la demanda. Los trabajadores de oficinas describen la situación actual como un «infierno» o un «caos absoluto»: «Las aplicaciones no funcionan, o funcionan mal. El cálculo que hicieron y con el que dieron las citas era de veinte minutos para cada gestión. Según se acumulen los retrasos, se irán agravando las situaciones». Y añaden: «En lugar de distribuir las cargas, las han concentrado. Al final de mes, todos cobrarán igual, pero unas oficinas están pasándolas putas», sostiene otro trabajador de Correos.

Aunque desde Correos han indicado que tanto la formación como el personal son idóneos, los propios sindicatos de trabajadores, tales como CCOO, UGT, CSIF y CGT, han denunciado públicamente que la formación es paupérrima. Hablan de «improvisación», «falta de planificación» y de «una tomadura de pelo» porque no da seguridad jurídica ni prepara adecuadamente al personal. Piden más refuerzo de plantilla (al menos un 30-40% más en ventanillas) y formación de mayor calidad.

Otra de las cuestiones que preocupan a los trabajadores de la corporación amarilla es la seguridad por las tensiones que se pueden generar con algunos inmigrantes, especialmente con los magrebíes, a los que consideran el «cliente más agresivo». No es una acusación sin fundamento. Algunos responsables de las oficinas aseguran que, en líneas generales, son los que generan más problemas cuando realizan cualquier tipo de trámite. «Una cosa es no ser racista y otra, negar la realidad», afirman.


Correos, en una situación delicada

Esta nueva carga de trabajo se suma a una situación estructural compleja, marcada por el legado de la gestión de Juan Manuel Serrano y un plan de recuperación liderado desde 2024 por Pedro Saura que, pese a arrojar los primeros beneficios contables en años —si bien maquillados con 400 millones de dinero público—, muestra dificultades para mejorar el servicio diario y las condiciones de la plantilla para competir con las empresas de paquetería, que se han comido parte de su negocio tradicional.

Bajo la actual dirección de Pedro Saura, Correos ha reportado una vuelta a las ganancias tras cerrar el ejercicio de 2025 con un saldo positivo de 14,4 millones de euros —como decimos, con truco—. Estas cifras contrastan con las pérdidas millonarias acumuladas durante el mandato de Juan Manuel Serrano, periodo en el que la compañía sufrió un deterioro patrimonial superior a los 1.000 millones de euros y una pérdida de cuota de mercado en el sector postal tradicional reseñable.

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) salió al rescate de Correos el verano del año pasado, tras alcanzar un acuerdo con los sindicatos para la firma de un Plan Estratégico 2024-2028, a través del cual se insuflarán 3.000 millones de euros al operador postal para modificar estructuralmente su operativa y estrategia. El objetivo es estabilizarlo y hacerlo rentable.

Más ‘jefes’, menos carteros

Un escenario que se afronta con recortes en la plantilla base del operador postal y el aumento del personal en los puestos de gestión y dirección. Los datos son elocuentes. En los últimos tres años contabilizados, la plantilla operativa (aquella que aglutina a carteros motorizados, clasificadores y personal de ventanilla) ha perdido 476 efectivos, reduciéndose hasta los 40.721 empleados.

En el mismo periodo, el área que engloba a la dirección, los técnicos superiores y el personal fuera de convenio ha pasado de 7.250 a 7.500 puestos. La conclusión estadística es demoledora: por cada dos empleados base que han dejado la compañía, Correos ha contratado a un nuevo cargo de responsabilidad.

Publicidad