Cerdán traicionó a Ábalos aireando la prostitución para ocultar la trama de corrupción
Su sucesor en el PSOE fue el emisario que desveló sus escándalos y gastos en una operación de control de daños

WhatsApps de Cerdán. | TO
Santos Cerdán (Milagro, Navarra, 1969) fue clave para la destitución de José Luis Ábalos, las informaciones exclusivas de THE OBJECTIVE sobre los motivos de su caída y la posterior operación de control de daños que desplegó el Gobierno, tal y como se relata en el libro Todos los hombres de Sánchez (Editorial Deusto). Ahora, este periódico publica una de las primeras pruebas documentales que ratifican la condición de emisario del hombre que ejecutó esta operación destinada a ocultar el entramado criminal que investiga la justicia, encapsular las responsabilidades en Ábalos, frenar las investigaciones periodísticas sobre la corrupción en el seno del PSOE e impedir que escalara hasta la cúpula de Moncloa y Ferraz.

El mensaje desvelado por este periódico muestra a Santos Cerdán como «el traidor» de Ábalos, que en noviembre de 2021 aportó información sustancial sobre sus excesos con prostitutas, su relación con Jésica Rodríguez, pero también todo lo relativo a los gastos excesivos y manipulados que presentó el ex número tres del PSOE en Ferraz 70 de forma continuada durante los tres años en que ostentó el cargo, información publicada en exclusiva por THE OBJECTIVE el 6 de noviembre de 2021. Y lo hizo en un intento por ocultar su propia implicación en la trama de corrupción y el conocimiento del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Dos días antes, tras la cacería mediática iniciada contra este periódico por publicar la «vida disoluta» de Ábalos, la alerta de Carmen Calvo al presidente porque «no podemos mantener a un putero como número tres» y el enfrentamiento de Ábalos y Sánchez el día de su cese, Cerdán envió este mensaje a la autora de las informaciones: «Yo me comprometí en no salir y dejarte mal y nadie está saliendo, es más nos están dando por no salir a defenderlo».
Las comunicaciones entre Ábalos y Cerdán en esos primeros días de noviembre del 2021, a las que tuvo acceso este periódico, evidencian que era su predecesor en el cargo quien presionó a Cerdán para que desmintiera las informaciones publicadas en THE OBJECTIVE. En esas noticias se hacía referencia a «una docena de fuentes de primer nivel del Gobierno y el PSOE» que habían revelado estas exclusivas autorizando su publicación, con el compromiso de que, ante la ausencia de pruebas documentales, nadie saldría a desmentir públicamente la información, como así fue. Por este motivo, ante la campaña orquestada por el Gobierno y ejecutada por sus satélites mediáticos, este periódico se quejó en privado de su soledad al no verse respaldado por quienes habían facilitado la información.
El SMS de Sánchez a Ábalos
El mismo día en que se publicó la cuarta entrega sobre la facturación opaca, manipulada y reservada de Ábalos en Ferraz, con meses de gastos por encima de los 9.000 euros —tal y como se ha confirmado cuatro años después en el informe patrimonial de José Luis Ábalos realizado por la UCO—, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, envió un mensaje a Ábalos para mandarle su «solidaridad por los infundios que [veía] en los medios». Fue el 6 de noviembre de 2021, tres días después de las primeras exclusivas sobre los motivos de la caída de Ábalos sobre su «vida disoluta», su relación con prostitutas y la alerta de Carmen Calvo al presidente Sánchez en vísperas de la celebración del 40.º Congreso Federal del PSOE, al que se acudía con el abolicionismo de la prostitución como bandera: «No podemos mantener a un putero como número tres». Ninguna de esas tres primeras informaciones, los días 3, 4 y 5 de noviembre, motivó el mensaje de ‘solidaridad’ de Sánchez a Ábalos.
La facturación opaca del secretario de Organización del PSOE —custodio de la caja del partido durante tres años y amigo personal de quien le sucedería en el cargo, Santos Cerdán— era una línea roja infranqueable para el partido. El mismo día de noviembre, otra dirigente del PSOE que había revelado a este diario informaciones sobre las andanzas de Ábalos con la prostitución llamó a la autora del presente artículo para decir: «¿Pero tú qué quieres, cargarte el partido?». La acalorada conversación pretendía advertir sobre una suerte de pacto no escrito para no cruzar la frontera de la prostitución a las facturas y los gastos opacos y manipulados que José Luis Ábalos presentó en la Administración del partido durante tres años consecutivos en Ferraz, con la complicidad y beneplácito del gerente del PSOE.
El pacto de Ábalos y el gerente
Como desveló este periódico, el gerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón, llegó a una especie de acuerdo con el ministro de Transportes y número tres del PSOE para «complementar su salario» a través de los gastos que liquidaba al partido, consciente de que el modus operandi consistía en que Koldo García aportaba «tiques que recogía del suelo» procedentes de desconocidos ajenos al PSOE. Cuando esos fajos de facturas se engrosaron con cifras de más de tres ceros —coincidiendo con el viaje a Canarias en noviembre de 2020 en el que Koldo pagó con billetes de 500 euros fiestas con gogós y champán en un hotel de lujo—, el gerente transmitió a Cerdán que «Jose se está pasando con los gastos», a lo que el entonces número dos de Ábalos en la Organización del PSOE le instó a comunicárselo «al secretario general del PSOE». Así ocurrió en una visita a Moncloa, en la que Moreno Pavón alertó a Pedro Sánchez de la situación, previa reunión con el afectado en el ministerio. Todo ello motivó la destitución del gerente del PSOE a petición de Cerdán, tal y como él mismo reveló a este periódico, para ocultar su responsabilidad. Sin embargo, en lugar de destituirlo, le protegieron en la empresa pública Enusa, la segunda mejor remunerada de la SEPI, con un sueldo de 245.000 euros anuales.
La operación de control de daños se inició cuando THE OBJECTIVE accedió en exclusiva a la información sobre los destrozos en un parador en el que se había celebrado una fiesta durante las restricciones sanitarias de la covid y que acabó con «restos de todo». Años después, siete trabajadores del Parador de Sigüenza confirmarían que entre ellos se encontraron «latigazos de cocaína» y copas de vino lanzadas contra la pared, así como parte del mobiliario destruido. Durante la celebración del 40.º Congreso Federal de Valencia en octubre de 2021, tras dar cuenta este periódico de esta información al nuevo jefe de gabinete de Sánchez, Óscar López, antes presidente de Paradores de Turismo, López avisó al presidente Sánchez, reunido en una sala junto a Adriana Lastra y Santos Cerdán, con quienes negociaba la nueva Ejecutiva. Fue el sábado 16 de octubre de 2021.
Las exclusivas de THE OBJECTIVE no se publicarían hasta tres semanas después, cuando Cerdán surgió como emisario de Pedro Sánchez para intentar teledirigir las informaciones desveladas en este periódico, contrastadas con una decena de fuentes «de máximo nivel» del Gobierno y el PSOE, entre las que se encontraba una persona de la máxima confianza de Pedro Sánchez y dos ministros del núcleo duro. Durante la investigación realizada por este diario en el transcurso de cuatro años, se produjo una conversación entre el difunto Miguel Barroso —dirigente del CNI— y una tercera fuente consultada por este diario, en la que el primero, conocido como el «guionista del sanchismo», reveló al tercero de los comensales en un almuerzo: «Hemos sido nosotros, Ábalos es un putero y un hijoputa y la periodista ha dicho la verdad».
Tras la publicación de los motivos de la caída de Ábalos, Cerdán desapareció. No respondió más a los mensajes enviados y dirigió una campaña contra este periódico, acusándolo de propagar bulos y fake news contra el Gobierno, utilizando para ello a sus satélites mediáticos. Cuando meses después asistió a declarar, a petición de Ábalos, en calidad de testigo en la querella que este interpuso contra este periódico y la autora de estas informaciones, Cerdán aseguró lo siguiente: «La señora Garat me dio una visión [de Ábalos] que yo no conocía y le dije que cómo podía decir esas cosas sin tener pruebas».
