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Daniel Lara de la Fuente

Política marca chancho

«En políticas de vivienda, más aún en la joven, se pega un patadón y se rifa la pelota de una manera radicalmente distinta: con pocos recursos y aún peores resultados»

Opinión

Política marca chancho
LaSexta

Esta es una de las columnas ganadoras del curso de la Escuela ethos: cómo ser columnista paso a paso, impartido por Daniel Gascón.

En Chile se dice que las cosas baratas y de baja calidad son de marca chancho. Naturalmente, los artículos de este tipo están disponibles en cualquier establecimiento. También pueden encontrarse en la política, aunque más raramente, porque su única virtud reconocible es que no ocultan su condición: se exponen tal y como son, sin adornos. Por eso llaman la atención cuando salen. 

Pedro Sánchez ha anunciado un bono de 250 euros para los menores de 35 que vivan de alquiler. Como es habitual, se adelanta a la concreción de la medida: la forma del bono – dinero en el bolsillo o deducción fiscal – no se ha dado a conocer. Aún no se sabe si por calibrar los ánimos y curarse en salud o porque se cree su triunfalismo. 

La medida, enmarcada en una ley cuyos contornos van atisbándose, parece ser otra réplica de un experimento ineficaz a la luz de los resultados obtenidos. Fiascos hay para dar y tomar: quién no recuerda los pisos de treinta metros cuadrados de Zapatero – una proverbial medida estructural al lado de esto – o el vigente Programa de Ayudas a la Vivienda. La senda que se sigue es la misma porque es un producto de las prioridades colectivas de nuestro sistema de bienestar desde tiempos inmemoriales. Y es evidente que estas prioridades discriminan por edad.

Hay muchas maneras de ser cortoplacista. Se pueden invertir ingentes recursos en poner parches; cabe tratar de mantener a cualquier precio el poder adquisitivo de los pensionistas cuando la seguridad social es incapaz de financiarlas. Se trata de un producto político caro y mediocre en el largo plazo. Pero en políticas de vivienda, más aún en la joven, se pega un patadón y se rifa la pelota de una manera radicalmente distinta: con pocos recursos y aún peores resultados. Y en este caso, con caducidad de apenas dos años. Quizá para entonces el control de precios de los alquileres habrá obrado el milagro. 

Lo mismo esto acaba funcionando; Max Weber advirtió de que, en la acción política, la relación entre intención y resultado es ambivalente. Quizá buscando el bien de esta manera se acabe encontrando. Pero sin matizar las prioridades y con las mismas fórmulas fallidas, no cabe hacerse ilusiones.

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