THE OBJECTIVE
Cristina Casabón

Viaje al centro del feminismo y cómo escapé

«Nuestra democracia tiene que conocer otro tipo de feminismo. La alineación de la mujer, que antes era económica, ahora se da en el plano sentimental»

Opinión
Comentarios
Viaje al centro del feminismo y cómo escapé

Manifestación feminista 8-M.

Me involucré bastante un 8-M, hace algún tiempo, en Madrid, ciudad que empezaba a abrazar la fiebre del feminismo identitario. Y fui con mi pancarta entre grupos y organizaciones queer, feministas, generalmente anti-capitalistas y de izquierda radical. Esta es la historia de mi primera y última manifestación feminista.

En ese corto recorrido de Atocha a Callao me encontré con el chico del que estaba enamorada, algo bastante curioso porque él no era feminista. Le pregunté qué hacia ahí solo, y me dijo que había ido a mirar. Mirar, del latín mirari (admirarse) significa ligar. Confirmé mi sospechas de que las manifestaciones no son solo «reuniones para luchar» leyendo a Houellebeq. La idea de manifestarse, a priori, es ingeniosa, efectivamente. Los cimientos de una causa común pueden provocar un sentimiento de pertenencia e incluso una embriaguez colectiva. Pero «lamentablemente, la psicología de masas desemboca en el dominio de los elementos más estúpidos y agresivos». La elección, dice Houellebeq, «es la misma que en la discoteca: irse antes de que empiece la pelea, o ligar».

Empezaba a resultar aburrido y la pancarta pesaba bastante. Aparqué la pancarta y empecé a hacer preguntas a las chicas. Cuando preguntas a una feminista profesional, por ejemplo, si no podemos adjudicar algunos avances del mono asesino al feminismo, o si no creen que hay mujeres que se aburrieron de ser víctimas, te miran como si fueras una mujer desviada, fallida. Todo es problemático. 

Hay algo oscuro y vagamente oculto en este tipo particular de política de activistas aficionadas. Habiendo estado en ambos lados del cristal, y aunque solo haya sido feminista profesional por unas horas, creo que puedo compartir una observación: aquello que vemos en una manifestación es una pequeña muestra de las políticas colectivistas, que siempre arrastran al individuo hacia elementos más estúpidos y agresivos, como dice M.H. La disolución del individuo en el ritual de masas conduce a un sentimentalismo desbordante pero alineado, no a la transgresión. 

El antiintelectualismo, el golpe a la razón, es la faceta de esta versión del feminismo que no pude soportar. Al intentar mantener un debate se me dejó muy claro que ahí no estábamos para cuestionar nada, sino para repetir consignas y mantras, y sobre todo, sentir. Nada de pensar, hay que abrir el plexo solar y gritar consignas. Esto para mí es un sapo difícil de tragar, y eventualmente me salvaría, me conduciría hacia otras feministas liberales como Camille Paglia, Svenja Flaßpöhler o María Blanco.

Los activistas en estos círculos de mujeres a menudo expresan su desdén por el conocimiento, toman los problemas teóricos como sudokus muy alejados de los problemas reales sobre el terreno. Este desdén por pensar y observar la realidad es ridículo. El feminismo profesional ha pasado de ser liberador a censurar a todas las mujeres que no encajan en sus esquemas. Qué película de la vida, qué documental de la especie humana. Y todo explicado por la palabra de la ministra empoderada.  

Quizás nuestra democracia tiene que conocer otro tipo de feminismo. La alineación de la mujer, que antes era económica, ahora se da en el plano sentimental. Nos hemos resuelto a nosotras mismas mediante el trabajo y el pensamiento y ahora nos vienen con el sentimentalismo desbordado. No tragaré ese sapo, gracias. Leo en Anais Nïn que «la mujer se eterniza en el amor, mientras que el hombre —guerrero tópico y cómico— corre a continuar la batalla». No hay que negar el mundo afectivo de la mujer, sino impedir que eso se convierta en una alineación o que se censure el pensamiento libre. 

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D