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José Antonio Montano

No habrá indulto, pero el daño está hecho

«Más allá del indulto a Griñán, lo preocupante son los discursos que excusan, atenúan o incluso ensalzan el brutal caso de corrupción de los ERE en Andalucía»

Opinión
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No habrá indulto, pero el daño está hecho

El expresidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. | Europa Press.

Como he dicho más de una vez (me gusta repetirlo porque mi sitio es ese), yo no soy periodista. Es decir, no tengo acceso a fuentes, no hablo con políticos ni dispongo de información privilegiada. Soy un lector de prensa que colabora en prensa. Me guío por lo que observo, leo, pienso o intuyo, como cualquier lector de prensa. Estos días mis deducciones me llevan a una conclusión distinta a la de casi todos, incluidos los periodistas que están mejor informados. Lo más probable es que ellos tengan razón, pero creo que Pedro Sánchez no indultará a José Antonio Griñán. 

 A estas alturas, si hay una verdad empírica sobre el presidente es que no hace nada que no le beneficie, o al menos crea que le va a beneficiar. Y el indulto a Griñán no le beneficiaría en nada. Es más, le perjudicaría. La única razón no sonrojante para el indulto es la consideración humana hacia una persona de 76 años (me imagino que es la que ha llevado a Fernando Savater a ser uno de los 4.000 firmantes de la petición; muchos de ellos, efectivamente, sonrojantes). Pero esa razón a Sánchez le da igual. Hacer un gesto por partido podría ser lo único, pero me parece insuficiente.

«Lo desmoralizador es que la incomprensión de la gravedad del delito deja a sus excusadores en la disposición perfecta para volverlo a hacer»

Al contrario, Sánchez debe de estar pensando que le han servido la jugada en bandeja. Se da por hecho el indulto, ya se le ha criticado preventivamente por irlo a conceder, se ha señalado la incoherencia de que el político que llegó al Gobierno denunciando la corrupción termine salvando a un corrupto. En esta situación, si Sánchez no concede el indulto habrá obtenido un fabuloso golpe de propaganda: inesperadamente efectivo y encima gratis. Algo (tanto lo uno como lo otro) que no acierta a conseguir su equipo de propaganda.

El daño, sin embargo, está ya hecho. Más allá del indulto en sí mismo ( podría aceptarlo por la mencionada consideración humana, me reconozco aquí un blandengue al que le incomoda ver a Griñán en la cárcel), lo preocupante son los discursos que excusan, atenúan o incluso ensalzan el brutal caso de corrupción de los ERE en Andalucía, se llevasen o no dinero quienes cometieron. Discursos en los que también ha incurrido Sánchez. Lo desmoralizador, además del debilitamiento institucional sobre el que ha escrito Manuel Arias Maldonado, es que la incomprensión de la gravedad del delito deja a sus excusadores en la disposición perfecta para volverlo a hacer.

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