THE OBJECTIVE
Marta Martín Llaguno

Sánchez: mucha 'potestas' sin 'auctoritas'

«Sánchez siempre ha vencido, pero nunca ha convencido. Su mandato se ha basado en la capacidad de legislar imposiciones, nunca en su autoridad moral»

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Sánchez: mucha ‘potestas’ sin ‘auctoritas’

Ilustración de Arancha Tendillo.

Hoy, 18 de julio de 2023, Nelson Mandela habría cumplido 105 años.

Les recomiendo que aprovechen y vean (o vuelvan a ver) la película Invictus, de Clint Eastwood, que narra cómo, durante su primer mandato como presidente de Sudáfrica, buscó unir, a través del deporte, a un país devastado por el apartheid.

Hay una escena en ella en la que Morgan Freeman, que interpreta a Mandela, pronuncia un discurso para motivar a la comunidad negra a apoyar al equipo de afrikáners blancos. La arenga ejemplifica dos conceptos clave en cualquier dinámica del poder -la potestas (el poder formal) y la auctoritas (el poder moral).

Potestas y auctoritas son esenciales para entender lo que ha pasado en esta legislatura y, sobre todo, lo que le está pasando a Sánchez en esta campaña electoral.

Volvamos a Invictus. Como presidente, Mandela ostenta potestas, es decir, poder formal y legal para tomar decisiones. Sin embargo, su verdadero liderazgo se basa en la auctoritas: más allá de leyes y decretos, lo que da mando en plaza y permite ganar adeptos es su credibilidad y capacidad para inspirar a otros. Como se ve en el discurso, en un momento dado necesita solicitar un cambio de actitud a la gente. Mandela no lo decreta, sino que pone como aval su reputación, construida a través de acciones pasadas de lucha y reconciliación. «Me han elegido para liderar, permítanme hacerlo». El gobierno basado en la auctoritas y respaldado por la potestas es el que le lleva al éxito.

Exactamente lo contrario de lo que ha pasado con Sánchez.

«En esta legislatura, Sánchez ha comprometido su credibilidad, pero también la de su partido»

Desde su origen, nuestro presidente se ha basado en la potestas …dependiente de socios de un gobierno Frankenstein. Las exigencias, chantajes, amenazas y estridencias han generado problemas -como mejor muestra la chapuza del sí es sí. Es lo que tiene gobernar utilizando la aritmética parlamentaria a cualquier costo.

La clave es que, en este proceso, Sánchez ha dinamitado por completo la ya poca auctoritas que tenía (venía de un fracaso electoral y el aparato del PSOE ya se lo quiso cargar). En esta legislatura, Pedro ha comprometido su credibilidad, pero también la de su partido, al abandonar ideales y principios y aliarse con formaciones de pasado moralmente cuestionable.

Y eso que ejercer poder, lo ha ejercido…y mucho. No habido gobierno en la historia con más decretazos y, recuerden, por ejemplo, las destituciones de mandos y ministros, los nombramientos del Constitucional, la eliminación de la malversación, los estados de alarma inconstitucionales o los indultos.

Pues bien: a mi juicio ha sido precisamente esta sobredosis de potestas con el déficit de auctoritas lo que ha generado la enorme rabia e insatisfacción que aflora ahora en buena parte de la ciudadanía.

Sánchez siempre ha vencido, pero nunca -ni en los peores momentos de la pandemia- ha convencido. Todo su mandato se ha basado en la capacidad de legislar imposiciones pero nunca en su autoridad moral.

Consecuencia: Pedro es, hoy por hoy, el presidente menos respetado por parte de los españoles (incluso entre los suyos) en mucho tiempo. De ahí el éxito del cuestionado eslogan viral «que te vote Txapote».

«El debate disparó las dudas sobre su liderazgo y subrayó su incapacidad para inspirar confianza»

Lo más interesante del debate de la semana pasada fue, precisamente, que su desempeño frente a Feijoó reflejó claramente la pérdida de auctoritas experimentada por el presidente. Su mirada iracunda, la ausencia de coherencia en las respuestas, las faltas de respeto por múltiples interrupciones, la no explicación de promesas incumplidas y «cambios de postura» dispararon las dudas sobre su liderazgo y subrayaron su incapacidad para inspirar confianza.

La ausencia de auctoritas y el exceso de potestas vaticino que llevarán a Sánchez al fracaso este domingo. Tanta gloria lleve como paz va a dejar.

Lo grave, sin embargo, es que su modelo de gestión -que ha azuzado diferencias, ha debilitado las instituciones y ha enfrentado a múltiples sectores- lega una España envenenada difícil de recomponer.

Unir un país devastado no es sencillo. Ya lo vimos con Mandela: urgen gobernantes con auctoritas en todos los niveles de gestión, que inspiren confianza a través de acciones coherentes y éticas. Dirigentes que también hagan uso de la potestas de manera responsable, evitando imposiciones unilaterales que aumenten la división.

Toca conquistar no sólo votos, también voluntades. No lo tiene fácil Feijoó. Yo le deseo suerte y acierto.

Me malicio que desde hace meses algunos le esperan no en las urnas, sino afilando cuchillos agazapados en las redes y los medios. Al tiempo.

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