La hora de los militantes: mirar a los ojos
«¿Cómo puede salir el PSOE de este maldito embrollo? Haciendo punto y aparte. Dejando atrás esta nefasta etapa de Sánchez, Ábalos y Zapatero»

Ilustración de Alejandra Svriz.
En dos días de mayo, de la noche del domingo 17 al martes 19 a primera hora de la mañana, el Gobierno del PSOE ha quedado liquidado. Haga lo que haga, aunque no disuelva las Cortes, ni convoque elecciones y siga mandando en el BOE. Es un Gobierno derrotado, desprestigiado, muerto. Quizás aguantará un tiempo. La llave la tiene el presidente del Gobierno, pero buena parte de sus cargos, militantes y votantes ya se avergüenzan de su líder y de sus colaboradores más cercanos.
Hay que decir que ya era hora. Desde la moción de censura de 2018 y el primer Gobierno Sánchez, todo esto era de prever. Antes incluso: ya en el Consejo Federal de octubre de 2016 y el siguiente de mayo de 2017, la calaña del presidente se hizo evidente: todo se veía venir. El camino emprendido era políticamente inviable, una alianza contra natura de partidos heterogéneos y contrarios entre sí.
Hace algo más de dos años, en los patéticos días del falso e hipócrita retiro de Sánchez, tras el auto que declaraba a su esposa como investigada, se vio claramente que no solo había una estrategia política equivocada e inviable, sino una gran corrupción en la cúpula del partido. Por esta razón, emprendió Sánchez una campaña contra jueces y periodistas, el control judicial y el control social. A partir de entonces empezó la agonía. En estos dos días de mayo, ha llegado a su fin. Ahora empiezan los estertores de la muerte.
Dos muestras de militantes de una cierta relevancia que se sienten avergonzados.
Jesús Manuel Alonso, alcalde socialista de Ágreda, municipio histórico de la provincia de Soria, al pie del Moncayo, dijo el lunes sobre los votos obtenidos por el PSOE en las elecciones andaluzas: «El resultado es pésimo, máxime en un feudo que era socialista […]. Deberían tomarse medidas coherentes con la manera en que la gente está valorando el estilo del Gobierno […] un Estado que busca la confrontación, que tiene como método de gobierno la polarización y la búsqueda de pactos injustificables para mantenerse en el poder». Confrontación, polarización, pactos injustificables: por todo ello, aspectos centrales de la política de Sánchez, este alcalde socialista critica la política de su partido.
«No se atreven a pisar tierra, solo esperan el aplauso de los suyos en locales cerrados. Tienen miedo al pueblo»
Por su parte, Miriam Andrés, alcaldesa de Palencia, confesó en tono amargado: «Lo nuestro [refiriéndose a las elecciones andaluzas], otra más. No llegamos ni al 23%… nos quedaremos sin poder territorial, el poder cercano, el que pisa tierra y mira a los ojos…». Miriam pisa tierra, recorre las calles, habla con los vecinos y siempre les mira a los ojos. Sánchez no pisa desde hace años las calles de Madrid ni de ningún otro rincón de España; la última vez lo intentó en Paiporta, tras la terrible riada en Valencia, y desde entonces le llaman el «galgo de Paiporta», a tanta velocidad huía… mientras los Reyes aguantaron y atendieron a los vecinos, les intentaron consolar tras la tragedia, cumplieron estoicamente con su deber.
María Jesús Montero tampoco ha celebrado en Andalucía actos electorales en los que pudieran acercársele los ciudadanos, como informaba la noche del domingo la periodista de El País que cubrió la campaña. No se atreven a pisar tierra, solo esperan el aplauso de los suyos en locales cerrados. Tienen miedo al pueblo.
Mirar a los ojos de los ciudadanos… esto es lo que ya no pueden hacer los dirigentes socialistas, más aún desde el martes en que el juez José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, en un sólido y bien trabajado auto judicial de 85 páginas, encuentra más que indicios.
Muchos cargos y militantes socialistas creyeron, primero, que lo de Ábalos y Koldo era un invento de la prensa, después ya vieron que no. Santos Cerdán fue una sorpresa; parecía increíble que aquel personaje con aspecto de campesino buena persona otorgara contratos de obra a una empresa de la que era propietario y cobrara comisiones de otras grandes empresas.
«El buen militante empezó a dudar de sus dirigentes, el votante a retirar su voto»
¿A dónde iba a parar tanto dinero? ¿A sus bolsillos, a las arcas del partido? ¿A los bolsillos de otros dirigentes, adivinen cuáles? Ya iban dos secretarios de organización, más un asesor llamado Koldo que no se sabía qué pintaba ahí. ¿Quién coloca a los secretarios de organización, los personajes clave en todos los partidos? El buen militante empezó a dudar de sus dirigentes, el votante a retirar su voto: cuatro elecciones autonómicas perdidas en cuatro meses… qué inteligente es el votante.
Y ahora, Zapatero, el alma del partido, el que desde hace unos años —descubierto Ábalos, fallecido Miguel Barroso— susurra al oído de Sánchez. Claro, Zapatero no es tan listo como Barroso, es mucho más torpe y lo han pillado. Ya sé, la presunción de inocencia, esta no desaparece, es un principio procesal básico de nuestra Constitución, incluso diría de todas las democracias occidentales… pero léanse el auto del juez Calama, ¿todo es un invento? Si así fuera, le recomendaría que se dedicara a escribir novelas de guardias y ladrones, lo que en cine se llama serie negra; tendría un gran éxito, resulta apasionante.
¿Cómo puede salir el PSOE de este maldito embrollo? Haciendo punto y aparte. Dejando atrás esta nefasta etapa de Sánchez, Ábalos y Zapatero. Y de sus compinches en el Gobierno y en otros cargos menores. Porque aún vendrán más casos judiciales: mis compañeros periodistas de THE OBJECTIVE los enumerarían todos. Yo recuerdo sólo algunos, especialmente la subvención a la compañía aérea Air Europa, tan ‘venezolana’ como Plus Ultra, pero si a ésta se le concedieron 53 millones teniendo un solo avión —¡un sólo avión!—, a Air Europa creo que fueron 470 millones, más de lo que la compañía solicitaba. Después están los hidrocarburos; ahí hay tela, y otras minucias: la esposa, el hermano y demás. Las tramas y los tramposos son muchos.
«El PSOE es un partido en trance de extinción, quizás habría que inventar otro que ocupara su lugar»
Es la hora de los militantes. Ahí está la clave del combate contra la corrupción. Estos militantes honestos, críticos, que los hay, antes hemos citado a los alcaldes de Palencia y Ágreda; también está Page, el presidente de Asturias y otros, en definitiva, todos los que quieren seguir mirando a los ojos de sus amigos y de sus votantes, que no quieren esconderse ni dejar de pisar las calles, que han dejado de tener fe en los grandes dirigentes, pero no abandonan sus ideas, sus valores, su creencia en la libertad y la igualdad.
Quizás dirán que soy ingenuo y que estos personajes ya no existen. Pero yo conozco a algunos, como también conozco a los veteranos callados, luchadores en otros tiempos pero pusilánimes ahora; diría que hipócritas y cínicos. Hay de todo, naturalmente. Pero lo que veo más claro es que el PSOE es un partido en trance de extinción; quizás habría que inventar otro que ocupara su lugar. Como en Francia, en Italia, quizás pronto en Gran Bretaña o en Alemania. Un partido en el que los dirigentes pudieran sin temor mirar a los ojos de los ciudadanos.
Todo esto se planteará en los próximos meses, quizás mientras los corruptos se agarran al poder, quizás mientras los militantes honestos los echen de una vez al basurero de la historia.