The Objective
Juan Lobato

León XIV, Vicente del Bosque y los nuevos referentes

«La defensa del diálogo y del respeto a los demás, como defiende el Papa, es la herramienta más eficaz para desarmar al populismo y a la polarización»

Opinión
León XIV, Vicente del Bosque y los nuevos referentes

Ilustración generada mediante IA.

En la vida lo más importante que se puede aprender son valores. Dedicarás mucho tiempo a enseñar las tablas de multiplicar a tus hijos, pero sabes perfectamente que lo más importante que deben aprender es a descubrir qué tipo de personas quieren ser. Y eso requiere mucho más esfuerzo.

Los profesores del colegio o la universidad, la familia, los amigos y especialmente los padres generamos una influencia muy alta en la personalidad y valores de nuestros hijos e hijas. Estas relaciones personales son esenciales.

Por otro lado, existen otras personas que, sin tener un contacto directo, influyen en la forma de ver y sentir la vida que tiene uno. Referentes sociales, deportivos, culturales, religiosos, profesionales…

Recientemente he vivido dos experiencias muy interesantes y emocionantes: compartir un acto con Vicente del Bosque y escuchar en el Congreso de los Diputados al papa León XIV.

Hace diez días tuve el honor de presentar en la Gran Vía de Madrid el libro de mi amigo Paco Cecilio, Reinventa tu estilo. Vicente del Bosque acudió a dicho acto, junto a otras personalidades interesantes. Unos minutos antes de empezar, tuve la ocasión de hablar con él y de trasladarle una reflexión que luego expuse en mi intervención en el acto. Vicente del Bosque fue un gran referente para muchos de nosotros. En cada etapa de la vida, uno tiene diferente sensibilidad y capacidad de absorber influencias y aprendizajes. Durante mi adolescencia y juventud, Vicente del Bosque entrenó a un Real Madrid campeón y a una selección española que la historia nunca olvidará. Le expliqué a Vicente cómo los valores que ejercía y transmitía de respeto al rival, esfuerzo y compromiso, trabajo solidario en equipo, sensibilidad social y altura en la victoria y en la derrota fueron un magnífico aprendizaje para tantos niños y jóvenes durante esos años.

«Una sociedad es, en gran parte, mérito y responsabilidad de sus referentes»

Ante sus palabras de cariño, le contesté que lo que somos hoy tantos ciudadanos que éramos niños y jóvenes en esos años es fruto —también— de su influencia como referente para todos nosotros. Una sociedad es, en gran parte, mérito y responsabilidad de sus referentes.

Esta semana tuve la histórica oportunidad de disfrutar escuchando al papa León XIV ante las Cortes Generales. Su discurso ha sido profundamente analizado. Me gustaría destacar la coherencia en la defensa de sus posiciones morales e intelectuales —algunas de ellas diferentes a las mías— y, especialmente, la capacidad para explicar y defender la necesidad de tomar profunda posición en el plano moral y ético, evitando juzgar a quien piensa diferente y tendiendo siempre la mano para alcanzar acuerdos y compartir diálogo y reflexión.

La defensa del diálogo y del respeto a los demás, como defiende el Papa, superando el dogmatismo ideológico y moral, es, desde mi punto de vista, la herramienta más eficaz para desarmar al populismo y a la polarización. La actitud de discrepar sin juzgar ni abroncar a quien piensa diferente es esencial para consolidar nuestras democracias liberales.

Una persona es reconocida socialmente como referente por su coherencia, consistencia y compromiso en la defensa o exposición de una opinión, posición o actitud. Esto puede suceder por su creación cultural, su disciplina deportiva, su investigación académica o su reflexión filosófico-intelectual.

«Los referentes en las sociedades democráticas ayudan a interpretar y articular la opinión pública»

Los referentes en las sociedades democráticas ayudan a interpretar y articular la opinión pública y a estructurar la propia sociedad. Generan influencia y confianza. Y sirven de ejemplo y modelo para muchas personas, siendo especialmente relevantes para niños y jóvenes.

Uno de los problemas que tienen las sociedades actuales es la falta de referentes. Quizá esto pase por la velocidad a la que se suceden los hechos y las modas, la existencia de dinámicas pasajeras, las redes sociales o la inmediatez comunicativa.

Necesitamos afrontar el reto como sociedad de generar espacios y condiciones que permitan el nacimiento y consolidación de referentes públicos.

Necesitamos personas como León XIV, Vicente del Bosque, escritores, artistas, líderes vecinales, de sociedad civil, sindicales, empresarios, profesionales, religiosos, etc.

Todos ellos son personas normales. No nos confundamos. La tarea no es dedicarnos a buscar quiénes pueden ser estos referentes. Estos referentes ya existen. La tarea es empoderarlos, provocarlos para que ejerzan esa referencia. Hay toda una generación que ya tiene esas trayectorias consistentes, capacidad de iniciativa, vocación y coherencia como para asumir la referencia en muchos espacios sociales de este país.

Hay que hacer un llamamiento a todas esas personas para que den un paso al frente y asuman su responsabilidad con nuestra sociedad y con nuestra democracia. Adelante.

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