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Inquietud en Moncloa por si ERC dejara caer a Pedro Sánchez pese a la «cacicada» de Batet 

Esquerra y Podemos sospechan que el Gobierno negocia con el PP para que Feijóo salve a Sánchez con una abstención al decreto de la guerra

Inquietud en Moncloa por si ERC dejara caer a Pedro Sánchez pese a la «cacicada» de Batet 

«En el Gobierno estamos tranquilísimos. Tenemos la conciencia muy tranquila», pregona el Ejecutivo justo antes de bajarse del atril de Moncloa y escapar de los periodistas dejando en el aire una cascada de preguntas sin respuesta. Las palabras no se corresponden con los hechos. El Gobierno destila preocupación y evita responder a la cuestión fundamental: si existe un plan B con el que contentar a ERC, después de que ni siquiera la constitución de la Comisión de Secretos Oficiales, tras forzar un cambio en las mayorías que permite a ERC y Bildu acceder a los secretos del Estado, sea suficiente. En Moncloa no responden y se limitan a restar importancia a la amenaza de la Generalitat de Cataluña de romper relaciones con el Gobierno y acudir a los tribunales.

A 24 horas de que se vote el decreto de la guerra en el Congreso, fuentes gubernamentales consultadas por THE OBJECTIVE insisten en que se mantiene el optimismo y que el paquete de medidas para paliar las consecuencias de la guerra saldrá adelante. La pregunta es con quién y aquí sólo hay dos opciones. O ERC da marcha atrás y queda en evidencia o el nuevo PP de Feijóo se abstiene y salva a Pedro Sánchez marcando un punto de inflexión en la legislatura.

«Todo se ve muy negro»

Mientras el núcleo duro de Pedro Sánchez se mantiene con esperanzas y confía en que fructifique el diálogo a varias bandas con los independentistas, otras fuentes del Gobierno de coalición apuntan a que «esto se le fue de las manos al Gobierno», en referencia a la órbita socialista, y que en las últimas horas «todo se ve muy negro». No descartan incluso que ERC perpetre un voto en contra, como en la reforma laboral, porque «para ellos esto no es un posicionamiento político, no van de farol, y están determinados a llegar hasta el final». 

Fuentes de Podemos sospechan que el Gobierno está tentado a acercarse al PP y auguran que «si hay un acuerdo PP-PSOE el bloque de gobierno va a quedar muy herido» rozando el extremo de «dar casi por terminada la legislatura». En el PP no descartan este acercamiento. «Ahora mismo no tenemos sentido del voto. Estamos esperando que nos respondan sobre nuestra propuesta», señalaban fuentes de la dirección del grupo popular a última hora de la tarde mientras Ciudadanos permanece a la espera de que el PP concrete qué luz pulsará sobre el panel de votaciones: «Estamos más en el ‘no’ pero no queremos ser los únicos, los enfadados que se quedan solos mientras el PP salva a Sánchez», dudaban también en la formación naranja. 

Todos se miran por el retrovisor mientras el PSOE denota el estado de ánimo gubernamental. «Nos ha llamado Héctor Gómez [portavoz del Grupo Socialista] a primera hora. Están nerviosísimos», explican diversas fuentes parlamentarias ante la incertidumbre máxima que se cierne sobre la votación del jueves, a expensas de conocer el sentido de voto de PP, ERC y Ciudadanos. Algo que multiplica los llamamientos a la responsabilidad por parte del Ejecutivo. Mientras el presidente Pedro Sánchez presionaba al PP en el Senado, Félix Bolaños hacía lo propio desde Moncloa con los independentistas. «¿Van ustedes a aprobarlo o no?», apremió Sánchez al portavoz popular en la Cámara Alta, Javier Maroto. «Si quiere nuestro apoyo o lo necesita no es serio pedirlo sin incluir alguna de nuestras propuestas», replicó éste.

Llamamientos cruzados a PP y ERC

Un trabajo a varias bandas donde el presidente intenta arrinconar al PP y su ministro de Presidencia hace «un llamamiento» a ERC «para que no perjudiquen a la ciudadanía» porque este decreto ley «mejora la vida de los ciudadanos» con la bonificación de los 20 céntimos de la gasolina, el auxilio a diversos sectores -transportes, ganaderos, agricultores y sector lácteo-, las ayudas al alquiler o el ingreso mínimo vital, glosó Bolaños.

«El jueves, cuando se vote, todos los grupos parlamentarios deben recordar por qué les votaron los ciudadanos. Les votaron para hacerles la vida más fácil». El ministro ‘negociador’ de Sánchez ponía el dedo en la llaga de ERC, cuya estrategia en esta legislatura ha sido primar la bandera social sobre la independencia, lo cual ha rentabilizado a nivel electoral y demoscópico.

El propio Rufián reconoció este martes que sería «lesivo» para ERC «tumbar el decreto», pero tampoco lo descartó porque «el único lenguaje que entiende el PSOE es el de tocar la agenda legislativa». En privado, el Ejecutivo admite ya haber errado en el cálculo y minusvalorado la magnitud del malestar republicano. «ERC está muy enfadada», asume una ministra puntal del Ejecutivo, que desvela su confianza en que «separe una cosa de la otra y no castigue el plan de choque». Pero no lo descartan.

¿Salvará Feijóo a Sánchez?

Lo que sí creen en el Ejecutivo es que «el decreto va a salir. No se puede permitir nadie dejarlo caer y menos el PP. A ver cómo asume que la gente tenga que pagar ahora 20 céntimos más por litro de la gasolina». Y auguran que, «como mínimo, se abstendrán», lo cual convertiría al PP en el salvavidas de Pedro Sánchez si ERC vota en contra.

De confirmarse, se avecinan curvas porque ERC no se arredra ni Unidas Podemos tiene voluntad de salvar la cara al Gobierno. El mismo jueves en que se vota el decreto se votará también a los portavoces de la comisión de gastos reservados (Secretos Oficiales), que ERC desprecia por tratarse de un foro en el que no se da información ni se dirimen responsabilidades. «Es la nada», dejó claro este martes Rufián tras exigir la dimisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en caso de haber tenido conocimiento del espionaje.

Desde el arco parlamentario del centroderecha denuncian la «auténtica cacicada» de Meritxell Batet, la presidenta del Congreso, quien volvió a poner el legislativo al servicio del Ejecutivo forzando una rebaja en las mayorías exigidas para la designación de los miembros del órgano parlamentario (en lugar de 210 votos serán necesarios 176 a favor). Una medida insuficiente para los republicanos que advierten de las consecuencias de pactar con el PP en lugar de aceptar sus exigencias de transparencia para votar a favor. «Si son valientes y tan chulos, que digan si van a pactar con el PP».

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