Interior mantiene el contrato israelí de balas para la Guardia Civil pese a 'cancelarlo' en 2025
Marlaska licita la compra de 9,8 millones en munición, pero el expediente de las ‘balas israelíes’ sigue vivo

Una actuación de la Guardia Civil con armas cortas. | Guardia Civil
Ha pasado un año desde la polémica adquisición de millones de cartuchos de arma corta para la Guardia Civil a una empresa israelí y su posterior cancelación por parte del Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. El proceso de anulación se inició formalmente en septiembre, días después de que se aprobase el ‘embargo‘ de armas a Israel por la campaña de Gaza. Sin embargo, siete meses más tarde, el procedimiento sigue congelado y sin anularse, mientras Interior ya ha licitado la compra de los cartuchos que sustituyen a los israelíes. Justo cuando el Gobierno impulsa ante la UE el fin del Acuerdo de Asociación con Israel.
El Ministerio del Interior ha tardado casi un año en volver a poner en marcha el contrato de munición de arma corta para la Guardia Civil que procedió a suspender cuando sus socios le presionaron para ello. La adjudicación a la empresa Guardian Defence & Homeland Security —en representación de la firma israelí IMI Systems LTD— se firmó en plena Semana Santa de 2025 y posteriormente se anunció su anulación, pero el expediente se mantuvo activo durante meses. Concretamente, hasta el 29 de septiembre, cuando se inició un procedimiento para la resolución del contrato «por imposible cumplimiento» para adquirir 15 millones de balas para la Guardia Civil por un valor estimado de 6,8 millones.
En esa fecha, todo el proceso estaba listo para seguir adelante. La empresa israelí había cumplido con todos los trámites y documentación y «quedaba pendiente» de coordinarse con el Servicio de Armamento de la Guardia Civil para su recepción técnica. Sin embargo, cuando esta unidad de la Guardia Civil fue a solicitar una licencia de transferencia de material de defensa y doble uso, para 5,4 millones de cartuchos, la Secretaría de Estado de Comercio (a través de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Internacional de Defensa y de Doble Uso, la Jimddu) procedió a «denegar» la autorización al entender que el contrato contraviene la legislación vigente. Cita, además, el entonces reciente Real Decreto aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez para cancelar cualquier contrato vigente con Israel.

Aquel proceso, sin embargo, se ha quedado congelado. El procedimiento no aparece ni anulado ni la compra ha sido cancelada. Interior sólo anunció su intención de suspender la compra, pero nunca llegó a confirmar que lo hacía. Así lo entienden algunas asociaciones como el Centro Delàs por la Paz: «En realidad, lo único que se había anulado era la ‘publicación del anuncio de adjudicación’ de dichos contratos y, en muchos casos, también se anulaba el anuncio de formalización de contrato.
«Si se analiza con detalle la documentación contenida en la Plataforma de Contratación del Sector Público, se constata que únicamente se hace referencia a la anulación de los anuncios de adjudicación o a la anulación de los anuncios de formalización del contrato», explica este organismo en un reciente informe en el que desmonta ese ’embargo’ de armas a Israel aprobado por el Gobierno el pasado diciembre. No sólo ocurre con este contrato, sino con prácticamente todos los afectados por el veto.
A pesar de que ese expediente sigue ‘vivo’, Interior ha comenzado a tramitar la compra de nueva munición sustitutiva a la de este contrato. Ya se han publicado los pliegos técnicos de la licitación, cuyo valor alcanza los 9,8 millones de euros y cuyas entregas se alargarán desde 2027 a 2029. Eso supone que la munición llegará con alrededor de un año y medio de retraso respecto a lo que debería haberlo hecho con el contrato a la firma israelí. El 2 de julio de 2025, la empresa israelí comunicó que ya tenía listos los cartuchos para entregar donde se le dijese. Ahora, toca reiniciar el proceso y volver a hacer todas las pruebas de laboratorio.
Racionando munición
En la Guardia Civil, la anulación del contrato supuso un profundo malestar al entenderse que se iban a alargar los plazos para el suministro de este tipo de munición, cuyas existencias ya habían provocado recortes en el número de cartuchos utilizados para la formación y entrenamiento de agentes. Hasta cinco balas menos se les ofrecían, tal y como ha publicado THE OBJECTIVE.
Además, como desveló este diario, existía otro problema añadido: los cartuchos adquiridos a la empresa israelí eran los únicos que funcionaban correctamente con las pistolas Ramon, de dotación en el cuerpo y también de fabricación israelí. Eran las únicas que se percutían de forma exitosa en el laboratorio de pruebas, según la documentación técnica aportada por THE OBJECTIVE.
