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Marlaska, abucheado en Baeza al hablar de los guardias civiles asesinados: «Estoy rabioso»

El ministro del Interior ha recibido pitidos varios segundos y la organización se ha visto obligada a llamar la atención

Marlaska, abucheado en Baeza al hablar de los guardias civiles asesinados: «Estoy rabioso»

Marlaska presidiendo el acto de jura de bandera en la Academia de la Guardia Civil en Baeza. | Europa Press

El ministro del Interior ha recibido este miércoles numerosos abucheos y pitadas durante el acto de jura de bandera de los alumnos de la última promoción de guardias civiles en Baeza (Jaén). La escena ha ocurrido cuando Fernando Grande-Marlaska ha recordado la muerte de los dos guardias civiles el pasado viernes en Huelva tras la persecución a una narcolancha. La ausencia de ministros en el funeral, incluido el propio Grande-Marlaska, así como las palabras de la exministra María Jesús Montero calificando el suceso de «accidente laboral» durante un debate electoral en Canal Sur han creado gran malestar en el seno del Instituto Armado.

Durante su discurso, el ministro del Interior ha situado la lucha contra el narcotráfico como una «prioridad» del Gobierno de España al tiempo que ha reconocido estar «rabioso» y «dolido», pero no «impotente» por lo ocurrido en Huelva con la muerte de los agentes. Posteriormente, ha reiterado sus condolencias a las familias de los guardias civiles fallecidos, lo que ha provocado el abucheo de parte del público.

Llamada por megafonía

Ocho segundos de pitidos y abucheos que han llevado a la organización a llamar por megafonía a «guardar el respeto y la debida compostura, a las instituciones y a los alumnos en formación». «Comprendo, entiendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y de Jerónimo. Y lo entiendo porque yo también estoy dolido, permitidme, estoy rabioso», ha dicho el ministro, mientras era interrumpido por gritos de decenas de asistentes.

El siniestro mortal evidenció una vez más el peligro constante al que se enfrentan los agentes de la Guardia Civil que combaten al narcotráfico. El aumento de presión policial en el Estrecho de Gibraltar ha provocado que las mafias de la droga hayan desplazado su actividad hacia la costa de Huelva. Los traficantes han convertido esta zona en un en pasillo de entrada de la droga a través de las playas, del Río Guadiana y de rías como la de Isla Cristina, y también en punto de repostaje de combustible para las narcolanchas.

 Los dos agentes fallecidos conocían bien estas circunstancias. De hecho, Jerónimo, capitán de la Guardia Civil, resultó herido hace apenas cuatro meses en otro enfrentamiento con un grupo de narcotraficantes. Los hechos ocurrieron a principios del pasado enero. En plena persecución de una narcolancha, la embarcación del Servicio Marítimo se adentró en una zona de caños de la citada ría y acabó encallando. El fuerte golpe provocó que los guardias civiles salieran despedidos. El capitán sufrió un traumatismo en la zona del pecho que le provocó la fractura de varias costillas, mientras su compañero salió ileso, revelan fuentes policiales. En esa ocasión, el instituto armado logró interceptar la lancha y detuvo a los tres tripulantes, aunque no portaba droga. 

Situación límite en Cádiz y Huelva

Esta situación límite que se vive en la costa occidental de Andalucía ha reactivado las demandas que los agentes piden desde hace años y que no fueron escuchadas pese a la muerte en 2024 de otros dos agentes en el puerto de Barbate (Cádiz), tras ser embestidos por una narcolancha. Reclaman que su profesión sea declarada de alto riesgo y que se considere a la costa de Huelva y de Cádiz como Zona de Especial Singularidad (CES), lo que obligaría a movilizar recursos extraordinarios.

Además, también exigen un protocolo de enfrentamiento contra los narcos cuando son interceptados, habida cuenta de que ahora lo único que pueden hacer es perseguir las embarcaciones y esperar a que se queden sin gasolina o sus lanchas padezcan algún fallo. Lo Explican que no pueden utilizar material antidisturbios, como pelotas de goma. Tampoco disparar contra las lanchas, en concreto contra los motores, para hundirlas, como ocurre en otros países vecinos. Unas medidas que, insisten, harían más eficaz la lucha contra el tráfico de droga. «Hasta que Interior no decida implantar cambios, nuestro trabajo seguirá siendo el mismo. No hacer nada, o perseguirlos y esperar a que tengan algún fallo para poder detenerlos», advierten. 



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