Uno de los agentes muertos en Huelva tuvo una lesión grave por otro choque con narcos
El capitán fallecido se rompió varias costillas en plena persecución a otra narcolancha en el litoral onubense en enero

Jerónimo, el capitán de la Guardia Civil fallecido. | TO
La lucha policial contra el narcotráfico registró este viernes otro episodio negro con la muerte de dos agentes de la Guardia Civil. El choque entre dos embarcaciones del Servicio Marítimo (Sermar) del instituto armado durante una persecución a una narcolancha en aguas próximas a la costa de Huelva se cobró dos guardias civiles, dejando heridos a dos más, uno de ellos de gravedad. El impacto provocó que Germán, de 56 años, muriese prácticamente en el acto. En el caso de Jerónimo, de 50, fue trasladado con pronóstico grave al hospital, donde finalmente falleció. Por ahora, la Benemérita no ha dado más detalles sobre el siniestro.
La costa onubense se ha convertido en escenario de actividad de los narcos, que, desplazados por la presión policial en el estrecho de Gibraltar, utilizan cada vez más las entradas naturales de agua —como la ría de Isla Cristina— para introducir sus cargamentos de droga. La Benemérita trata de frenar estas dinámicas con medios muy inferiores a los de las organizaciones de la droga, cuyas lanchas pueden alcanzar cualquier pequeño afluente y escabullirse con rapidez de las fuerzas de seguridad. Los dos agentes fallecidos conocían bien estas circunstancias. De hecho, Jerónimo, capitán de la Guardia Civil, resultó herido hace apenas cuatro meses en otro enfrentamiento con un grupo de narcotraficantes.
Los hechos ocurrieron a principios del pasado enero. En plena persecución de una narcolancha, la embarcación del Servicio Marítimo se adentró en una zona de caños de la citada ría y acabó encallando. El fuerte golpe provocó que los guardias civiles salieran despedidos. El capitán sufrió un traumatismo en la zona del pecho que le provocó la fractura de varias costillas, mientras su compañero salió ileso, revelan fuentes policiales. En esa ocasión, el instituto armado logró interceptar la lancha y detuvo a los tres tripulantes, aunque no portaba droga. Se dedicaban al petaqueo, esto es, a dar apoyo logístico con bidones de gasolina a los que transportan los estupefacientes.
Conmoción en la Guardia Civil
Germán, padre de tres hijos, era agente del Servicio Marítimo de la Guardia Civil desde hace 30 años. Su mujer también pertenece al cuerpo. Jerónimo llevaba menos años en ese destino. Previamente, estuvo destinado en el Centro Operativo de Servicios (COS) de Málaga, según ha podido saber este periódico. Las muertes han creado gran conmoción en el cuerpo. Sus casos recuerdan a los de los dos guardias civiles que fallecieron en Barbate en febrero de 2024, cuando fueron embestidos por una narcolancha que se encontraba refugiada en el puerto de la localidad gaditana. Los dos principales acusados, Karim El Baqqali y Yassine El Morabet, serán juzgados por los delitos de asesinato y atentado, respectivamente, en los próximos meses, mientras que el resto de integrantes de la embarcación serán acusados de delitos de contrabando y organización criminal.
«Lamentamos el fallecimiento en acto de servicio de nuestro compañero Germán tras una colisión de dos embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil mientras perseguían una narcolancha en las costas de Huelva. Durante la actuación, además del fallecido, dos componentes del Cuerpo han resultado heridos graves y uno leve. Les deseamos una pronta recuperación», ha informado el Instituto Armado este jueves, sobre el primer agente fallecido.
Medios insuficientes contra el narco
La muerte de los agentes evidencia que combatir al narco es una tarea cada vez más complicada para las fuerzas de seguridad. El problema no es tanto la falta de medios, lo que ocurre en algunos puntos calientes como el Estrecho de Gibraltar, en Cádiz, sino su poca eficacia a la hora de frenar a los traficantes cuando llegan a las costas. Es lo que revelan a THE OBJECTIVE distintas fuentes de la Guardia Civil dedicadas a la lucha contra el narco en la costa gaditana. Son la primera línea de acción, pero, según advierten, en la mayoría de ocasiones su trabajo se queda solamente en eso: en acción, sin poder atrapar al delincuente.
Estas mismas fuentes explican que cuando el Servicio Marítimo de la Guardia Civil logra interceptar a los narcos, es porque se limita a perseguirlos hasta que se les agota la gasolina de la lancha o algún motor se les avería. No tienen muchas más opciones. El abordaje es prácticamente imposible y, al mismo tiempo, peligroso para todos los implicados.
Hay que tener en cuenta que las gomas en las que transportan la droga pueden alcanzar los 120 kilómetros por hora, velocidad a la que resulta inviable atraparlos, teniendo en cuenta las características de las patrulleras y el riesgo que conlleva para los agentes alcanzar ese límite. Un escenario que podría haber desencadenado el siniestro en el que fallecieron el pasado viernes los dos guardias civiles del Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Huelva.
«Tú vas en un barco y ellos van en una goma. Y eso es como querer parar una motocicleta con un camión. ¿Qué haces, te estrellas contra ellos? Por el río Guadalquivir entran todos los días. Y por ahí ellos corren más. Te hacen quiebros, intentas cogerles, pero van río arriba y no puedes llegar. Luego tienes que tener cuidado, hay veces en las que les falla un motor, y si haces un gesto que no se esperan y hay un accidente, tú pesas mucho más…», cuenta un agente sobre las maniobras de los narcos. La labor policial así es poco efectiva, pero la opción contraria, claro está, lo es aún más.
La alerta de la Fiscalía
«La otra opción es quedarte parado viendo cómo pasan decenas de lanchas con droga y no puedes hacer nada. Y eso no podemos permitirlo. Así que intentamos hacer lo que podemos con menos riesgo para ellos y para nosotros. Ellos, sin embargo, van a por todas, arriesgan al máximo y eso supone que haya accidentes», apuntan las mismas fuentes. Frente a esta realidad límite, con el fortalecimiento de los clanes de droga, su creciente violencia con el uso de armas de guerra y el control de las desembocaduras de los ríos, los mensajes desde el Ministerio del Interior pretenden ser, paradójicamente, más tranquilizadores. De hecho, este mismo viernes el titular Fernando Grande-Marlaska hizo alarde de los avances en la lucha contra el crimen organizado transnacional presentando dos operaciones de narcotráfico en las que había participado la Guardia Civil.
La situación alarmante que vive la costa andaluza con el narcotráfico fue recogida por la última memoria de la Fiscalía General del Estado, que se hizo eco de los informes de la fiscal delegada de Cádiz y advirtió también de que la desaparición del grupo operativo OCON Sur —el único grupo de élite especializado contra el tráfico de drogas— supuso un frenazo en las incautaciones y en el número de procedimientos judiciales. Interior decidió cerrar este departamento de la Guardia Civil en 2022 tras investigar a varios de sus mandos por sus vínculos con los narcotraficantes. Pese a los avisos del Ministerio Público, Marlaska sigue manteniendo que el cierre de la unidad no afectó a la lucha contra el narco.
