La Guardia Civil investiga a Plus Ultra tras un vuelo a Guinea con 10 toneladas de sobrepeso
Mensajes internos de la compañía revelan un plan de vuelo «falsificado» y presiones a una empleada de sus superiores

Un vuelo de Plus Ultra junto a un mensaje sobre el trayecto a Malabo en diciembre de 2023. | Ilustración de Alejandra Svriz
La Guardia Civil investiga a la compañía aérea Plus Ultra por presuntos delitos de falsificación documental, violaciones de seguridad aérea y encubrimiento cometidos supuestamente en varios vuelos realizados entre 2022 y 2025, en los que se podría haber vulnerado la normativa en seguridad aérea. Los trayectos incluidos en la investigación son un Caracas-Madrid de enero de 2023 que aterrizó de emergencia en Tenerife, un Madrid-Malabo (antigua capital de Guinea Ecuatorial) de noviembre de 2023 y un Madrid-Bogotá de agosto de 2024, en los que hubo un considerable sobrepeso en el momento del aterrizaje que puso en peligro al pasaje y la tripulación. A raíz de ello, la empresa hispano-venezolana ordenó a varios de sus trabajadores que falsificasen u ocultasen parte de la documentación de los vuelos, según revelan fuentes próximas a la investigación a THE OBJECTIVE.
La reconstrucción que los investigadores hicieron del vuelo PUE889 de Madrid a la antigua capital guineana es la más llamativa, ya que se incluyen documentos oficiales del vuelo y testimonios de varios de los implicados que indican «una cadena de decisiones conscientes, no un error, que puso en riesgo a los pasajeros y que se encubrió falsificando la documentación». El avión había realizado un vuelo inicial desde Malabo y cuando llegó a la capital española tenía un remanente de diez toneladas de combustible, así que para el vuelo de regreso al país africano solo necesitaba 56.000 kilos de queroseno.
Sin embargo, hubo un error en el sistema automático de carga y se cargaron 66.000 kilos en el aeropuerto de Barajas. Esos 10.000 extras dejaron al aparato «con un exceso de peso incompatible con un aterrizaje seguro». La solución hubiera sido descargar el excedente de combustible, pero no se llevó a cabo porque la tripulación «estaba a punto de superar sus límites legales de actividad y descargar hubiera obligado a cancelar el vuelo», subrayan las citadas fuentes. Así que el comandante de Plus Ultra decidió volar con el riesgo que ello implicaba.
Para poder despegar, se alteraron «deliberadamente» tres documentos. Primero, el consumo previsto de combustible, porque se hizo constar que el avión iba a consumir unas diez toneladas más de las reales, «elimina[ndo]» así el exceso de peso sobre el papel. Luego, se modificaron los registros de los horarios de la tripulación, borrándose unos 30 minutos para simular el cumplimiento de los límites. Y, por último, se cambiaron los registros de peso y balance.
La persona de Plus Ultra responsable de firmar la documentación en tierra se negó inicialmente a ello, pero «acabó cediendo ante presiones jerárquicas» de la compañía. «Esta resistencia inicial desmonta cualquier tesis de error inadvertido», destacan las citadas fuentes. En la información a la que ha tenido acceso la Guardia Civil, se aporta un mensaje interno de Plus Ultra en el que se resume toda la operativa presuntamente irregular: «Salimos con overweight [sobrepeso] desde Madrid y no hacemos defuel [descarga] porque nos pasamos de horas. Coordinadora no quiere firmar hoja de carga, la presionan y firma porque trampean subiendo el trip 10 toneladas, las cuales cargaron de más».

Los datos de consumo durante el vuelo se siguieron alterando manualmente durante el mismo, tal y como se recogen en los registros técnicos del avión. En el citado WhatsApp entre empleados de Plus Ultra se admite sin ambages la presunta falsificación documental: «F-plan [flight plan o plan de vuelo] está falsificado; ver parte de refueling para ver combustible total».
Para reducir el exceso, la tripulación decidió volar a menor altura —concretamente, a 31.000 pies (alrededor de 9,5 kilómetros)— con el fin de quemar todo el combustible que fuera posible. Aun así, el avión aterrizó con más de tres toneladas por encima del peso máximo de aterrizaje certificado por Airbus. El libro técnico de la aeronave recoge este sobrepeso en el momento del aterrizaje en Malabo [ver abajo]. «Es decir, queda constancia oficial del resultado; lo que no queda es la decisión dolosa que lo causó», hacen hincapié las citadas fuentes.

El plan de vuelo, por ejemplo, calculó el combustible que el avión consumiría desde el despegue hasta el aterrizaje en Malabo —el llamado «trip dest»—. En concreto, 33.204 kilos para un trayecto de cinco horas y 30 minutos. Sin embargo, en la hoja de carga —lo que se declaró al despegar—, se anota un consumo previsto o trip fuel de 43.300 kilos. Las fuentes consultadas por este diario consideran muy relevante esa diferencia porque la hoja de carga calcula el peso con el que el avión aterrizará en función del peso al despegar y el consumible consumido en ruta.
El peso real en el momento del despegue fue de 224.548 kilos que, junto a los 33.204 kilos anotados en el plan de vuelo, supone que el aterrizaje proyectado sería de 191.344 kilos, es decir, 9.344 kilos por encima del peso máximo de aterrizaje de 182.000 kilos certificado por Airbus para ese modelo A330-200 que utilizó Plus Ultra. Con los 43.300 inflados en la hoja de carga, se da apariencia de legalidad sobre el papel, ya que los 181.248 kilos que aparecen en el documento quedan justo por debajo de los citados 182.000 que nunca se deben sobrepasar.
La compañía atribuye dicho desfase, a preguntas de este periódico, a un error del encargado de cargar de queroseno el aparato en Barajas. Sin embargo, la Guardia Civil no se cree esa versión. Malabo cuenta con una infraestructura de repostaje muy limitada, en la que se produce un servicio lento de suministro de queroseno con un único camión cisterna. Los investigadores creen que, para no depender de ese suministro al regreso, Plus Ultra cargó en Madrid más combustible del estrictamente necesario para la ida, una práctica conocida como tankering.
Esta operativa está permitida por la normativa europea cuando responde a una razón operacional justificada, como es el caso. El problema, por tanto, no es que se cargara combustible extra, sino lo que la compañía estampó en los papeles para que «ese exceso pareciera compatible con un aterrizaje legal». En este sentido, la tripulación hizo cambios durante el trayecto «para intentar que la realidad encajara con esos papeles», insisten las citadas fuentes.
3.400 kilos por encima del peso máximo
En un tercer documento, el llamado parte técnico que rellena el comandante al aterrizar y que refleja lo que ha ocurrido durante el vuelo [leer abajo], se indica que el aparato aterrizó con sobrepeso tras haber consumido 39.700 kilos. Esa cifra es 3.600 kilos inferior a la inflada en la hoja de carga y 6.500 kilos superior a la del plan de vuelo. Está aproximadamente en medio, pero más cerca del plan de vuelo. Y en la sección de defectos del propio parte, el primer apunte registra textualmente que el overweight landing o aterrizaje con sobrepeso se hizo con 185,4 toneladas de peso. Es decir, 3.400 kilos por encima del peso máximo certificado por Airbus de 182.000 kilos para esa maniobra.

Nueve meses después del PUE889, hubo un segundo vuelo de la compañía que reprodujo el mismo esquema de decisiones. Fue el PUE221 Madrid–Bogotá del 1 de agosto de 2024. La tripulación comunicó por canales internos que no podía salir legalmente porque se superaban los límites de actividad. En ese caso, la solución correcta hubiera sido cambiar tripulación o desembarcar a los pasajeros, pero Plus Ultra descartó ambas opciones. Tras una intervención «directa» del responsable de operaciones de la compañía, el vuelo se operó «con la disconformidad» expresa del comandante.
En cuanto al vuelo Caracas-Madrid de enero de 2023, el aparato de Plus Ultra regresaba de la capital venezolana con el depósito cargado según el patrón del tankering. Durante el trayecto se produjo una emergencia médica a bordo que obligó a un aterrizaje de emergencia en Tenerife. El avión tenía tanto combustible remanente que, al aterrizar, lo hizo con un sobrepeso equivalente al del vuelo a Malabo ocurrido diez meses después.
Los investigadores han comprobado que el mismo responsable de operaciones de la compañía instruyó expresamente al comandante de la aeronave para que no anotara el aterrizaje en sobrepeso en el libro técnico, el documento oficial que recoge el estado del avión. La ocultación de ese dato implicó que el avión siguió volando en servicio comercial sin que el área de mantenimiento supiera que había que revisarlo con los protocolos reforzados que la normativa exige para ese tipo de aterrizajes, concluyen las citadas fuentes.
THE OBJECTIVE ya desveló en 2021 la importancia de esta ruta comercial entre Madrid y Malabo para Plus Ultra. La aerolínea fue autorizada a operar vuelos entre España y su antigua colonia el 16 de agosto de ese año, coincidiendo con el viaje que José Luis Ábalos realizó a ese país africano acompañado por su asesor de confianza, Koldo García, y el empresario Ignacio Palomo a las pocas semanas de dejar de ser ministro. Además, la Guardia Civil cree que Ábalos usó Plus Ultra para blanquear dinero con arte africano, ya que el ginecólogo de la trama se valió del exministro para canalizar el pago de varios negocios.
