Colombia, Bolivia y Palestina se cuelan entre los grandes receptores de ayuda estatal española
Los grandes beneficiarios captaron 324 millones en 2025, con menos peso de Marruecos, Mauritania y Senegal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al exmandatario colombiano, Gustavo Petro. | EFE
Las Administraciones públicas españolas destinaron durante 2025 un total de 323,8 millones de euros a 285 beneficiarios extranjeros repartidos por más de medio centenar de países. El registro oficial de subvenciones, analizado por THE OBJECTIVE, dibuja un mapa de receptores en el que conviven organismos multilaterales, fondos internacionales, universidades, administraciones regionales, ministerios extranjeros, fundaciones y organizaciones no gubernamentales. Entre los principales destinos efectivos aparecen Colombia, Bolivia y Palestina, que en conjunto captaron cerca de 18 millones de euros. Los tres países se encuentran entre los 11 países con mayor número de ayudas.
La clasificación está encabezada por Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y Suiza. Sin embargo, esa posición responde en buena medida al denominado efecto sede: muchos organismos internacionales, agencias de Naciones Unidas, fondos multilaterales y grandes infraestructuras científicas tienen su domicilio administrativo en esos países. En esos casos, los recursos no se destinan necesariamente a proyectos ejecutados en dichos territorios, sino a entidades de actividad global radicadas jurídicamente allí.
Entre los mayores beneficiarios figuran el Fondo Conjunto para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con 28 millones de euros; la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Sur, con 21,1 millones; el Pandemic Prevention Preparedness and Response Trust Fund, con 15 millones; y el Fondo de Adaptación al Cambio Climático, también con 15 millones. A ellos se suman aportaciones a Unicef, el PNUD, ONU Mujeres, la OIM, OCHA y otros organismos multilaterales.
Ayudas a Colombia, Bolivia y Palestina
La lectura cambia cuando se analizan los fondos dirigidos a organismos, regiones y entidades vinculadas de forma específica a cada país. Bajo ese criterio, Colombia recibió 7,45 millones de euros; Bolivia, 5,38 millones; y Palestina, 5,15 millones. Los tres territorios se sitúan entre los principales receptores de financiación pública española al exterior, por detrás de grandes polos multilaterales y de algunos países que concentran organismos internacionales.
La práctica totalidad de estas ayudas fueron canalizadas por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores. La agencia constituye el principal instrumento del Gobierno para financiar proyectos de cooperación, acción humanitaria y desarrollo en terceros países, desde programas de fortalecimiento institucional y derechos humanos hasta iniciativas de desarrollo rural, igualdad o sostenibilidad ambiental.
Colombia ocupa una de las posiciones más destacadas, con ayudas distribuidas entre 22 beneficiarios. El listado incluye organismos públicos regionales, universidades, agencias de cooperación y entidades sociales. Entre los receptores figuran el Departamento del Cauca, el Departamento de La Guajira, la Región Administrativa y de Planificación RAP Pacífico, la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, la Corporación Misión de Observación Electoral, Codhes, Oxfam Colombia, la Fundación Dignitas, Manos Visibles, Opción Legal, Justapaz y la Fundación Gabo.
Derechos humanos y plan de paz
La relevancia de Colombia —top siete— coincide con el mandato de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierdas de la historia reciente del país. Las ayudas españolas se concentran en proyectos de cooperación internacional, desarrollo territorial, observación electoral, derechos humanos, atención a comunidades vulnerables, construcción de paz y fortalecimiento institucional. No se trata, por tanto, de una única transferencia, sino de una red amplia de beneficiarios públicos, académicos y sociales.
Bolivia también figura entre los principales destinos de fondos estatales españoles y ocupa el top nueve. El país andino, gobernado en 2025 por Luis Arce, recibió 5,38 millones de euros a través de programas vinculados al medio ambiente, el desarrollo rural, los pueblos indígenas, la igualdad y la gobernanza institucional. Entre los beneficiarios aparecen la Fundación Amigos de la Naturaleza, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, la Fundación Construir, Nativa, la Asociación Coordinadora de la Mujer, Cipca, Plan Moxos, Filac, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, la Defensoría del Pueblo y el Gobierno Autónomo Municipal de Potosí.
El perfil boliviano es especialmente significativo porque combina ayudas a instituciones públicas con financiación a organizaciones de desarrollo y entidades vinculadas a pueblos indígenas, medio ambiente y mundo rural. La cifra sitúa a Bolivia por encima de otros destinos tradicionales de la cooperación española y confirma el peso que Latinoamérica mantiene dentro de la acción exterior financiada con fondos públicos.
Ministerio de Finanzas palestino
Palestina, en el puesto undécimo del ranking, presenta una estructura distinta. De los 5,15 millones recibidos, cuatro millones correspondieron al Ministerio de Finanzas palestino, una de las mayores partidas dirigidas directamente a una Administración extranjera. El resto se repartió entre la Media Luna Roja Palestina, Al Awda —antigua Union of Health Work Committees— y Aisha Association for Woman and Child Protection. Casi ocho de cada diez euros asignados a beneficiarios palestinos tuvieron como destinatario directo el Ministerio de Finanzas.
La fotografía de 2025 contrasta con ejercicios anteriores, en los que Marruecos tuvo un protagonismo mucho mayor entre los receptores de fondos españoles al exterior. THE OBJECTIVE reveló que el Ministerio del Interior marroquí recibió 60 millones de euros mediante dos subvenciones directas concedidas en 2021 y 2022, coincidiendo con los años centrales de la crisis bilateral y del caso Pegasus. Aquellas ayudas situaron a Rabat entre los principales beneficiarios individuales de financiación pública española destinada fuera del país.
Durante años, Marruecos, Mauritania y Senegal concentraron importantes partidas asociadas a la cooperación en materia migratoria, el control fronterizo y la lucha contra la inmigración irregular. Los fondos estaban vinculados a programas de vigilancia, refuerzo de capacidades policiales, cooperación operativa y gestión de flujos migratorios. Ese eje norteafricano y atlántico fue una de las constantes de la financiación exterior española durante buena parte de la última década.
Marruecos baja en el ‘ranking’
Marruecos sigue apareciendo en el listado de beneficiarios, pero ya no ocupa las posiciones de liderazgo observadas en ejercicios anteriores. Tampoco Mauritania o Senegal figuran entre los grandes destinos de la financiación exterior analizada. En su lugar, ganan peso proyectos vinculados a cooperación institucional, desarrollo territorial, derechos humanos, igualdad, medio ambiente, fortalecimiento democrático y apoyo a organizaciones civiles en Latinoamérica y Oriente Próximo.
Frente a los años en los que la gestión migratoria situó a Marruecos, Mauritania y Senegal entre los principales beneficiarios, el ejercicio 2025 muestra una mayor presencia de organismos y entidades de Colombia, Bolivia y Palestina, además del peso estructural de Naciones Unidas y de los grandes consorcios internacionales.
En conjunto, los 323,8 millones distribuidos entre 285 beneficiarios extranjeros representan una parte limitada del volumen total de subvenciones concedidas por las Administraciones españolas. Sin embargo, su distribución permite identificar un nuevo mapa de prioridades: menos protagonismo relativo de los fondos ligados al control migratorio y mayor presencia de programas de cooperación social, institucional y humanitaria a determinados países.
