España revisa su cable con Marruecos en plena pugna energética con Francia
El proceso coincide con el impulso de nuevas conexiones que buscan alterar las rutas tradicionales

Dos trabajadores con el cable submarino 2Africa a su llegada a la Barcelona Cable Landing Station. | David Oller (EP)
La conexión eléctrica entre España y Marruecos entra en revisión en un momento de creciente competencia por las rutas energéticas entre Europa y el norte de África. La Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable (ONEE, por sus siglas en francés), en colaboración con Red Eléctrica de España (REE), ha lanzado una licitación para inspeccionar los cables submarinos que unen ambos países a través del Estrecho de Gibraltar.
Según ha adelantado el diario marroquí Aujourd’hui le Maroc, el proceso contempla la revisión visual de las dos interconexiones existentes entre la zona de Tarifa y la costa norte de Marruecos, en un recorrido que discurre a profundidades de más de 600 metros. El procedimiento se articula en dos fases —preselección y presentación de ofertas— y el contrato se adjudicará a la propuesta que resulte técnicamente más ventajosa.
La operación, dirigida desde Tánger, tiene como objetivo reforzar la monitorización y el control de una infraestructura considerada estratégica para el suministro eléctrico entre ambos lados del Estrecho. La financiación del proyecto corre a cargo de las dos entidades implicadas, dentro del marco de cooperación que mantienen desde hace más de tres décadas.
Un enlace clave desde los años noventa
Según datos oficiales de Red Eléctrica de España a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, la interconexión eléctrica entre España y Marruecos se remonta al acuerdo firmado en 1993 entre ambas compañías, que permitió poner en marcha la primera conexión submarina de este tipo entre dos continentes. La infraestructura, que se activó a finales de los años noventa, supuso un hito tecnológico en el sistema eléctrico europeo al conectar de forma estable los sistemas de ambos países.
Desde entonces, este enlace ha funcionado como uno de los principales puntos de intercambio energético entre África y Europa occidental. Su mantenimiento periódico y supervisión técnica son parte de los procedimientos para garantizar la seguridad del suministro y la estabilidad de la red.
La licitación ahora en marcha se enmarca dentro de esas labores de seguimiento, sin que implique por el momento la construcción de nuevas infraestructuras, sino la revisión de las ya existentes.
Movimientos en contexto de cambios
El escenario es hoy distinto al de los años noventa. La revisión del cable llega en un momento de creciente actividad en torno a las interconexiones energéticas entre Europa y el norte de África. Como publicó este medio, Francia y Marruecos estudian el desarrollo de un nuevo enlace submarino —conocido como Qantara Med— que conectaría directamente ambos países sin pasar por territorio español.
De concretarse, permitiría transportar electricidad desde el norte de África hacia el corazón del sistema europeo sin necesidad de atravesar la red peninsular, ofreciendo una alternativa directa al papel que ha desempeñado España durante décadas como puerta de entrada de energía africana en Europa occidental.
En paralelo, España avanza en otras infraestructuras estratégicas en el entorno del Estrecho. La interconexión eléctrica entre Ceuta y la Península, actualmente en desarrollo, busca integrar el sistema de la ciudad autónoma en la red peninsular y reforzar la seguridad del suministro en la zona.
El Estrecho mantiene su papel, de momento
Aunque la licitación impulsada por la ONEE y Red Eléctrica de España responde a necesidades técnicas de mantenimiento, su puesta en marcha coincide con un momento en el que distintos actores europeos exploran nuevas rutas para canalizar la energía procedente del norte de África, algunas de ellas diseñadas para sortear la red española.
Marruecos ha incrementado en los últimos años su capacidad de generación renovable, especialmente en energía solar y eólica, con la vista puesta tanto en el consumo interno como en la exportación hacia Europa. Esta estrategia ha despertado el interés de varios países, que buscan diversificar sus fuentes de suministro en el marco de la transición energética.
Con todo, el enlace eléctrico del Estrecho sigue siendo una pieza central en la conexión entre Europa y el norte de África. La inspección ahora en marcha refuerza su continuidad en un momento en el que el mapa energético europeo está en plena reconfiguración.
A falta de que se concreten los grandes proyectos alternativos planteados en los últimos meses, España mantiene así uno de sus principales activos en la conexión energética entre Europa y África, en paralelo a los movimientos que buscan redefinir las rutas de entrada de electricidad en el continente.
