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Política

La 'número dos' de ERC flirtea con la teoría del «gran reemplazo» en pleno giro del partido

El partido potencia el perfil público de Elisenda Alamany, que aborda «problemáticas» de Barcelona en sus redes sociales

La ‘número dos’ de ERC flirtea con la teoría del «gran reemplazo» en pleno giro del partido

Elisenda Alamany y Oriol Junqueras. | ERC

Desde hace algunos meses, ERC ha adoptado un cambio en su discurso por lo que respecta a la seguridad y la inmigración. Si Oriol Junqueras lo planteó internamente en sus reuniones con las bases antes de recuperar la presidencia del partido, en los últimos tiempos se ha concretado en algunos de los pronunciamientos públicos. La que ha ido más lejos es la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, que ha hablado de «reemplazo comercial» para criticar los negocios de 24 horas y las tiendas de souvenirs —que suelen regentar inmigrantes— de Barcelona. Un juego de palabras que bebe de la teoría del «gran reemplazo» que se suele defender desde posiciones de extrema derecha.

Elisenda Alamany será la candidata de ERC al Ayuntamiento de Barcelona en las próximas elecciones municipales. El partido ha decidido, además, potenciar su perfil público con una serie de vídeos que se viralizan en las redes sociales en los que habla en primera persona de los problemas de la ciudad. En su última intervención, Alamany ha dicho que «estamos viviendo un gran reemplazo» por lo que respecta al modelo comercial de la ciudad y se ha paseado por una de estas tiendas —conocidas popularmente como pakis, por estar regentadas por personas procedentes de Pakistán— para explicar que su «primera medida» como alcaldesa será «la suspensión de nuevas licencias dedicadas al monocultivo turístico, desde tiendas de souvenirs hasta supermercados de 24 horas».

Si bien en su comentario que acompañaba el vídeo quiso matizar que este «gran reemplazo» no es «el que intenta vender la extrema derecha», la polémica ya estaba servida. El exdiputado de ERC Rubén Wagensberg, el adalid de la política de fronteras abiertas en el partido, la ha acusado de utilizar «el diccionario de la extrema derecha» para «hacer vídeos con teorías de la conspiración» y ha equiparado su «estilo» al de Vito Quiles.

La CUP también le ha afeado el tono. La portavoz en el Parlament, Laure Vega, le ha recordado que el «gran reemplazo» es un «concepto solo de la extrema derecha» y que lo ha usado ante una «tienda 24 horas donde trabajan personas a quienes amenazan con deportar». Le reprocha que no sea tan valiente como para hacer lo mismo ante grandes cadenas, como «una tienda de café especializado en inglés» o las «tiendas de Inditex que se quedan los centros de todas las grandes capitales».

 
 
 
 
 
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Un giro avalado por Junqueras

Este nuevo discurso y giro estratégico viene avalado por Junqueras. Hasta ahora, Elisenda Alamany centraba las críticas en las grandes empresas y al modelo económico. La número dos de Junqueras criticó a El Corte Inglés, Carrefour e Ikea por sus planes de querer «inmigrantes», mano de obra barata, en lugar de «subir el salario y dar condiciones dignas» a los actuales trabajadores.

Pero no es la única. Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, también se adhirió a esta estrategia y vinculó la inseguridad con la inmigración en una de sus intervenciones en el hemiciclo. Su discurso le valió las críticas de Pablo Iglesias en las redes sociales. En la misma línea, un alcalde de ERC promovió una cumbre de alcaldes para abordar el tema de la inmigración y en Hospitalet de Llobregat difundieron unos carteles para pedir más «presencia policial continuada» por el incivismo producido por robos y altercados en una zona de la ciudad con bastante presión migratoria.

La inmigración, un reto

Los partidos independentistas tradicionales, como son Junts per Catalunya, ERC y la CUP, no pasan por su mejor momento electoral. El auge de Aliança Catalana, con un discurso muy crítico con la inmigración y el fracaso del procés, les preocupa. A este respecto, los de Oriol Junqueras son los que mejor situados están dada su condición de socios del Govern del PSC, pero tampoco quieren que la «extrema derecha» capitalice los problemas de «seguridad» y «civismo».

En muchos municipios les han transmitido el malestar que hay entre su electorado y no quieren quedarse atrás en este asunto. Junqueras fue el primero en hablar internamente de la inmigración como un reto y la diferenció de la llegada masiva de personas del resto de España que se produjo en Cataluña durante la década de los cincuenta o sesenta: «Una de las cosas que nos pasa como país es que en los últimos 20 años, nuestra población ha crecido un 33%. Hemos pasado de seis millones a ocho millones de habitantes». Junqueras admitió la «dificultad» de integrarlos por no tener «referentes comunes».

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