The Objective
El tablero inclinado

‘Yoli goes to Hollywood’

La vicepresidenta, consciente de que sus días están contados, ha emprendido una gira de lujo con cargo al contribuyente

Llevo horas tratando de entender qué hacía la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en los Oscar. En plena crisis por el precio de los carburantes, con el transporte en coche cada vez más encarecido, la dirigente de Sumar se subió al avión en business para «reunirse con los nominados españoles», una excusa para disfrutar del glamour, codearse con estrellas y promocionar Sirat, ese truño progresista que se fue de la gala de vacío, como el partido de la señora Díaz en Castilla y León.

La vicepresidenta más trabajadora del Gobierno, consciente de que sus días en el mismo están contados, ha emprendido una gira de lujo con cargo al contribuyente: Helsinki, Nueva York, Chipre, Hollywood… Cuando termine, nadie podrá quitarle lo bailado y quizá hasta tenga un hueco en las tertulias con Sarah Santaolalla. Ahí, como ella, podrá insultar a los trabajadores a los que abandonó por votar a la derecha.

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