La investigación por nepotismo en Cultura salpica a una autora cercana a Sánchez
Teresa Valero, patrocinada por el presidente del Gobierno, es la favorita para el Salón del Cómic de Barcelona

Sánchez junto a varios autores, entre ellos Teresa Valero, en una foto de archivo. | EFE
La Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura está en el ojo del huracán por, tal y como ha publicado THE OBJECTIVE en exclusiva, adjudicaciones supuestamente irregulares que han motivado una investigación en el seno del Ministerio de Cultura tras la interposición de al menos dos denuncias internas. Esto es, por un posible caso de nepotismo que apunta a la directora del ramo, María José Gálvez, y a Juan Díaz Canales, quien fuera premio nacional del cómic en 2014, que habrían beneficiado a aliadas feministas y amigos, respectivamente.
Lo que se investiga es la posible vulneración del artículo 23 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, que regula la abstención de las autoridades y personal al servicio de las Administraciones Públicas, y que obliga a apartarse de un procedimiento si existe interés personal, parentesco, amistad/enemistad íntima, o relación de servicio con el interesado. En este sentido, Díaz Canales habría favorecido como vocal a su círculo íntimo de amistades, tales como Verónica Álvarez y Alicia Jaraba, beneficiarias de ayudas de 15.000 y 25.000 euros, respectivamente.
Estas revelaciones se han producido a escasas dos semanas de que tenga lugar el Salón del Cómic de Barcelona, y han enturbiado el evento, que celebra su 44 edición, máxime teniendo en cuenta que Teresa Valero, la favorita a mejor obra, es pareja de Juan Díaz Canales y miembro del Colectivo de Autoras, organización feminista que, desde hace años, mantiene una interlocución y reuniones constantes con el ministerio y la dirección general, y asiste a eventos internacionales en compañía de María José Gálvez.
Teresa Valero es, además, una autora apadrinada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien se grabó el pasado mes de octubre un vídeo en su cuenta de TikTok promocionando su obra, Contrapaso: los hijos de los otros. Ambos se conocieron en abril de 2023 en una librería de cómics de Madrid, cuando la autora le entregó su obra firmada. A partir de ahí, ha sido nombrada en jurados colegiados del Ministerio de Cultura y como vocal en el Premio Nacional del Cómic, así como invitada a actos en Angouleme bajo la iniciativa España, Talento en Viñetas, del gabinete de Ernest Urtasun.
En el sector del cómic existe malestar con «la casta del cómic», en referencia a los casos de nepotismo que se investigan, y con la «injerencia institucional» en el Salón de Barcelona por la cercanía de Valero a Sánchez. Hay que tener en cuenta que Contrapaso ha sido nominada a mejor obra en el primer año en el que, casualmente, todas las nominadas son mujeres, que están siendo privilegiadas en las subvenciones desde que Ernest Urtasun se hizo con la cartera, con el pretexto de combatir la «brecha de género».
Sospechas de nepotismo
La nominación de la obra en el Salón del Cómic meses después del inusual respaldo del público del presidente ha comprometido la imagen de independencia del certamen, sobre todo teniendo en cuenta las revelaciones de este medio sobre cómo se han adjudicado las Ayudas a la Creación del Cómic, que han terminado en manos de aliadas de la directora general del ramo, María José Gálvez, y de amigos de uno de los vocales, Juan Díaz Canales, quien fuera premio nacional del cómic en 2014.
En mayo de 2025, en una convocatoria que fue muy criticada por parte del gremio, se concedieron 15.000 euros a Verónica Álvarez, representante de un colectivo profesional con representación en la Sectorial del Cómic, conocido informalmente como PIFS (Profesionales de la Industria Franco Española), un lobby cercano al Ministerio de Cultura al que pertenece el propio vocal Juan Díaz Canales, lo que implicaría que habría evaluado y beneficiado a su propia representante política, Verónica Álvarez, incurriendo en la causa de abstención por relación de servicio e interés personal.
Tal y como consta en la lista de beneficiarios, los indicios sugieren que este vocal también habría favorecido a otros adjudicatarios pertenecientes a su círculo íntimo de amistades. En las propias redes sociales de Verónica Álvarez se encuentran fotos entre ambos y Alicia Jaraba, otra beneficiaria, entre otra «gente a la que tanto quier[e] y admir[a]», en palabras de Álvarez. Por eso, quienes denuncian estas adjudicaciones consideran que el vocal tenía el deber de comunicar dichos vínculos y ausentarse de la deliberación de esos expedientes para evitar la contaminación ambiental del jurado.
De manera paralela, Verónica Álvarez mantiene una interlocución institucional frecuente con María José Gálvez, directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura, que es quien presidió el jurado que adjudicó a Álvarez la ayuda máxima, comprometiendo la objetividad del órgano.
El Ministerio de Cultura ha iniciado una investigación. Las denuncias interpuestas ante el gabinete de Urtasun solicitan una auditoría para revisar las actas y las puntuaciones individuales del jurado. El objetivo es que se determine de forma concluyente, mediante la auditoría de las puntuaciones individuales y la revisión de oficio de las actas correspondientes, si la presidenta y el vocal cumplieron con su obligación legal de ausentarse de la deliberación, o si utilizaron sus puestos de privilegio «para desviar fondos públicos hacia su red de alianzas políticas y personales».
