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Política

El 'caso Plus Ultra' inquieta en Bruselas y daña la imagen internacional de Sánchez

La imputación de Zapatero y sus vínculos con Caracas generan estupor, aunque la UE evita tomar medidas

El ‘caso Plus Ultra’ inquieta en Bruselas y daña la imagen internacional de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, conversa con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la reunión del Consejo Europeo. | UE

El caso Plus Ultra ha sacudido Bruselas. La imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a partir de una investigación que bebe del trabajo de instituciones en Francia, Suiza y Estados Unidos no ha pasado inadvertida en el corazón de Europa. No se espera que la Comisión Europea tome medidas ni dé un correctivo a un Gobierno del que la presidenta de la institución comunitaria, Ursula von der Leyen, depende políticamente, ya que la familia socialdemócrata a la que pertenece el PSOE forma parte de la coalición que sostiene a la dirigente democristiana alemana. Sin embargo, varios responsables del bloque sí han expresado en privado preocupación tanto por el contenido de la instrucción como por los vínculos del antiguo jefe del Ejecutivo español con el régimen venezolano, que hasta el momento había pasado bastante desapercibido en estos círculos. Una situación que, a su vez, está pasando factura a Pedro Sánchez.

«Aquí la gente no acaba de entender la relación con Venezuela, la posición del Gobierno de España tan permisiva con Delcy y el Gobierno de Venezuela en general; dicen que es todo muy turbio», asegura una fuente de Bruselas, que da testimonio de cómo en los últimos días varios parlamentarios de diferentes países miembros han pedido información al respecto. «Muchos aquí no sabían que el expresidente tenía una relación tan estrecha con Delcy y su hermano o que tenía negocios y, aunque a nivel práctico no pasa nada, daña la imagen de Sánchez».

Más allá del desgaste que este asunto supone para la percepción pública internacional del actual presidente, este interlocutor considera que «de aquí no va a venir la solución», en referencia a las instituciones comunitarias, a las que les cuesta actuar contra un país miembro incluso en procesos de marcada degradación democrática como el que ha protagonizado Viktor Orbán en los últimos años: A esto, hay que sumar que las actuales alianzas entre familias políticas complican más todavía un enfrentamiento con España. «En el caso de Hungría, incluso se lo quitaron de encima a través de las elecciones y la Comisión Europea suspendió fondos, pero pensándoselo mucho, y esta Comisión está siendo más permisiva que con un Gobierno de extrema derecha por la necesidad de Von der Leyen de tener el apoyo de los socialistas».

Este no es el único obstáculo para que Bruselas se pronuncie. Según esta versión, «las competencias de la Unión Europea son las que son y no puede intervenir así, se tiene que resolver en España con una moción o lo que sea». Este argumento radica en que no parece probable que la Comisión actúe por el escándalo de Zapatero cuando ni siquiera ha tomado medidas para evitar que el Gobierno lleve casi toda una legislatura sin aprobar unas solas cuentas: «No es de recibo que no haya más presión con los presupuestos: como los presentan prorrogados, formalmente la Comisión no puede hacer nada, pero aquí se les explica que no los han presentado y dicen que es una cosa interna, que la UE no lo puede subsanar», manifiesta este observador.

«A Sánchez se le acaba el tiempo»

Además, señala que personas con responsabilidad en Bruselas siguen la causa contra el expresidente, especialmente desde que la noticia saltara a grandes cabeceras internacionales como Financial Times, Bloomberg, The Guardian, Al-Jazeera, Reuters, Euronews y Politico, aunque la BBC ignoró en su portal de noticias este hecho inédito y solo se hizo eco en su edición dirigida al público hispanoamericano.

Asimismo, el boletín Eurointelligence, una newsletter sobre geopolítica considerada cercana a la izquierda y muy seguida en los ambientes diplomáticos de Bruselas, se ha mostrado muy crítico con la situación política en España: «Ponían que sí, se le acaba el tiempo a Sánchez, y lo relacionaban con el modelo económico, la inmigración y demás, pero también con la corrupción. Parece insostenible. Zapatero aquí no es una personalidad, no lo conoce todo el mundo, no lo tienen tan presente y no entienden el rol que ha estado teniendo últimamente en el Gobierno para Sánchez y para el Partido Socialista», indica esta fuente, que describe el asombro de buena parte de la comunidad política de Bruselas al constatar detalles «de república bananera» y que el expresidente «no es alguien inactivo», sino que ha participado en campañas electorales españolas en paralelo a su actividad en Caracas.

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