The Objective
El tablero inclinado

La «macchina del fango»

Para Umberto Eco, quien acuñó el término, la máquina del fango serían Pedro Sánchez y sus medios afines

En 2024, Pedro Sánchez trajo a España la expresión «máquina del fango» para denostar a los medios de comunicación que hablaban de las supuestas corruptelas de su esposa, Begoña Gómez. Con la excusa de estar siendo víctima de esa máquina, el presidente se tomó unos días de «reflexión» que, ahora sabemos, sirvieron para que Ferraz articulara una cloaca para desacreditar, presionar o sobornar a agentes policiales, jueces y fiscales. El operativo, confeccionado por Santos Cerdán, mano derecha entonces de Pedro Sánchez, tenía como objetivos al fiscal jefe Anticorrupción Alejandro Luzón, al teniente coronel de la UCO Antonio Balas o a los jueces Beatriz Biedma, Mercedes Alaya o Juan Carlos Peinado.

Digo esto porque la macchina del fango, tal y como la entiende Umberto Eco, quien acuñó el término, se dirige sobre todo contra los magistrados que investigan la corrupción (como en la época de Tangentopoli, el marco histórico del libro Número Zero): la idea es que, si te incomoda un juez, lo embarras con fango para que pierda credibilidad ante la opinión pública. Esto es, te inventas que tiene dos DNI, que ha escrito un profuso auto de 85 páginas en base a una entrevista de dos minutos en Horizonte, de Iker Jiménez, o fabricas imágenes suyas con IA. ¿Qué es entonces para Umberto Eco la máquina del fango? Pues Pedro Sánchez y sus medios afines.

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