Matamoros y Makoke confiesan que ocultaron bienes para evitar embargos de Hacienda
Tras la confesión, la fiscal ha rebajado su petición de pena: dos años Kiko y un año y nueve meses para ella

Makoke y Kiko Matamoros se sientan de nuevo en el banquillo para declarar ante el juez de la Audiencia Provincial de Madrid. | Antonio Gutiérrez (EP=
El colaborador televisivo Kiko Matamoros ha confesado en un juicio celebrado este viernes en la Audiencia Provincial de Madrid que ocultó patrimonio, tanto ingresos dinerarios como un inmueble, a Hacienda para evitar que la Agencia Tributaria ejecutara embargos por su impago de impuestos.
Por su parte, su exesposa María José Giaever, Makoke, ha reconocido que cooperó con dicha ocultación prestándose a que Kiko Matamoros pusiera a nombre de ella una vivienda de Pozuelo de Alarcón (Madrid) que la pareja compró en 2011 y la cuenta a la que estaba vinculada la hipoteca, a pesar de que los ingresos para dotar de dinero a la misma eran de su entonces marido.
Ante esta confesión de los hechos, la fiscal ha rebajado su petición de pena, de cinco años y medio a dos años de cárcel para Kiko Matamoros y de cuatro a un año y nueve meses para Makoke, unas penas que no implican ingreso en prisión. La fiscal considera que ambos incurrieron en un delito de alzamiento de bienes con las circunstancias atenuantes de confesión y dilaciones indebidas en el procedimiento, por el que además solicita que indemnicen a Hacienda de forma conjunta en algo más de 400.000 euros.
Por su parte, el abogado del Estado, en representación de la Agencia Tributaria, ha pedido tres años y medio de prisión para Kiko Matamoros y un año y nueve meses para Makoke. Los abogados defensores de ambos acusados se han adherido a la petición definitiva de la Fiscalía. El letrado de Kiko Matamoros ha dicho que finalmente Hacienda sí logró embargar a su representado casi 800.000 euros mientras que el de Makoke ha recordado que ella ha depositado ya 60.000 a efectos de su posible responsabilidad civil.
Durante su declaración Kiko Matamoros ha confesado que desde 2009, para eludir una potencial vía ejecutiva por parte de Hacienda tras no pagar los impuestos que le correspondían, se valió de empresas creadas por él para generar un vaciamiento formal de su patrimonio y una apariencia de inexistencia de ingresos. Ha añadido que así canalizó su intervención en medios de comunicación y su labor de representante de terceros a través de las sociedades Salto Mortal y Silla del Ring, y también ocultó a Hacienda rentas que obtenía de sus sueldos por su actuación profesional.
Matamoros ha manifestado que adquirió en 2011 una vivienda en Pozuelo de Alarcón con un precio de 1.315.750 euros, en la que fijaron su residencia habitual, pero para evitar una actuación de Hacienda contra él pusieron la titularidad del inmueble a nombre de ella. La fiscal ha recordado que la Agencia Tributaria dictó en 2017 una resolución en la que requería a Kiko Matamoros que identificara sus bienes ante su deuda con Hacienda, que entonces ascendía a 1.240.425 euros.
Kiko Matamoros ha dicho que le fue notificada la resolución, pero que no atendió al requerimiento, lo que según ha advertido la fiscal provocó «el fracaso de toda pretensión de embargo» por Hacienda. Makoke ha asegurado que hasta 2018 no se enteró de que Kiko Matamoros no declaraba a Hacienda y que se prestó a que pusiera la casa de Pozuelo de Alarcón a su nombre para que no se la embargaran a su entonces marido. Ha dicho que igualmente accedió a que ella figurara como titular de una cuenta en la que el dinero para pagar la hipoteca lo ingresaba Kiko Matamoros.
A su salida de la Audiencia, Matamoros ha adelantado que cuando haya sentencia iniciará un procedimiento civil a favor de sus intereses, «la pelea por mis derechos» ha dicho, y ha recordado que en la casa de Pozuelo siguen viviendo familiares de Makoke. Por su parte Makoke, que ha llorado en algunos momentos del juicio, se ha limitado a decir que ha sido «muy desagradable» estar en el banquillo y sobre Kiko Matamoros ha comentado que no le ha saludado y que ni siquiera le ha mirado.
