Von der Leyen admite que Ribera mantiene dos cargos en contra de la normativa europea
La vicepresidenta sigue al frente de un organismo que se comprometió a dejar y que anunció haber abandonado

Ursula Von der Leyen saluda a Teresa Ribera. | EP
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció el pasado 13 de abril a través de una respuesta escrita al Parlamento Europeo que la vicepresidenta ejecutiva, Teresa Ribera, sigue siendo copresidenta de la Global Commission on People-Centered Clean Energy Transitions (Comisión Global sobre Transiciones de Energía Limpia Centradas en las Personas) de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
En la respuesta al Partido Popular Europeo (PPE), Von der Leyen también aprovechó para negar cualquier incompatibilidad de ambos cargos de su número dos, pero sin detallar la justificación. Sin embargo, como avanzó este periódico, los dos cargos que ostenta Ribera entran en conflicto si atendemos al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) y al Código de Conducta de los miembros de la Comisión Europea.

El artículo 245 del TFUE indica que «los miembros de la Comisión no podrán, mientras dure su mandato, ejercer ninguna otra actividad profesional, retribuida o no. En el momento de asumir sus funciones, se comprometerán solemnemente a respetar, mientras dure su mandato y aun después de finalizar este, las obligaciones derivadas de su cargo y, en especial, los deberes de honestidad y discreción, en cuanto a la aceptación, una vez terminado su mandato, de determinadas funciones o beneficios». Cabe mencionar que Ribera no cobra por su trabajo en la AIE.
Por otro lado, dos artículos del Código de Conducta señalan que «los miembros deberán dedicarse plenamente al desempeño de sus funciones en interés general de la Unión (artículo 2.1)» y que «los miembros de la Comisión no podrán ejercer ninguna actividad profesional, retribuida o no, o función pública, sea cual fuere su naturaleza, salvo las derivadas del ejercicio de sus funciones (artículo 8.1)».
En el artículo 8.2 hay cuatro excepciones al artículo precedente, pero Ribera no cumple ninguna. En primer lugar, impartir ocasionalmente y de forma gratuita cursos en interés de la integración europea; en segundo lugar, publicar un libro; en tercer lugar, redactar artículos, pronunciar discursos y participar en conferencias y, por último, «ejercer funciones honoríficas y no remuneradas en el seno de fundaciones u organismos similares en los ámbitos político, jurídico, cultural, artístico, social, deportivo o benéfico o en centros de enseñanza o investigación, siempre y cuando el presidente sea debidamente informado».
Sobre la cuarta excepción, la Agencia Internacional de la Energía se define como una organización intergubernamental autónoma para coordinar las políticas energéticas de sus países miembros (donde algunos de la UE no se encuentran y, en cambio, hay muchos de fuera de Europa). Además, según el propio artículo 8.2, por «funciones honoríficas se entienden las funciones en las que el titular no ejerce ninguna función de dirección, no detenta ningún poder decisorio y no asume ninguna responsabilidad ni ningún control en la gestión del organismo en cuestión». En este caso, Ribera es la copresidenta y está encargada, según la AIE, del «diseño para la equidad, con el fin de elaborar recomendaciones de política práctica para ministros de energía y clima, así como para responsables internacionales de la toma de decisiones, sobre cómo integrar plenamente el principio de equidad en el diseño de todas las políticas de energía limpia».
El puesto polémico en la AIE
Teresa Ribera se comprometió a dejar el puesto de copresidenta en la comisión de la AIE si era elegida como miembro de la Comisión Europea, como así dejó acreditado en su declaración de intereses del 21 de septiembre de 2024. «Copresidente de la Comisión Global sobre Transiciones Energéticas Limpias Centradas en las Personas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) (julio de 2024-presente). Si es designado/a, la actividad finalizará antes del inicio del mandato», señaló la por entonces vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica. Finalmente, el 1 de diciembre de 2024 comenzó su actividad como número dos de la Comisión Europea.

Unas semanas después de su nombramiento, el 20 de enero de 2025, Ribera señaló en su nueva declaración de intereses —examinada bajo la autoridad de la presidenta— que había acabado su actividad al frente de la comisión de este organismo internacional en noviembre de 2024, tal y como se había comprometido unos meses atrás en su primera declaración de intereses. «Copresidenta de la Comisión Global sobre Transiciones Energéticas Limpias Centradas en las Personas de la Agencia Internacional de la Energía (julio de 2024-noviembre de 2024)», aseveró la actual número dos de Bruselas.

Sin embargo, el pasado 30 de octubre, THE OBJECTIVE publicó que Teresa Ribera mantenía ese cargo y que lo compartía con su puesto de vicepresidenta en la Comisión Europea. Algo que se podía comprobar no solo en la propia página web del organismo, sino también en un estudio que presentó la Agencia Internacional de la Energía en junio de 2025. En dicho documento, llamado Plan de acción para unas transiciones energéticas justas e inclusivas, aparece Teresa Ribera como copresidenta.

Un día después de esta información, el 31 de octubre, el Partido Popular Europeo (PPE) exigió explicaciones a la Comisión. Tras unos meses, el 30 de enero de 2026, Teresa Ribera presentó una nueva declaración de intereses en la que afirmó que continuaba como copresidenta en dicha comisión de la agencia internacional. «Copresidenta de la Comisión Global sobre Transiciones Energéticas Limpias Centradas en las Personas de la Agencia Internacional de la Energía (desde julio de 2024)».
