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Unamuno, filósofo español, ya lo avisó a sus 40 años: «Hay que ser lo que se es, y no lo que se quiere ser ni lo que otros quieren que seamos»

La única autenticidad posible nace de resistir las máscaras sociales y ser fiel, incluso en la contradicción, a lo que uno es

Unamuno, filósofo español, ya lo avisó a sus 40 años: «Hay que ser lo que se es, y no lo que se quiere ser ni lo que otros quieren que seamos»

Las reflexiones sobre la felicidad de Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno nunca fue un filósofo que buscase agradar. Tampoco quiso serlo. De hecho, el escritor bilbaíno construyó su pensamiento desde la contradicción y la lucha interior. Para él, la vida no debía estar condicionada al éxito ni al reconocimiento social, sino por a mucho más exigente: la fidelidad a uno mismo.

Hay que ser lo que se es, y no lo que se quiere ser…

En ese marco cobra sentido una de sus ideas más repetidas y, al mismo tiempo, más malinterpretadas. Al respecto, Unamuno asegura que «hay que ser lo que se es, y no lo que se quiere ser…». No es invitación al conformismo, sino más bien un rechazo total a la falsedad y a la alienación. Es, en esencia, un llamamiento a resistir.

La crisis de España convertida en crisis del individuo

En el contexto de la Generación del 98, marcada por la pérdida de identidad de España tras el desastre colonial, Unamuno trasladó ese conflicto al terreno personal. Para él, la crisis no era solo nacional, sino personal, ya que el individuo, sostenía, vive atrapado entre múltiples versiones de sí mismo. Por un lado, está la imagen que construye para agradar; por otro, la que los demás le imponen; y, finalmente, la que desea ser por pura vanidad. Frente a esas máscaras, la única forma de libertad consiste en desprenderse de ellas, aunque el resultado disguste o sea contradictorio.

Lo que otros quieren que yo sea no es sino un fantasma; si yo trato de ser ese fantasma, dejo de ser yo mismo y me convierto en nada

«Hay que ser lo que se es, y no lo que se quiere ser, ni mucho menos lo que otros quieren que seamos», escribe. Esta frase resume el núcleo de su pensamiento: la lucha constante entre el yo auténtico y el yo social.

Miguel de Unamuno (1864–1936)
Miguel de Unamuno (1864–1936)

En Vida de Don Quijote y Sancho (1905), Unamuno presenta a Don Quijote como el símbolo de quien decide «ser lo que es» frente a lo que el mundo le exige. En esta obra desarrolla, a sus 40 años de edad, la idea de la «quijotización», entendida como la afirmación radical del propio ser frente a las apariencias sociales.

En sus ensayos y correspondencia, el filósofo dejó reflexiones muy cercanas a esta formulación, como cuando escribió: «Lo que otros quieren que yo sea no es sino un fantasma; si yo trato de ser ese fantasma, dejo de ser yo mismo y me convierto en nada». La cita que se le suele atribuir a Unamuno («Hay que ser lo que se es, y no lo que se quiere ser ni lo que otros quieren que seamos») nunca la escribió, pero sí resume con perfección su pensamiento.

El contra de las máscaras sociales

Esta idea atraviesa toda la obra de Unamuno. Aunque aparece citada en artículos de prensa y colaboraciones, su desarrollo más profundo se encuentra en obras como Niebla (1914) y Del sentimiento trágico de la vida (1912).

El ensayista reaccionaba contra lo que él llamaba la «personificación», es decir, la tendencia de la sociedad a imponer roles y máscaras. No es casual que la palabra «persona» provenga del latín y signifique precisamente eso: máscara. El escritor defendía que si el individuo se acostumbra demasiado a esa máscara, corre el riesgo de vaciarse por dentro, de perder su esencia.

Miguel de Unamuno desmonta la ideal de la felicidad fácil filosofía psicología buena vida
Miguel de Unamuno desmonta la ideal de la felicidad fácil. Canva Pro

Para Unamuno, la identidad no es una realidad fija, sino un conflicto permanente. El ser humano se mueve entre lo que cree ser, lo que los demás creen que es y lo que realmente es, una dimensión que, según él, solo Dios —o el vacío— puede conocer. En ese sentido, aspirar a ser algo distinto de lo que uno es no es una mejora, sino una forma de negación o una especie de traición interior: «Cada hombre es el centro del universo, y el universo no es más que el conjunto de los centros».

Las obras de Miguel de Unamuno siguen vigentes. En un mundo que constantemente empuja a adaptarse y a proyectar versiones idealizadas de uno mismo, el mensaje del escritor sigue siendo necesario. Ser uno mismo no es fácil. A menudo implica ir a contracorriente y asumir las consecuencias. Pero, para el escritor, era lo único verdaderamente digno.

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