Mario Alonso Puig,(72) médico, sobre el sueño: «Hay que dormir mínimo siete horas; es cuando tu cuerpo previene enfermedades como el Parkinson o el Alzhéimer»
Ignorar esta realidad, advierte, es asumir un coste que tarde o temprano acaba pasando factura

Mario Alonso Puig | Instagram
El médico Mario Alonso Puig, una de las voces más conocidas en el ámbito de la divulgación sobre bienestar y desarrollo personal, ha vuelto a poner el foco en un hábito tan cotidiano como decisivo, dormir. A sus 72 años, insiste en cada intervención pública en que el sueño no es un lujo, sino una necesidad biológica innegociable. Y es que durante una de sus habituales charlas divulgadoras, centradas en la importancia del descanso, lanzó un mensaje claro y respaldado por la ciencia, «Hay que dormir mínimo siete horas; es cuando tu cuerpo previene enfermedades como el Parkinson o el Alzhéimer».
«Dormir no es un lujo sino una necesidad»
Lejos de tratarse de una recomendación genérica, Puig apoya su afirmación en datos y en la experiencia compartida con expertos internacionales. «Todos tenemos que dormir mínimo siete horas, solo hay un 2% que se salva, y lo sé porque estuve con el máximo experto en el mundo, Peter Bent Brigham, el jefe de neurofisiología, catedrático de la universidad de neurofisiología», explicó, en referencia al conocimiento acumulado en instituciones de referencia como Brigham and Women’s Hospital. Según subrayó, el 98% de la población necesita ese umbral mínimo de descanso para mantener un funcionamiento óptimo del organismo.
El especialista matiza que existen excepciones puntuales, especialmente en etapas vitales concretas. «Yo sé que hay momentos, como cuando los niños son pequeños, en los que se duerme menos», reconoce. Sin embargo, insiste en que esas situaciones deben ser transitorias, ya que privar al cuerpo de descanso de forma continuada tiene consecuencias acumulativas.
Uno de los argumentos más llamativos que expone el médico es el papel del llamado sistema glinfático. Se trata de un mecanismo relativamente reciente en términos de investigación científica, identificado en 2015 en Estados Unidos, que actúa como un sistema de limpieza del cerebro. «Durante el sueño pasan cosas muy importantes, como que se abre el sistema glinfático, no linfático, que todos conocemos, sino glinfático», detalló. Este sistema permite eliminar sustancias tóxicas que, de acumularse, están asociadas al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el alzhéimer.
La relevancia del descanso no termina ahí. Puig también destacó el papel de la melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia. «Durante el sueño se libera melatonina que evita que haya mutaciones cancerosas», afirmó. Este proceso, junto a otros mecanismos de reparación celular, convierte al sueño en un aliado clave en la prevención de enfermedades.
El cuerpo se repara mientras dormimos
En paralelo, el organismo activa el sistema parasimpático, responsable de la recuperación física. «Durante el sueño el sistema parasimpático, el sistema de recuperación del cuerpo, se activa, con lo cual los tejidos mejoran», explicó. Es en ese momento cuando el cuerpo entra en una fase de regeneración profunda, imprescindible para contrarrestar el desgaste diario.
Otro elemento fundamental es la hormona del crecimiento. Aunque suele asociarse a la infancia, su función en la edad adulta es igualmente crucial. «Se libera la hormona del crecimiento, que sirve cuando eres adulto para reparar los tejidos», añadió. Este proceso resulta esencial para la regeneración muscular, la salud ósea y el mantenimiento general del organismo.
El mensaje de Puig conecta con una creciente preocupación social, la falta de sueño en las sociedades modernas. Jornadas laborales extensas, uso intensivo de pantallas y ritmos de vida acelerados han reducido las horas de descanso de forma generalizada. Sin embargo, como insiste el médico, recortar el sueño no es una estrategia sostenible.

La evidencia científica respalda esta visión. Investigaciones como las de la American Heart Association y un amplio metaanálisis publicado en la revista European Heart Journal han demostrado que dormir menos de siete horas de forma habitual se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y problemas metabólicos. En este contexto, el descanso deja de ser una cuestión de bienestar subjetivo para convertirse en un pilar de salud pública.
En sus intervenciones, Puig no solo alerta, también invita a replantear hábitos. Priorizar el sueño, establecer rutinas regulares y reducir la exposición a estímulos antes de acostarse son algunas de las recomendaciones básicas que, según los expertos, pueden marcar la diferencia.
