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Xevi Verdaguer, experto en psiconeuroinmunología: «Si cuando te levantas no sientes hambre o no necesitas ir al baño, es una señal de alerta sobre tu descanso»

Dormir del tirón muchas veces no significa que el cuerpo haya recuperado por completo el cansancio acumulado

Xevi Verdaguer, experto en psiconeuroinmunología: «Si cuando te levantas no sientes hambre o no necesitas ir al baño, es una señal de alerta sobre tu descanso»

Xevi Verdaguer | Instagram

El descanso no solo se nota en las horas que pasamos en la cama. También se refleja en cómo responde el cuerpo nada más abrir los ojos. Y es que para el divulgador y experto en psiconeuroinmunología Xevi Verdaguer, hay varias señales muy claras que indican si el organismo ha recuperado energía durante la noche o si, por el contrario, algo no está funcionando bien.

Según explica, el momento de despertarse es clave porque el cuerpo activa una especie de «cambio de turno» interno. Durante la noche, gran parte de la energía se destina al sistema inmunitario, mientras que por la mañana el organismo vuelve a poner en marcha las funciones relacionadas con la actividad diaria.

Verdaguer resume esta idea de forma sencilla: «Las tres señales de que tu cuerpo está sano al despertar son tener hambre, ganas de ir al baño y, en el caso de los hombres, erecciones matutinas». Cuando ninguna de estas señales aparece, asegura que puede ser una advertencia de que el descanso no ha sido reparador.

¿Qué ocurre en el cuerpo mientras dormimos?

El experto explica que todo está relacionado con los ritmos circadianos, es decir, el reloj biológico que regula las funciones del organismo a lo largo del día. «El hipotálamo pone en marcha una asignación energética a todos los órganos que tienen actividad biológica en distintos momentos de las 24 horas», señala. La idea es sencilla: el cuerpo no puede dar la misma energía a todos los órganos al mismo tiempo. Por eso prioriza unas funciones u otras según la hora del día.

Durante la noche, el sistema inmune «acapara» gran parte de esa energía para reparar tejidos, combatir inflamaciones y realizar procesos de recuperación. «Por las noches el sistema inmune es egoísta, se queda con toda la energía», explica Verdaguer. Esa es también la razón por la que después de cenar aparece la sensación de cansancio y sueño. Mientras dormimos, el organismo entra en una especie de modo reparación. El cerebro baja revoluciones, la temperatura corporal desciende ligeramente y muchas funciones digestivas se ralentizan. Sin embargo, el cuerpo sigue trabajando.

La luz natural activa el organismo

El cambio importante llega por la mañana. Cuando los ojos reciben la luz natural, especialmente la luz azul del amanecer, se activa el reloj central del cerebro. Verdaguer detalla que esa luz entra a través de las pupilas y los fotorreceptores de la retina, enviando señales al hipotálamo mediante las llamadas vías retinohipotalámicas. Aunque el nombre pueda sonar complejo, el mecanismo es más fácil de entender de lo que parece: la luz le dice al cerebro que el día ha empezado.

La importancia de la luz natural

A partir de ahí, el organismo comienza a repartir energía a los órganos que trabajan principalmente durante el día. El aparato digestivo se activa, aumenta el estado de alerta y suben determinadas hormonas relacionadas con la actividad y la atención. «La hormona del estrés tiene que estar alta al despertar», apunta el experto. En este caso se refiere al cortisol, una hormona que, lejos de ser negativa en este contexto, ayuda a activarnos y a sentirnos despiertos. Por eso, la exposición a la luz natural durante la primera hora del día es tan importante. Según explica, ayuda a que el cuerpo entienda que debe ponerse en marcha.

Señales en el cuerpo de que has descansado bien

Muchas personas creen que levantarse sin apetito es algo normal. Sin embargo, Verdaguer sostiene que el hambre matutina suele ser un indicador de que los ritmos internos funcionan correctamente. «Una hora más tarde tendrás hambre», explica al hablar del proceso de activación del organismo tras recibir la luz natural. Si el sistema digestivo responde adecuadamente, aparece la necesidad de comer porque el cuerpo ya está preparado para gastar energía.

Algo parecido ocurre con las ganas de ir al baño. Para el experto, evacuar durante la primera media hora después de despertarse es una señal de que el intestino mantiene un ritmo saludable. «Lo normal es que en menos de media hora al despertar tengas ganas de ir al baño», afirma.

Las señales de alerta

El problema aparece cuando ninguna de estas respuestas sucede. «Si al despertar no tienes ganas de ir al baño, no tienes erecciones matutinas y no tienes hambre, es que esto no ha ocurrido. Estás mal. No has dormido bien», advierte. Esto no significa que una mañana puntual sin apetito sea motivo de preocupación. Pero sí puede ser una pista de que el descanso es insuficiente, de que existe estrés acumulado o de que los horarios están alterando los ritmos biológicos.

La falta de exposición a la luz natural, dormir muy tarde, usar pantallas antes de acostarse o mantener horarios irregulares son algunos de los factores que más afectan al reloj interno del cuerpo. Por eso, el experto insiste en algo aparentemente sencillo pero muy importante: salir a la luz natural por la mañana. Ese gesto ayuda al cerebro a sincronizar el organismo y facilita que el cuerpo vuelva a activarse correctamente tras el descanso nocturno.

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