José Luis Marín, psiquiatra: «Dedícate 15 minutos al día; el bienestar te llega cuando lo que necesitas, lo que sientes y lo que piensas están en armonía»
Un proceso que comienza en un gesto tan básico como detenerse unos minutos al día para escucharnos

José Luis Marín | Instagram
En un momento en el que la atención se ha convertido en uno de los bienes más escasos, el psiquiatra José Luis Marín plantea una idea que, aunque sencilla en apariencia, conecta con una corriente creciente dentro de la salud mental contemporánea, la necesidad de parar, escucharse y reducir el ruido interno y externo para recuperar el equilibrio psicológico.
Su propuesta se centra en dedicar entre quince y veinte minutos al día al silencio y a la introspección. No se trata de un ejercicio complejo ni de una técnica sofisticada, sino de un espacio diario sin estímulos, sin pantallas y sin exigencias externas. Un tiempo para estar a solas, en calma, y permitir que la mente funcione sin interferencias.
Cuando pensamiento, emoción y necesidad se alinean
Según explica, ese paréntesis cotidiano facilita algo fundamental, el contacto con lo que la neurociencia denomina la red neuronal por defecto, un sistema cerebral que se activa cuando no estamos centrados en tareas externas y que está implicado en la reflexión, la memoria autobiográfica y la construcción de identidad.
En términos divulgativos, esta red permite que aparezca una especie de conversación interna más libre, donde la persona puede observar lo que piensa y lo que siente sin la presión del entorno. En ese espacio, sostiene Marín, es donde se produce una parte esencial del bienestar psicológico, porque es posible ordenar la experiencia interna y darle sentido.
La idea del psiquiatra no se limita a la introspección como práctica aislada, sino que se inscribe en una visión más amplia del equilibrio mental. En sus planteamientos, el bienestar aparece cuando tres dimensiones se encuentran alineadas, lo que una persona necesita, lo que siente y lo que piensa. Cuando estas tres esferas entran en conflicto, surge la tensión interna, la ansiedad o la sensación de desconexión. Cuando están en armonía, se produce una experiencia de mayor estabilidad emocional.

El impacto del ruido en la salud mental
Este enfoque dialoga con otras corrientes de la psicología contemporánea que subrayan la importancia de la autorregulación emocional y la atención plena. Diversos especialistas como el médico y divulgador sobre bienestar, Mario Alonso Puig, coinciden en que la reducción de estímulos externos y la práctica de momentos de silencio ayudan a disminuir los niveles de estrés y a mejorar la claridad mental. Sin embargo, también advierten de que no se trata de una solución universal ni automática, sino de un hábito que requiere constancia y adaptación a cada persona.
Uno de los elementos que Marín destaca con especial énfasis es el impacto del ruido en la salud mental. No solo el ruido ambiental, como el tráfico o las pantallas constantemente activas, sino también el ruido psicológico, ese flujo continuo de demandas, expectativas y mensajes internos que indican lo que deberíamos estar haciendo o cómo deberíamos hacerlo.
Este tipo de sobrecarga contribuye a un estado de hiperactivación mental que dificulta el descanso psicológico. En este contexto, la propuesta de reservar un tiempo diario de silencio adquiere una dimensión casi higiénica, no como un lujo, sino como una necesidad básica.
La visión de Mario Alonso Puig sobre como detener el ruido mental
Otra de las perspectivas sobre cómo reducir el ruido mental es la que plantea Mario Alonso Puig. El experto señala tres herramientas fundamentales para recuperar la calma y disminuir la sobrecarga psicológica.
La primera es el ejercicio físico. Según explica, moverse tiene por sí solo la capacidad de reducir el ruido mental. No se trata necesariamente de apuntarse a un gimnasio o seguir una rutina intensa, sino de incorporar más movimiento al día a día, caminar, subir escaleras o realizar cualquier actividad física que ayude a liberar tensión y despejar la mente.
En segundo lugar, destaca la importancia de hablar con alguien de confianza. Poder expresar las preocupaciones desde un espacio de intimidad y conexión emocional ayuda a aliviar la carga interna. Y, cuando no se cuenta con alguien cercano, recomienda escribir aquello que preocupa, como una forma de ordenar los pensamientos y liberar emociones.
Por último, subraya el valor de practicar estados contemplativos de conciencia, una idea muy ligada al mindfulness. Consiste en dirigir la atención hacia elementos reales y presentes, como la respiración o las sensaciones del cuerpo. Frente al flujo constante de pensamientos, este ejercicio permite centrarse en el aquí y el ahora. De esta forma, la narrativa mental deja de recibir tanta atención y comienza a perder impacto emocional.
Un modelo de bienestar basado en la coherencia
En el fondo, la propuesta puede resumirse en una idea de integración interna. Cuando lo que una persona necesita, lo que siente y lo que piensa dejan de estar en conflicto y comienzan a alinearse, se produce una sensación de coherencia psicológica que favorece el bienestar. No se trata de eliminar las tensiones propias de la vida cotidiana, sino de reducir la distancia entre esas tres dimensiones para vivir con mayor claridad y equilibrio.
En un entorno marcado por la velocidad, la sobreinformación y la exigencia constante de productividad, esta invitación a la pausa adquiere una relevancia particular. Más allá de su formulación sencilla, plantea un cambio de perspectiva, entender el bienestar no como un objetivo externo, sino como un proceso interno de ajuste continuo.
