The Objective
Lifestyle

Lara Ferreiro, psicóloga, sobre prevenir el estrés: «Si quieres lograrlo de verdad, uno de los hábitos más efectivos es establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal»

Una estrategia para recuperar el equilibrio emocional en un contexto de hiperconexión permanente

Lara Ferreiro, psicóloga, sobre prevenir el estrés: «Si quieres lograrlo de verdad, uno de los hábitos más efectivos es establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal»

Lara Ferreiro | Instagram

En una sociedad marcada por la hiperconexión, la productividad constante y la dificultad creciente para poner límites, el estrés se ha convertido en un fenómeno cotidiano más que en una excepción. Cada vez más personas viven con la sensación de estar permanentemente disponibles, con el trabajo infiltrándose en los espacios de descanso y con una presión silenciosa por responder de inmediato a cualquier estímulo digital. Revisar el correo fuera del horario laboral, contestar mensajes de trabajo en momentos personales o mantener la mente anclada en tareas pendientes incluso durante el ocio son hábitos que, según distintos expertos en salud mental, alimentan un estado de alerta constante.

¿Qué hacer para prevenir el estrés?

En este contexto, la psicóloga Lara Ferreiro subraya en una entrevista para THE OBJECTIVE una idea clave para prevenir el desgaste emocional. «Si quieres logarlo de verdad, uno de los hábitos más efectivos es establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal». Una afirmación que pone el foco en una de las principales dificultades de la vida moderna, la incapacidad de desconectar de forma real en un entorno donde lo profesional y lo personal tienden a mezclarse.

Ferreiro advierte de que la ansiedad sostenida no siempre nace de grandes crisis, sino que suele construirse a partir de pequeños hábitos diarios que mantienen al cerebro en funcionamiento continuo. La hiperconexión digital y la cultura de la disponibilidad permanente generan un terreno fértil para el agotamiento emocional. Y es que en muchos casos, el problema no es solo la carga de trabajo, sino la ausencia de espacios mentales de desconexión que permitan al sistema nervioso recuperarse.

Descanso real más allá de dejar de trabajar

Uno de los aspectos más relevantes que señalan especialistas en psicología como Patricia Ramírez es la necesidad de redefinir qué significa descansar. No se trata de normalizar el cansancio diario ni de asumirlo como algo inevitable, porque el cerebro no está diseñado para permanecer en un estado continuo de atención, contestando correos, mensajes o llamadas, recibiendo estímulos constantes y saltando de una tarea a otra sin apenas pausas. Ese ritmo sostenido termina generando fatiga mental y reduce de forma progresiva la capacidad de concentración y regulación emocional.

@patri_psicologa

No es solo cansancio físico, muchas veces es fatiga mental: demasiadas decisiones, demasiados estímulos y poca pausa. 🧠 Tu cerebro necesita descansos diarios. Camina sin móvil. Mira lejos unos minutos. Respira lento. El descanso no es un premio. Es un requisito para vivir bien. No normalices vivir corriendo si y con prisa . Bajar el ritmo es empezar a disfrutar la vida. 💕En www.patripsicologa.com estamos para ayudarte. 💻 Consulta de psicología online en [email protected] ✅Suscríbete a nuestra newsletter https://www.patripsicologa.com/zona-suscriptores/

♬ sonido original - Patricia Ramírez

Descansar, por tanto, no consiste únicamente en dejar de trabajar, sino en incorporar actividades que permitan reducir de forma activa la activación fisiológica del organismo. Caminar, leer, escuchar música, cocinar sin prisas, pasar tiempo en la naturaleza o mantener conversaciones agradables son prácticas que ayudan a disminuir los niveles de estrés y a estabilizar el estado emocional. Este tipo de hábitos contribuye además a reducir la presencia mantenida de cortisol, la hormona vinculada a la respuesta del estrés, favoreciendo así una recuperación más efectiva del equilibrio mental y físico.

La importancia del descanso

El papel esencial del sueño y el deporte en la regulación emocional

El descanso nocturno también ocupa un lugar central en la prevención del agotamiento psicológico, añade Ferreiro. Y es que dormir poco o mal tiene un impacto directo en la irritabilidad, en la capacidad de concentración y en la gestión emocional. Mantener horarios regulares, reducir la exposición a pantallas antes de dormir y establecer rutinas relajantes previas al sueño son estrategias que favorecen una recuperación más eficaz del sistema nervioso. Sin un descanso adecuado, el organismo permanece en una situación de vulnerabilidad constante ante el estrés diario.

A ello se suma la importancia de la actividad física como factor protector frente a la ansiedad. La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, una cifra que puede alcanzarse mediante actividades accesibles como caminar, bailar, practicar yoga o nadar. El movimiento corporal no solo ayuda a liberar tensión acumulada, sino que también mejora el estado de ánimo y contribuye a equilibrar la activación fisiológica.

Otro elemento clave, tal y como señala la psicóloga Lara Ferreiro, es la incorporación de pausas conscientes durante la jornada laboral. Muchas personas trabajan en piloto automático, encadenando tareas sin detenerse a observar su nivel real de tensión. Técnicas como la respiración profunda o pequeños momentos de desconexión ayudan a interrumpir ese ciclo de hiperalerta. Incluso breves intervalos de apenas cinco minutos alejados de la pantalla pueden tener un efecto significativo en la regulación del sistema nervioso y en la reducción de la carga mental acumulada.

Por último, el apoyo social desempeña un papel determinante en la gestión del estrés. «Compartir preocupaciones, mantener vínculos afectivos sólidos o pedir ayuda cuando es necesario contribuye a disminuir la sensación de carga individual», añade la experta. El aislamiento, por el contrario, tiende a intensificar el agotamiento emocional y la sobrecarga mental. En un entorno cada vez más exigente y acelerado, las relaciones personales funcionan como un auténtico factor de protección psicológica, capaz de amortiguar el impacto del estrés cotidiano.

Publicidad