THE OBJECTIVE
El purgatorio

Rosa Villacastín: «En las discotecas bebía leche»

La experimentada periodista sube hasta ‘El purgatorio’ para opinar sobre el fin de ‘Sálvame’, los famosos de hoy o su relación con Ana Rosa Quintana

«Rosa Villacastín la lía en Twitter». Es habitual que uno se encuentre con titulares diversos, en rimbombancia y en la escala de adjetivos, para informar sobre cómo se ha producido alguna agria polémica twittera en donde la veterana periodista abulense se haya visto envuelta. A veces sin quererlo. Un desliz. Algo que no se ha entendido. La tecla que se te resbala del móvil. Otras, uno sabe bien lo que pone, va a haber polémica sí o sí. Pero a ella le gusta, no se escabulle de la gresca de la red social del pajarito. Y se lo toma con filosofía: «Es que tú no puedes estar en Twitter pensando que todo el mundo te va a querer».

Rosa Villacastín es periodista, aunque no fuese su primera vocación. Es periodista, desde hace 50 años, reconocida en el tramo final de su carrera por su vinculación a la prensa del corazón. Los veteranos del lugar recordarán un programa de Antena 3 llamado Extra Rosa que presentaba Villacastín junto a esa chica que ahora es reina. Reina de las mañanas, estate tranquila Letizia. Era, sí, su amiga Ana Rosa Quintana. Pero antes, Villacastín fue una de las periodistas de aquel mítico diario Pueblo dirigido por el no menos recordado Emilio Romero.

Habla Rosa con la libertad que dan los años. El tiempo te libera de ataduras y compromisos absurdos. Reconoce haberse vuelto más de izquierdas con la edad. Ataca a Sálvame porque «han maltratado a las mujeres», y a su presentador estrella: «A Jorge Javier se le ha subido el dinero a la cabeza». Confiesa no hablar de política con Ana Rosa, aunque entendemos que muy cerca ideológicamente no están. Dice no tener conciencia de clase. Se muestra a favor de la gestación subrogada. Tiene dudas sobre cómo prohibir la prostitución. Recuerda sus años de discotecas, donde no bebía alcohol, sino leche. Un deleite de conversación. Sin ataduras. No es la edad, es El purgatorio.

PREGUNTA.- Dicen que con la edad uno se vuelve más conservador, ¿usted se ha vuelto más de izquierdas?

RESPUESTA.- Sí, seguramente sí. Siempre me cayeron muy bien los de izquierdas. Lo que pasa es que cuando empecé a hacer periodismo en el 72, te puedes imaginar, esto era puro franquismo. Era lo que habíamos mamado en casa. Yo cuando escribo un libro sobre el 23-F, que lo pasé en el Congreso, invité a mis padres a la presentación, me lo presentó Fraga, me lo presentó Carrillo y mi padre se fue llorando. Yo no entendía por qué. Y es que a mi abuelo le mataron los rojos, pero de eso en mi casa no se había hablado jamás en la vida. Entonces, cuando tú ya vas descubriendo y vas viendo quién es cada uno, cambias.

P.- ¿Cómo acaba uno siendo rojo, si me permite el término, viniendo de una familia muy de derechas o incluso franquista?

R.- Yo creo que no sería roja, sino socialdemócrata. Quiero decirte que a mí me encanta ayudar a la gente, lo público. Yo siempre abogo mucho por lo público. Eso no significa que el que tenga dinero y se lo pueda pagar, se vaya donde sea, pero a la gente que no tiene hay que darle cobertura en sanidad, en educación. Yo he ido a colegios públicos siempre. Y tonta no he salido.

P.- Poca gente sabe que Rosa Villacastín fue jefa de prensa de lo que por entonces era Alianza Popular en el Senado. ¿Cómo se come esto?

R.- Pues mira, es muy sencillo. Acababa de cerrar el diario Pueblo, que es donde yo empiezo. Y entonces me llama Fraga. Yo en las elecciones del 77 había hecho la campaña con Fraga y con Suárez. Pero me llama Fraga y me dice: «Bueno, ha cerrado Pueblo«. Le ofrezco ir de jefa de prensa al grupo. «¿Al Congreso o al Senado?». Y dije: «Pues al Senado que se trabaja mucho menos». Y ahí me fui. Estuve en unas condiciones por las que luego, por razones que no voy a contar, pues me marché. Estuve un año y algo.

P.- ¿No le gustó la experiencia?

R.- Me pareció interesante en el sentido de que también conoces a los compañeros y a la profesión. Desde el otro lado. Pensamos que todos son puros y santos y te das cuenta que no todos son puros. Conoces la otra cara.

P.- ¿Qué es lo que menos le gusta del Gobierno de Pedro Sánchez?

R.- Pues yo, al contrario que mucha gente, creo que la coalición había que hacerla para gobernar. No me gusta la posición que está tomando Podemos, pero porque si estás en un gobierno de coalición las cosas se discuten en el consejo de ministros. Yo, con Pedro Sánchez, he hablado dos veces en mi vida, antes de que fuera presidente. Es más, le dije las dos veces que no iba a llegar. Me llama mucho porque le ha tocado la época más difícil de gobernar con un covid como el que hemos tenido, y con la decisión de cerrar un país. Y luego viene lo de la Filomena, luego viene lo de La Palma, la guerra… Ahora estamos en una crisis. O sea, es que no hay ninguno que la haya tocado todo eso en la época en que vivimos. En la Transición sí había momentos muy duros, pero en la época que vivimos no ha habido ningún presidente que se haya tenido que enfrentar a las circunstancias como se ha enfrentado él y con tanta valentía.

P.- No me ha respondido a la pregunta. ¿Lo que menos le gusta del Gobierno de Pedro Sánchez es Podemos?

R.- Puedes disentir, puedes no estar de acuerdo con lo que piensan los socialistas o Bildu o los demás. Eso por supuesto. Pero me parece una deslealtad salir todos los días a hacer oposición al Gobierno en el que tú estás sentado y con el que estás sentado. Me parece una deslealtad tremenda y así lo hago saber en Twitter cada vez que tengo oportunidad.

P.-  ¿Es irreconciliable lo suyo con la derecha?

R.- No, yo tengo muchísimos amigos del PP.

P.- Quién la lea en Twitter, puede pensar lo contrario.

R.- No, pero tengo muchos amigos del PP. A mí me casó la alcaldesa de Cádiz que es del PP. Es que yo creo que tendremos que aprender que este país no son dos bandos. A mí no me gusta Ayuso y lo digo todos los días. Pero, ¿por qué? Porque no ha hecho nada. ¿Qué es lo que hace esta señora aparte de lanzar odio y lanzar mítines en contra de los que no piensan como ella? Que no sé si piensa algo o piensa más Rodríguez que ella. Pero yo tengo amigos, tengo gente conocida y bastante conocida de Vox y del PP y de todos los partidos. No tiene nada que ver una cosa con otra.

P.- ¿La maldad no tiene ideología?

R.- Bueno, unos son más que otros, unos son más corruptos que otros. Sí, hay de todo, pero eso va más en las personas. Tú puedes ser malo de derechas y puedes ser malo de izquierdas.

P.- Siempre preguntamos en El purgatorio, Rosa, ¿cómo es su relación con Dios?

R.- Es que no tenemos. No tengo. Mi abuelo decía que el cielo y el infierno estaban todos en la tierra. Que eras buena persona o eras mala persona, pero que no ibas a ir ni al cielo ni al infierno. Yo lo que trato es de ser buena persona, y si yo puedo hacer un favor a alguien, lo hago. Y si le puedo buscar un trabajo a una persona que lo necesite, se lo busco. Colaboro con seis o siete oenegés. No lo digo para tirarme un farol, sino porque creo que hacen muy buena labor.

P.- ¿Nunca ha tenido fe?

R.- Mira, yo me enamoré de un cura cuando tenía 15 años y fui a confesarme. Íbamos todas las tardes el grupo de compañeras del colegio e íbamos todos a verlo al cura porque era guapísimo. Fui a confesarme para decirle que me había enamorado de un cura. Él sabía perfectamente que estábamos allí todas las tardes para verle. Y me dice: «¿Pero has tenido malos pensamientos?» Y dije, «No, es que es muy guapo, la verdad». Fíjate el tío cómo me la estaba tirando, y me dice: «No, es que si no tienes nada, pues es que no te puedo dar la absolución. Sólo si estás enamorada de él». Le respondí que sí, que creía que estaba enamorada. Y va y me dice: «No te doy la absolución». Le digo: «Pues no voy a volver». Me levanté y me marché. Hasta hoy.

La periodista Rosa Villacastín. | Víctor Ubiña

P.- ¿Nunca más supo usted de ese cura?

R.- No. He conocido otros buenísimos, como he conocido gente estupenda de la Universidad del Opus. Pero bueno, tampoco se cruzan mucho los curas en mi vida. [Ríe]

P.- Hace entrevistas semanales en Diez Minutos, sale en televisión de vez en cuando y da la batalla todos los días en Twitter. Hay gente por redes que la critica mucho.

R.-  Sí, pero hay que aceptarlo. Yo también critico. Es que tú no puedes estar en Twitter pensando que todo el mundo te va a querer. Lo único que no admito son insultos, porque yo no insulto. Al que me insulta, le bloqueo y punto pelota. No, pero que difieran de lo que tú piensas, a mí sí, me encanta.

P.- Pero veo cada dos por tres el nombre de Rosa Villacastín en Twitter siendo tendencia por algo. Hace poco fue lo de la Gran Vía. Escribió en un tuit: «Qué espanto. Hacía tiempo que no pasaba por Gran Vía. Miles de personas dando vueltas las aceras sucias. La mayoría de quienes llevan bolsas, de la tienda más barata. Que paren que me bajo». Y hubo personas que la acusaron de ser clasista.

R.- Clasista, bueno, una chorrada, porque seguro que esos ni han visto cómo está la Gran Vía. Yo he vivido 14 años en la Gran Vía y ya me tuve que ir en una época que estaba muy mal, que no es la de ahora. Era tema de droga y todo eso, pero me sorprendió y hacía mucho tiempo que no iba. Me sorprendió. Yo no nombré ninguna marca, ni ninguna tienda ni nada de eso.

P.- Todo mundo pensó en una.

R.- Pensaron en una a la que nunca he ido. Es verdad que nunca he ido a esa tienda, pero bueno, he ido a otras que están al lado y también son baratas. Me sorprendió ver a tanta gente. Es que era una cosa… Yo vivo al lado del Bernabéu, pues imagínate el día que hay partido que llegan en masa. Pues eso era la Gran Vía, pero todos mirando al cielo. Yo decía: «¿Por qué miran al cielo?». Y luego cuatro con bolsas de esa tienda que tú estás pensando. Las terrazas tiraban los papeles al suelo. O sea, me pareció una degradación en la que es la calle más importante, junto con Serrano y Castellana, de Madrid. Me dio una tristeza enorme.

P.- ¿Fue un ataque de misantropía?

R.- No, me dio tristeza porque no era Madrid. Madrid se ha convertido en un parque temático. Me da mucha pena. Llevo viviendo en Madrid desde los 12 años y para mí Madrid ha sido la mejor ciudad del mundo. Yo me iba de vacaciones donde fuera, por ejemplo, a Nueva York y estaba deseando volver a Madrid. Los mejores años de mi vida los he pasado en Madrid y seguiré pasándolos hasta que me vaya a Andalucía, que me parece que es el otro rincón del mundo donde hay que vivir.

P.- Ya que estamos en El purgatorio, digo, para purgar: ¿se arrepiente de algún tuit que ha puesto?

R.- Dicho así, la verdad es que en ese tuit de Gran Vía podría haber afinado un poquito más. Porque es verdad que me llamaron pija. Fíjate, yo pija.

P. ¿Sigue sin perder la conciencia de clase?

R.- Yo no tengo conciencia de clase.  No tengo conciencia de pertenecer ni a los pijos ni a nada, yo vivo muy bien. He trabajado mucho y empecé a trabajar a los 17 años. Entonces fíjate, no te voy a decir lo que tengo porque muchos se llevarían un alegrón, pero muchísimos. Solo decirte que en el periodismo 50 años. Y ya llevaba lo mío entonces. No, lo que tengo me lo he ganado y no tengo ningún complejo.

P.- Algunos dirán: ¿cómo que no tiene conciencia de clase? ¿Ha olvidado sus orígenes?

R.- No, porque uno puede pertenecer a la clase media. Si me dices clase media, sí, pero, ¿quién es hoy de la clase media? Es que antes era más fácil decir que alguien pertenecía a la clase media porque vivía en tal lugar. Bueno, yo he vivido en tantos sitios de Madrid. No hay nada que me guste más que una mudanza.

«Con Ana Rosa Quintana nunca hablo de política»

P.- Bueno, vamos, al turrón. ¿Por qué cree que los directivos de Telecinco han decidido acabar con Sálvame?

R.- Bueno, primero se quitaron de en medio a Vasile. Es verdad que hacía una televisión que podría gustar o no, pero era endogámica. Empezaba el Sálvame y todos los demás programas iban siguiendo a Sálvame. Era de divertimento. No era ni política ni nada de nada. Pero se acercan las elecciones y unas elecciones peliagudas. Y entonces ya habían avisado que lo iban a quitar. Pero yo creo que ni siquiera los directivos sabían que les iban a quitar. ¿Y quién va a la ‘rosa’? Pues Ana Rosa. Ana Rosa es más política que los de Sálvame, aunque Jorge Javier es bastante político. Y bueno, pues el presidente de la cadena que es Borja Prado, lógicamente tira para donde tira, hacia la derecha. No va a tirar ni por los socialistas ni por los de Podemos. Entonces yo creo que les interesa tener esa parte muy importante de la tarde bastante cubierta en lo que a política se refiere. Cubierta para que le venga bien al PP.

R.- Es decir, que tiene claro que este cambio tiene implicaciones políticas.

R.- Bueno, se da todo. Primero está desgastado. Es un problema que es verdad que ya hay un programa que son 14 años y luego ya había degenerado. Lo he puesto en Twitter. No me gusta que te saquen toda la porquería de los colaboradores, porque creo que lo único que hacen es desmerecer a los que tienes ahí sentados en una mesa. Si son tan malos, quítalos. No me parece que eso sea el camino. Pero es verdad que llenar cinco horas es muy difícil. En televisión ya no saben ni que inventarse. Bueno, me da pena porque conozco a mucha gente de ahí. Me dan pena los que están fuera de pantalla, que es gente que trabaja y que se dejan la piel. Y luego yo conozco mucho a Adrián Madrid (junto con Oscar Cornejo, directores de La Fábrica de la Tele). Su padre, fue el presidente de la Comunidad de Castilla y León, y bueno, pues estaba en un programa que yo estaba y le quiero mucho.

P.- Y Ana Rosa Quintana, usted que ha trabajado con ella...

R.- Ella ha trabajado conmigo.

P.- Bien por puntualizarme.

R.- No, porque el programa era mío, por eso te lo digo.

P.- ¿Qué tiene Ana Rosa Quintana que no tenga ninguna otra?

R.- Bueno, Ana Rosa tiene esto de cintura para arriba y tiene una sonrisa que no la tiene nadie en televisión. Luego es muy buena periodista. Y nosotras en Extra Rosa hacemos un tándem, porque a mí lo que me gusta es hablar. Bueno, ya lo estás viendo. No me gusta presentar, no me gusta mirar a cámara, estar pendiente de lo que me dice el pinganillo, todo eso que va implícito en la presentación. Pues a mí no me gusta. Y ella lo hacía muy bien. Hacíamos radio juntas ya. Y quién mejor que Ana para para presentar lo que lo que copresentábamos.

P.- Entiendo que os une una amistad de mucho tiempo. Si bien tenéis visiones diferentes de la política.

R.- Nunca hablamos de política, nunca

P.- Para pelearse mejor no hablar.

R.- No, que no ha salido. Quiero decirte: vivimos a dos pasos. Cuando nos vemos, hablamos de su chico, del mío, de sus hijos, de si se va a ir a Sevilla o no, y luego ha tenido un año complicado para ella. No vamos a hablar de política. Pero creo, haciendo memoria, que no hemos discutido nunca política.

P.- ¿Sálvame ha sido un programa feminista?

R.- No, por favor. Pero si a las mujeres las han maltratado. Pese a todo lo de Rocío Carrasco. Feminismo es cuando tratas a todas bien, pero si tienes una colaboradora y la estás machacando, eso no es feminismo.

P.- Entonces, ¿ha sido un programa machista?

R.- Bueno, es que no se sabe qué es. Encajar a Sálvame en algo concreto es muy difícil. Porque hay personas de toda condición. Yo creo, además, que Irene Montero se equivocó totalmente apoyando esa historia de Rocío Carrasco. No sabía de qué iba.

Rosa Villacastín y Carlos Padilla conversan en ‘El purgatorio’. | Víctor Ubiña

P.- Aquello de «Sálvame es un programa de rojos y maricones» que dijo Jorge Javier, ¿lastró al programa?

R.- Yo creo que no tanto al programa como a él. Jorge Javier ha dado un cambio. Jorge entra en televisión porque me lo llevo; trabajaba en una revista, me lo llevo a Extra Rosa. Él es inteligentísimo, preparado, tiene enganche con la cámara, le gusta la cámara, le gusta mucho. Eso lo digo a favor suyo. Pero es que yo creo que cuando tú estás presentando un programa, ante determinadas declaraciones, hay mucha gente que se puede sentir herida, más en un programa como Sálvame. Si haces un programa político, pues claro, tienes que hacerlo, pero en un programa de divertimento donde la gente que está en su casa, en el salón de su casa y está viendo y de pronto le dicen eso. Yo creo que no le ha favorecido.

P.- ¿Cree que Jorge Javier se ha equivocado mostrando tanto su ideología?

R.- No, pero es la forma de mostrarlo. No es que sea de izquierdas, que lo es, sino en la forma de decir las cosas. Tú puedes defender la homosexualidad, lógicamente, y cómo no la va a defender él, pero sin necesidad de esa agresividad. Sálvame, tú vas a un hospital y lo tiene todo el mundo. Vas a una residencia, y están las televisiones puestas con Sálvame. Es el programa de la tarde. 14 años. Entonces no todo el mundo está preparado para ese choque, no para que le digan eso. Yo creo que era innecesario.

P.- ¿Y a Jorge Javier Vázquez cómo lo ve? 

R.- ¿Ahora? Se le ha subido mucho a la cabeza. El dinero, sobre todo, se le ha subido mucho a la cabeza. Y yo siempre digo que he conocido tantos profesionales de la tele que en su momento ganaban lo que no te puedes imaginar. Y luego los he visto pidiendo una colaboración. Hay que ser humilde. El ir presumiendo, el ir haciendo ese alarde, no favorece. Pero no es porque tengas que pensar si te favorece para hacer otras cosas. Él debe de ganar lo que no está escrito, pero choca.

P.- Un debate que ha vuelto: ¿existe la telebasura en España?

R.- Es que a mí lo de telebasura no me gusta. El nombre no me gusta. Ni siquiera cuando Sardá, que es el primero que empieza con Crónicas Marcianas. Ya decía que era telebasura y a mí no me gustaba. Yo trabajaba con Sardá en la radio, trabajaba en la SER y cuando se puso a hacer eso, me llamó. Le dije que no. Yo no digo que la televisión tenga que ser plana ni que tenga que ser nada, pero hay cosas que sí me molestan. Entonces, a ver, fíjate Boris, si yo quiero a Boris, pero cuando se bajaba los pantalones, pues no me gustaba.

P.- ¿No le gusta lo zafio?

R.- Exacto. Creo que es innecesario. Tú puedes ser duro en tus comentarios. Irónico. Pero hay que pensar siempre en quién está detrás de la tele, quién está detrás de la pantalla, quién está en su casa y sobre todo las horas. Por la noche, todavía. Pero por la tarde están medio adormilados y de pronto te dicen una cosa así y te quedas muerto. El respeto al espectador hay que tenerlo siempre. Tú tienes que saber el periódico en el que escribes, la radio en la que tú estás y tienes que saber la televisión en la que estás. Sobre todo, tienes que saber quién compra ese periódico. Eso no significa censura, eso significa saber dónde estás.

P.- Para hacer prensa del corazón, ¿cómo se gana uno la confianza de los famosos?

R.- No siendo amigo de ninguno.

P.- ¿No es amiga de ninguno?

R.- Bueno, sí, soy amigo de Preysler, de Julio Iglesias, pero de muy pocos. Porque ellos me han demostrado que también lo son. ¿Pero sabes por qué? Porque también me he dado cuenta, igual que a los políticos, tú podías hacer una crítica y al día siguiente te sonreían o te sonríen. A la gente del espectáculo, un actor o una actriz, ¿qué le vas a decir? ¿Que la obra es muy mala? Para hundirle en el teatro. Si tú tienes una amistad con ellos, no te lo van a perdonar en la vida. Y si quieres tener un poco de libertad y quieres decirlo, no puedes ser amigo. Entonces es simplemente por una cuestión de libertad.

«En ‘Sálvame’ han maltratado a las mujeres»

P.- ¿Ya no hay famosos como antes en España?

R.- No, pero no es que no haya. Los hay. Pero ahora tienen Instagram para contar toda su vida. Eso me parece un espanto. Pero bueno, eso ha evitado que haya prensa del corazón. Porque, ¿qué vas a decir de ellos? Se lo están contando a los propios interesados. Y luego la venta. Y ahora no te llevas una exclusiva. Es difícil hacer una exclusiva porque lo venden todo.

P.- Para hacer prensa del corazón, ¿hay que saber lo que es el amor?

R.- Yo creo que eso es la vida. Tienes que saber lo que es el amor, lo que es el desamor… Tienes que saberlo todo. Debes haberlo vivido todo.

P.- ¿Más especialmente en la prensa del corazón?

R.- En la prensa del corazón hay de todo. También hay gente muy normal que lleva una vida tranquila y hay otros que… A mí me gusta que la gente viva, o sea, que sean vividores. Tu llegas a hacer una entrevista ahora, por ejemplo, y los muy jóvenes te ponen 50 condicionantes para que no les preguntes por su vida personal, etc. No, eso no me interesa nada. La gente como Concha Velasco, Lola Herrera, la gente de esa generación… O por ejemplo, Carmina Ordoñez o Lolita. Tú les ponías el casete. Y es que casi no necesitabas hacer preguntas. Te lo soltaban todo. Era fantástico, para lo bueno y lo malo. Y si no te lo contaban para publicarlo, te lo contaban por detrás, para que tú lo supieras.

P.- Como feminista y como mujer al tanto de la actualidad, ¿cree que hay una doble vara de medir entre políticas mujeres de izquierda y políticas mujeres de derechas?

R.- No, yo creo que es el comportamiento que tiene cada una. Nadie ha cuestionado, por ejemplo, a Celia Villalobos, que fue alcaldesa de Málaga, que es una feminista y lo defiende a capa y espada. Y que cuando el tema del aborto se discutió en el Congreso, ella votó a favor del aborto. Quiero decirte que las hay y seguramente muchas más de las que conocemos. Por supuesto que sí. Y a lo mejor también hay muchas que presumen de izquierda y son muy conservadoras. Las dos cosas. Es que no todos los días hay que estar dando clase de lo feminista que eres, y otras de lo femeninas que se sienten. Hay algunas que de boquilla sí que lo hacen. Y luego, igual ocurre con los hombres. No te creas que todos los hombres de izquierdas que defienden determinados valores guardan esa línea: los defienden de cara para fuera, pero luego a lo mejor su comportamiento no es el mismo. Y otros que te sorprenderías, siendo de derechas, que sí los defienden.

P.- Y como mujer feminista, ¿cómo se posiciona en el debate sobre la legalización o la abolición de la prostitución?

R.- Es que el debate de prohibirlo… Muy bien, que se prohíba, pero ¿cómo lo controlas? ¿Cómo controlas que en un piso no lo haya? O sea, que no tenga que ser en las lucecitas en la calle, sino que se vayan a un piso. Pues lo que pasaba antes… La madame tenía un piso y ahí iban. Todo lo que sea vender el cuerpo de la mujer me parece tremendo. Es cierto que hay personas que a lo mejor se han visto abocadas a eso por su situación económica. Ha ocurrido en épocas pasadas. Yo he visto en Carretas, hablando de Gran Vía, una madre le decía a una hija: «Es que si no me vendo no puedo dar de comer a mis hijos». Entonces, ¿cómo dices que no a esa mujer? A ver, hay que ponerse en su situación, ¿no? Yo creo que esas cosas en España se están superando. Pero muchas chicas lo hacen para conseguir dinero.

P.- Pero entonces, ¿estaría a favor de regularlo?

R.- Es que no sé cómo se puede regular.

P.- Pero tampoco sabe cómo se puede prohibir.

R.- No, yo lo prohibiría, pero es que ¿cómo lo prohíbes?. ¿Vamos a tener un guardia detrás de cada uno? ¿En cada piso? ¿En cada sitio de lucecitas que hubiera aquí? Es que son temas difíciles. Son muy difíciles porque siempre va a haber un señor que quiere pagar. Los hombres se sienten poderosos cuando pagan. Por eso existe la prostitución. Porque quieren tener a la mujer cogida por ahí.

P.- ¿Y sobre la gestación subrogada también tiene opinión?

R.- Tengo mi opinión: yo estoy a favor. Yo he apoyado a Ana García Obregón en este tema. Yo no he querido tener hijos. Lo tenía clarísimo desde los 18 años que yo no quería. No los he querido nunca.

La periodista Rosa Villacastín. | Víctor Ubiña

P.- ¿Le parecen un coñazo?

R.- No me parecen un coñazo, pero mi madre, que era muy conservadora, me dijo una vez: «Si tú quieres hacer algo profesionalmente, no tengas hijos. Porque te van a atar y te atan de por vida. No es que te aten por un año o dos, te atan de por vida». Eso se me quedó y nunca ha tenido. Pero si hay personas que quieren tenerlos, que tienen ese sentimiento, ¿por qué se lo vamos a impedir? Y, ¿por qué se lo impedimos a Ana García Obregón y no se lo impedimos a las parejas de homosexuales que sí los tienen? Yo no critico a ninguno. Yo tengo montones de amigos que han ido a Los Ángeles para tener hijos. Y tienen hijos y son de lo más feliz del mundo.

P.- Sobre la monarquía, ¿sigue siendo juancarlista?

R.- A mí no me ha desilusionado tanto, porque le conocía mucho y tenía muy buena relación con él. Pero el tema económico no me lo esperaba tanto. El tema de las mujeres él también te lo contaba. Tampoco es que se callaran ni él ni el entorno, pero el tema económico sí me ha sorprendido que no declare en España. El dinero lo tiene en Abu Dabi o lo tiene en Suiza. Me parece muy fuerte. Me ha desilusionado. Pero aun así, he pasado muy buenos ratos con él.

P.- Que le quiten lo bailado.

R.- Sí, porque tenía esa cosa que tienen los Borbones. Simpático, divertido… Me cae muy bien, pero creo que donde mejor está es en Abu Dabi. Por el bien de la monarquía. Y yo no soy republicana. Creo que tampoco soy muy monárquica. Creo que si lo hacen bien, tienen que estar, y si lo hacen mal, que se vayan. Pero él mismo se ha cargado su legado. Juan Carlos no necesita que nadie se lo cargue. Se lo ha cargado él solo y eso da pena.

P.- Para ir cerrando El purgatorio, unas últimas confesiones. ¿Alguna vez ha abofeteado a alguien?

R.-Abofeteado yo no, pero a mí sí. Una compañera del diario Pueblo. Estaba yo sentada en la mesa con el director y, de pronto, vino y me pegó. Y es que le habían contado que yo había dicho algo de ella. Cosa falsa, pero hoy somos amiguísimas. Se pasa todo el día llamándome.

P.- ¿Recuerda su última resaca?

R.- La última, no. Pero sí eso de llegar a la cama y que todo diera vueltas y no supieras si estabas arriba o abajo, que te podías caer. Eso sí, yo no bebo. En las discotecas me tenían preparados cartones de leche. Yo tenía en el diario Pueblo el horario de 21.00 de la noche a 06.00 de la mañana. Salíamos y nos íbamos rápidamente a todas las discotecas.

«Siempre habrá un señor que quiera pagar por sexo»

P.- ¿Bebía leche en las discotecas?

R.- Sí, tenían leche. Yo no he bebido un vino, ni una cerveza, ni una Coca Cola hasta hace 20 años. Una cosa así.

P.- ¿Qué ideología tiene un rey como Felipe VI?

R.- Hombre, yo creo que es de derechas. No le veo siendo de izquierdas. Hasta hace poco, llevaba la banderita en la muñeca. Y conozco a muchos amigos suyos y le conocí cuando era pequeño. Y son de derechas, claro.

P.- ¿Más de derechas que su padre?

R.- Es que el rey Juan Carlos era una mezcla rara. No se le puede definir en nada, ni de derechas ni de izquierdas, porque se llevaba fenomenal con los de la izquierda, y se llevaba bien con los de derechas. Hombre, de Podemos no le veo, pero podría haber estado, porque con Carrillo se vio muchísimo. Y es que fíjate tú: las personas que más se metieron con Suárez en el Congreso de los Diputados cuando estaba en facultad de ser el señor presidente fueron Alfonso Guerra y Carrillo. Carrillo luego se llevó fenomenal con él. Pero es que las personas que iban a verle cuando ya él estaba muy enfermo eran Alfonso Guerra y Carrillo. No se puede decir que uno es de estos o de los del bando contrario.

P.- ¿El periodismo está lleno de hijos de puta?

R.- Como sucede con todas las profesiones, pero somos muchos.

P.- ¿Qué le gusta ver a Rosa Villacastín en la televisión?

R.- Me gusta más la radio, pero veo en Energy, que es la segunda cadena de Telecinco, CSI Los Ángeles, CSI de Tal. Esos me apasionan por la noche, porque me relajan mucho. Ya sé quiénes son los buenos y lo malos, y luego veo mucho La Sexta. A Ferreras me apasiona verle, porque ha sido jefe mío en la Ser durante un tiempo. Luego veo TVE y Cuatro.

P.- ¿Cree que hay hombres asustados ante los juguetes sexuales por si los sustituyen?

R.- Yo creo que los hombres están asustados con las mujeres actuales. Pero llevan mucho tiempo asustados. Porque ellos estaban acostumbrados al ordeno y mando. Hago lo que quiero. Mira, la independencia de la mujer ha sido ganar su propio dinero, tener su propia independencia económica. Cuando tú tienes tu independencia económica, no dependes de un señor que te dé para comer, para vestirte, para lo que sea. Cambia la relación totalmente. Y esas relaciones ya han cambiado a casi todos los niveles. Entonces, están perdidos, no saben por dónde andan.

P.- ¿Para las elecciones generales tiene claro tu voto?

R.- Claro que lo tengo claro. Pase lo que pase, votaré a Sánchez.

P.- ¿Es cierto que usted fue la descubridora de Jorge Javier Vázquez? ¿Eso es cierto?

R.- Sí. Él me hizo una entrevista. Me pareció que era un tío listísimo. Íbamos a empezar la ‘rosa’. Y le dije: «Oye, ven a la tele que te contrato». Era muy divertido. Y cuando salió la entrevista, le mandé un centro de rosas blancas con una tarjeta diciendo: «El contrato te está esperando». Lo cuento porque lo ha contado él muchas veces. Fue un bombazo en el tiempo que le tuvimos como cronista. Fue genial.

P.- La pregunta final de El purgatorio: ¿cuál ha sido el milagro de su vida?

R.- El milagro de mi vida fue escribir un artículo que la censura no pasó. Un amigo se lo mandó al diario Pueblo, a Emilio Romero. Me mandó llamar y me ofreció escribir.

P.- Y hasta hoy.

R.- Hasta hoy: 50 años de profesión.

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