Los secretos tras la venta de la casa familiar de Joaquín Torres: «Mi padre fue muy feliz aquí, mi madre no»
El arquitecto ha decidido sacar al mercado la impresionante vivienda de sus progenitores que se ubica en La Finca

Joaquín Torres, en una imagen de archivo. | Gtres
Joaquín Torres ha decidido poner en venta la casa de sus padres en La Finca. Lo ha hecho tras una gran disputa familiar y la muerte de sus dos progenitores, algo que le sumió en la más grande tristeza. Así, el arquitecto ha confirmado a Vanitatis que su idea es que el impresionante chalé se venda a través de los círculos más íntimos y exclusivos en los que se mueve Torres. Así, no le hará falta sacar la casa a un portal de venta de viviendas, ya que la casa cuenta con el suficiente atractivo para que la transacción se haga en tiempo récord.
Fue allí durante muchos años donde vivieron los padres de Joaquín Torres. Juan Torres Piñón, además, pasó allí sus últimos momentos de vida. La casa se pondrá a la venta, como decíamos, por algo más de quince millones de euros, un precio no apto para todos los bolsillos, pero hay que tener en cuenta todas las bondades que ofrece esta impresionante residencia situada en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón. La casa se levanta en una parcela de unos 10.650 metros cuadrados que cuenta con varias zonas verdes. Así, el inmueble supera los más de 2.800 metros cuadrados construidos, repartidos en tres plantas con varios salones, dormitorios y un espacio pensado para la vida social. Pero, también, para descansar.
La casa que vende Joaquín Torres en La Finca
Fue el propio Joaquín Torres quien diseñó la casa, hace más de dos décadas, junto a su progenitor. Aún así, la casa pertenecía, al 100%, a su mujer, Joaquina Pérez, y fue el refugio de Juan hasta que murió a finales del pasado año. «Hemos tomado la decisión de ponerla a la venta a pesar de que es aquí donde comenzó mi carrera. Es un proyecto que diseñé con 25 años y en colaboración con mi padre, que quería hacer una demostración de poder. Gracias a esta casa conocí a Luis García Cereceda y se puede decir que fue el inicio de todo», cuenta Torres al mencionado portal.
Además, cuenta que su padre fue «muy feliz» en la casa, mientras que su madre «no». «Un activo así hay que venderlo limpio de cargas. He estado un tiempo ocupándome de que esté todo en regla y en orden y ya puedo decir que lo está», cuenta el propio arquitecto a Vanitatis. El objetivo, como decíamos, de Joaquín Torres y sus hermanos es venderlo en «un circuito más exclusivo, internacional». «Los vecinos de la zona son los Oriol, los Koplowitz o los Corsini. Es una zona que demanda y requiere una transacción privada. La propia casa es inexpugnable», comenta. Además, Torres confirma que va a dejar algunos de los tesoros mejores preciados que tenían sus padres en su momento.
«La casa está construida con los mejores parámetros y los mejores materiales. No voy a dejar el Picasso ni el Rothko, pero sí algunos muebles singulares que tenían mis padres, como unas sillas que fueron fabricadas para el Titanic y que compraron en un anticuario», añade. Estos años, además, han sido especialmente convulsos para el arquitecto, quien parece ser que ha conseguido salir de la situación. «Podía haberme quedado atrapado en el lamento o seguir adelante. He optado por seguir adelante, la vida merece la pena ser vivida», explica. Además, confirma que no quiere «crecer más» y que solo desea «estar en paz».
«Podía haberme quedado atrapado en el lamento o seguir adelante»
Los padres de Joaquín Torres han sido figuras clave tanto en su vida personal como en el origen de su éxito profesional, aunque su relación con ellos ha estado marcada por luces y sombras. Juan fue un empresario gallego de enorme éxito. Ingeniero de Caminos de profesión, fue el socio fundador de ACS junto a Florentino Pérez. Además, presidió Metro de Madrid y fue un gran coleccionista de arte. El arquitecto ha reconocido que su padre era un hombre «difícil», muy estricto y exigente. Durante años estuvieron distanciados —llegaron a estar 10 años sin hablarse—. Joaquín ha confesado que su padre no aceptó inicialmente su orientación sexual, llegando a llevarlo a un psiquiatra cuando era adolescente para «curarlo».
A pesar de las diferencias, Joaquín se reconcilió con él antes de su muerte y se ocupó de su cuidado en sus últimos meses de vida. Su madre, Joaquina, falleció en marzo de 2024 tras una larga enfermedad. Era el pilar emocional de Joaquín. De origen cántabro, se casó con Juan Torres y tuvo cinco hijos. Fue su gran apoyo y confidente. Según el arquitecto, ella fue la única que lo entendió de verdad desde el principio. Joaquín ha descrito su pérdida como el golpe más duro de su vida: «Mi mundo se apagó sin remedio», escribió tras su muerte. La familia, además, vivió un momento devastador.
Una impresionante vivienda rodeada de naturaleza
Los padres de Joaquín perdieron a uno de sus hijos, el hermano mayor de Joaquín, quien murió a los 28 años por una sobredosis de heroína. Este tema fue tabú en la familia durante años y marcó profundamente el carácter protector de la madre y la dureza del padre. Su refugio fue siempre La Finca, la urbanización en la que Torres puede presumir de haber diseñado la mayoría de sus viviendas a través de su estudio de arquitectura. La Finca no es solo una urbanización; es una ciudad privada diseñada para la máxima seguridad. Se divide en varias zonas, siendo Los Lagos la más exclusiva —donde las casas no bajan de los 10 millones de euros—.
Cuenta con triple perímetro de seguridad, patrullas constantes, cámaras térmicas e infrarrojas. El objetivo es que ningún paparazzi ni intruso pueda ver qué pasa dentro. Las calles son privadas y el acceso está restringido solo a propietarios e invitados autorizados. Joaquín Torres fue el arquitecto de cabecera de La Finca. Él definió la estética de la urbanización. Sus casas parecen grandes bloques de hormigón y piedra oscura apilados de forma artística. No hay tejados de teja ni ventanas pequeñas; todo son líneas rectas, voladizos imposibles y enormes muros de cristal que se esconden tras fachadas ciegas. Son casas totalmente domotizadas, donde las piscinas pueden ser interiores/exteriores y las paredes se mueven con solo pulsar un botón.
Durante años, La Finca se ha convertido en el refugio de las mayores fortunas de España. Fue el hogar de Cristiano Ronaldo —cuya casa diseñó Joaquín—, Iker Casillas, Sergio Ramos o Gareth Bale. La Finca no existiría sin Luis García-Cereceda, un promotor inmobiliario que fue íntimo amigo de Felipe González. Él fue quien compró los terrenos —que era un antiguo pinar— y tuvo la visión de crear este gueto de superlujo. Cereceda le dio la oportunidad a Joaquín de diseñar gran parte de las viviendas, lo que permitió a Torres experimentar con su arquitectura vanguardista a gran escala.
