El día que la reina Letizia dejó de ir con Felipe a sus bodas de fin de semana: «No quiere ser la protagonista»
El sábado, el rey Felipe se trasladó hasta la localidad malagueña de Casares para acudir al enlace de la hija de un amigo

Los Reyes, en una imagen de archivo. | Gtres
El pasado fin de semana, el rey Juan Carlos recibió un bonito reconocimiento en París. Lo hizo rodeado de amigos, de sus personas de confianza y de sus dos hijas, las infantas Cristina y Elena. Quien no acudió, como era previsible, fue el rey Felipe, quien, en ese momento, como desvelaron en Espejo público, se encontraba en la boda de los hijos de unos buenos amigos. Allí, después del convite, el monarca disfrutó de la música y se echó unos bailes junto a los asistentes. Ni rastro hubo de la reina Letizia, quien hace mucho tiempo declinó, en su tiempo libre, acudir a enlaces que no fueran estrictamente necesarios. Y es que el rey Felipe tiene, casi cada fin de semana, una boda y suele acudir en solitario.
Tampoco estuvo presente la reina en la celebración del amor de Victoria López-Quesada, la ahijada del Rey e hija de uno de sus mejores amigos. Un enlace en el que monarca estuvo acompañado por sus hermanas, quienes son buenas amigas del padre de la novia y quienes se convirtieron en su mejor compañía. Pero ¿por qué la reina no acude a este tipo de actos? Lo cierto es que las razones son varias.
El rey Felipe estuvo solo en su boda del pasado sábado en Casares

La primera de ellas pasa porque la mujer de Felipe VI prefiere invertir su tiempo libre —que no es mucho— en otros quehaceres. Y es por eso que los fines de semana es cuando más tiempo tiene para dedicar a algunas de sus pasiones como la lectura, el cine o el deporte. También aprovecha para hacer pequeñas escapadas y quedar con sus amigos. Todo esto lo prioriza en esos días de asueto, en los que no tiene que cumplir con una agenda estricta. De esta manera, es el Rey quien hace acto de presencia. En aquellas en las que su unión con los novios no es especialmente estrecha, el monarca suele incorporarse al final de la celebración. En otras ocasiones, sí que está desde el principio presente, ocupando un segundo plano, en el que intenta pasar desapercibido. Felipe tiene claro que él ni es ni quiere ser el protagonista.
Algo que también le sucede a la reina Letizia y esta, además, suele ser una de las razones por las que declina no acudir. Más allá de que su tiempo libre es limitado, la mujer de Felipe VI tiene claro que no quiere robarle el protagonismo a nadie. Y sabe perfectamente que, cuando ella llega a algún lugar, todas las miradas están puestas en su persona; sea un acto oficial, una escapada privada o una pequeña visita. Y en esos momentos, en los que la novia está nerviosa, lo que, probablemente, no quiere es que todo el mundo esté pendiente de otras cosas que no es su llegada al altar.
La reina no quiere ser la protagonista

Así, como decíamos, d este que llegó a la Casa Real, Letizia ha intentado establecer una frontera clara entre sus obligaciones oficiales y su tiempo libre. La reina considera los fines de semana como su tiempo privado para estar con sus hijas y dedicarse a sus intereses personales. Para ella, asistir a una boda de la alta sociedad o de la aristocracia no suele formar parte de la agenda institucional, por lo que prefiere que el Rey asista solo si se trata de un compromiso de su círculo de amigos de la infancia. Y es que, además, hay que tener en cuenta que al monarca le encanta acudir a este tipo de actos, en los que baila y se divierte.
La otra razón, como comentábamos, es que Letizia no quiere eclipsar a los novios. La presencia de la reina en cualquier lugar genera una atención mediática masiva. Existe la teoría de que Letizia prefiere no asistir para no quitarle el protagonismo a la novia. Su asistencia implicaría que toda la prensa se centrara en su vestido, sus gestos o quién la saluda, convirtiendo una celebración familiar en un evento de Estado. También, hay que poner el foco en la diferencia d sus perfiles sociales. El monarca nació y creció en un entorno de familias aristocráticas y reales europeas, y mantiene vínculos muy estrechos con amigos de toda la vida a los que le gusta apoyar en sus celebraciones.
Y valora mucho su tiempo libre

Letizia tiene un perfil menos socialité. Mientras que el Rey disfruta de estos reencuentros, ella suele ser más selectiva y prefiere eventos con un trasfondo más profesional, cultural o solidario. Aunque eso sí, eso no quita que tienda su mano a su círculo más cercano. No hay que olvidar el día que estuvo haciendo una larga cola, en El Corte Inglés de Callao, para que su amiga Sonsoles Ónega le firmara un ejemplar de su libro, que fue premio Planeta. Un gesto que la propia periodista ha querido poner en valor siempre. Pero aún así, no hay que olvidar que la decisión de reducir sus apariciones en grandes eventos sociales de la jet-set es algo clave y, sobre todo, una estrategia.
De esta manera, la mujer de Felipe VI evita comparaciones constantes con otras royals o invitadas. Así como alimentar rumores sobre su relación con ciertos sectores de la alta sociedad con los que tradicionalmente se ha dicho que no tiene mucha afinidad. Es más, de forma general, no suele ser muy dada a acudir a ningún evento de las monarquías europeas. Algo que, también, ha transmitido a sus hijas. De esta manera, cuando el rey Felipe acude a una boda un sábado, suele ser porque asiste en calidad de amigo y no de Jefe de Estado. Letizia, por su parte, ejerce su derecho a separar su rol institucional de su vida social, optando por la discreción y el descanso familiar durante esos días.
