The Objective
Gente

Carmela, hija de Sabina: «Sus giras han sido el sitio de mi recreo; mi plan favorito desde que tengo memoria»

El cantante se ha confesado siempre como «un padre ausente» por sus largos compromisos profesionales con la música

Carmela, hija de Sabina: «Sus giras han sido el sitio de mi recreo; mi plan favorito desde que tengo memoria»

Sabina, junto a su hija. | Gtres

Joaquín Sabina siempre fue un hombre libre. Su carrera y su trabajo, centrado en la música, le dejó siempre poco tiempo para dedicarse a su familia. Es más, él mismo ha insistido que fue un «padre ausente», algo que nunca le han echado en cara sus hijas, al menos públicamente, ya que siempre comprendieron su estilo de vida. Es más, en muchas de sus ocasiones, ambas le acompañaron por las distintas partes del mundo. Tal y como ha confesado la propia Carmela, «sus han sido el sitio de mi recreo, y mi plan favorito desde que tengo memoria. No recuerdo la vida sin backstage, sin camerinos, sin pruebas de sonido».

El cantante tiene dos hijas, Carmela —nacida en 1989— y Rocío —quien vino al mundo en 1991—, fruto de su larga relación con Isabel Oliart (hija del exministro Alberto Oliart). Ambas han crecido bajo un pacto de discreción absoluto, alejadas del foco mediático y sin utilizar el apellido artístico de su padre.

Carmela y Rocío, las hijas de Sabina

Sabina se considera «un padre ausente». | Gtres

Carmela es la primogénita y la que más ha vinculado su carrera profesional a la de su padre, aunque siempre desde detrás de las cámaras. Trabaja como productora de cine. Es socia de la productora Estela Films y miembro de la Academia de Cine. Es más, ganó un Goya en 2022 por Tótem Loba. Ha trabajado con su padre en varios proyectos profesionales como el corto Epitafios —donde él puso la música— o en la película Tiempo después de José Luis Cuerda. Sobre la retirada de su padre a finales de 2025, Carmela se sinceró con los medios —de las pocas ocasiones que lo ha hecho—. «Sus giras han sido el sitio de mi recreo… estoy feliz por él porque sé que es lo que quiere y merece: estar en casa, escribir, pintar. Creo que se lo ha ganado», confesó.

Rocío, su hija menor, es la más esquiva con la prensa y de la que menos imágenes existen. Se la describe como una mujer de gran sensibilidad artística y muy parecida a su padre en el carácter. Ha estudiado teatro, escribe poesía y es una gran aficionada al yoga y a la cultura japonesa.s la más esquiva con la prensa y de la que menos imágenes existen. Se la describe como una mujer de gran sensibilidad artística y muy parecida a su padre en el carácter. Su relación ha pasado por momentos de gran intensidad. Sabina le dedicó la canción Ay, Rocío como respuesta a un correo electrónico muy duro que ella le envió en su adolescencia —un «e-mail parricida», según el propio cantante—.

Sabina tiene dos hijas; Carmela y Rocío. | Gtres

En los últimos años, tras el ictus de Sabina y su caída en 2020, Rocío ha estado muy presente en su cuidado y en la estabilidad familiar en la casa de la calle Relatores. Sabina siempre ha sido muy honesto sobre su papel como padre, admitiendo sus ausencias durante los años de éxito masivo. En sus declaraciones más recientes, el cantante ha admitido que no empezó a hablar con sus hijas «hasta que tuvieron una edad». «Me siento más orgulloso de mis canciones que de mis hijas. Las canciones las he hecho yo y me han costado mucho. Mis hijas no me costaron mucho… han salido bien gracias a su madre», ha contado.

«No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos»

Además, en varias ocasiones, ha insistido sobre su anonimato. «No van diciendo por ahí que son mis hijas, ni mucho menos. Sus amigos íntimos lo saben, pero el resto de la gente no», ha explicado. Hoy en día, Sabina sigue ejerciendo de padre pero, también, de pareja. Jimena Coronado es «la mujer que le salvó la vida». Jimena fue la que gestionó su salud tras el nublo —el ictus que sufrió en 2001— y la caída en el WiZink Center en 2020. Se casaron por lo civil en Madrid en junio de 2020, tras 20 años de relación. «Jimena es la dueña de mi libertad y de mi cautiverio. Sin ella, mi vida hoy sería un caos absoluto», ha contado en alguna que otra ocasión.

Sabina comparte tiempo con sus amigos. | Gtres

A pesar de su divorcio, Sabina sigue manteniendo muy buena relación con quien fuera su mujer, Isabel Oliart. Siguen siendo grandes amigos. Sabina siempre ha reconocido que Isabel hizo «todo el trabajo duro» mientras él estaba de gira. Ella es una figura respetadísima en el círculo íntimo del cantante. Sobre sus hijas, ha admitido, varias veces, que fue «un padre poco convencional y muy ausente». Además de su familia más cercana, Sabina se rodea de sus amigos, que forman parte de sus vínculos más personales. Leiva es como su hermano y principal confidente musical. Es quien ha conseguido que Joaquín vuelva a escribir con ilusión para su último disco.

Por su parte, Benjamín Prado se ha convertido en su mejor amigo y coautor de muchas letras. Son inseparables; comparten cenas, lecturas y madrugadas de escritura. Sin duda alguna, Serrat es su referente moral. Aunque Serrat se retiró antes, sigue siendo el espejo en el que Joaquín se mira. No se puede hablar de su entorno sin mencionar la herida de Pancho Varona. Tras 40 años siendo uña y carne, la ruptura profesional en 2022 supuso un cisma en su círculo de amigos. Sabina ha preferido no dar detalles escabrosos, resumiéndolo en que «los ciclos terminan», mientras que Varona ha mantenido una actitud de tristeza nostálgica, diciendo textualmente que «Joaquín es el amor de mi vida».

Ahora que ha colgado el bombín de los escenarios, su vida familiar se concentra en su casa de la calle Relatores en Madrid. Tiene una biblioteca de miles de ejemplares que es su refugio. Además, pasa hora dibujando y pintando cuadros que, luego, regala a sus amigos. Su casa sigue siendo un punto de encuentro para escritores, cineastas y músicos, siempre bajo la organización de Jimena.

Publicidad