Grison, 41 años: «A las seis de la mañana ya estoy arriba; y a esas horas no me vengas con semillas de chía, prefiero un café bien cargado»
El televisivo ha vivido un cambio físico, en los últimos meses, al adoptar un estilo de vida más saludable

Grison, en una imagen de archivo. | Gtres
Grison ha vivido un gran cambio físico en los últimos tiempos. El televisivo, gracias al reto de la revista Men’s Health, ha sabido tonificar su cuerpo, algo que él mismo ha relatado que no ha sido fácil. Y no solamente eso. También, ha aprendido a tener una relación sana con la comida y, sobre todo, a adoptar unos hábitos saludables. Aunque eso sí, su día a día lo marcan sus hijos, quienes le hacen estar despierto a primera hora de la mañana.
«Yo a las seis de la mañana ya estoy arriba. La gente se piensa que los músicos nos levantamos a las dos de la tarde y que estamos todo el día de fiesta, pero qué va. Yo tengo dos niños pequeños, tío. A las seis de la mañana se te acaba el rock and roll. Te despiertas y te toca ponerte en modo padre», ha contado. Y es que, a esas horas, las calles «no están ni puestas». «Te levantas con una cara que pareces un extra de The walking dead, pero es el único rato de paz que tengo en mi casa antes de que empiece la guerra de los desayunos y de llevar a los niños al colegio», apostilló.
La rutina de Grison

Sobre su desayuno, él ha explicado que no le apetece unos «boles de esos con semillas de chía, frutas raras y cosas verdes que parecen césped». Sino que prefiere «café cargado y una tostada con bien de aceite, o un trozo de chorizo si hace falta». Además, a esas horas, «lo mejor del mundo» es «un filete empanado frío que se ha quedado en la encimera de la cocina desde la noche anterior. Te lo comes a las siete de la mañana según te levantas y eso te da superpoderes para todo el día». Como él mismo ha confesado, su noche de rock and roll terminó cuando nacieron sus dos hijos.
Su día empieza tempranísimo, entre las 6:00 y las 6:30 de la mañana. Es el único momento en el que encuentra silencio en su casa. Se toma su café cargado y sus clásicas tostadas con aceite —o algún embutido/sobra de la cena si el cuerpo se lo pide— y se activa. Despierta a los niños, prepara los desayunos, pelea para que se vistan y los lleva al colegio. Una vez libre de las obligaciones familiares, Grison aprovecha la mañana y el mediodía para trabajar en lo suyo. No hay que olvidar que, además de cómico, es campeón mundial de beatbox y un productor musical excelente.
«Yo a las seis de la mañana ya estoy arriba»

De esta manera, y en algunas ocasiones más por pasión que por obligación, se encierra en su propio estudio en casa para componer, ensayar nuevos sonidos con la loop station, preparar las bases musicales que utiliza en sus espectáculos de humor o ensayar con su banda. Es una rutina muy solitaria y técnica que requiere muchas horas de repetición. A primera hora de la tarde, la rutina de Grison cambia por completo y se traslada al Teatro de Gran Vía en Madrid para la grabación de La revuelta junto a David Broncano y Ricardo Castella. En más de una ocasión, además, ha tenido distintos problemas para llegar —relacionados con los atascos— que han hecho que esté en su puesto de trabajo sobradamente tarde.
Al llegar, el equipo se reúne para repasar los temas de actualidad del día y planear las líneas generales del programa. Grison suele funcionar mucho por libre y mediante la improvisación, por lo que su preparación consiste más bien en estar fresco mentalmente. Durante la grabación del programa —que suele ser a media tarde—, Grison está en su salsa: tocando música en directo, interactuando con los invitados y soltando sus ya famosas frases lapidarias desde la cabina de sonido. Al terminar la grabación, mientras otros artistas aprovechan para salir por Madrid, Grison prefiere regresar a su casa en la periferia de la capital. Cenar con su pareja, acostar a los niños y descansar es su prioridad para poder volver a afrontar el madrugón de las seis de la mañana del día siguiente.
Su gran cambio físico
Los fines de semana, esta rutina salta por los aires, ya que es cuando aprovecha para hacer sus giras de teatros y shows de comedia por toda España, donde vuelve a recuperar, solo por unas horas, los horarios nocturnos de los músicos. Sobre su físico, el punto de inflexión más radical y comentado ocurrió en septiembre de 2022, al arrancar la sexta temporada de La resistencia. Grison apareció en el plató con una cara completamente diferente: los pómulos muy hinchados, las cejas estiradas y los ojos prácticamente achinados, al más puro estilo de una celebridad de Hollywood tras salir del quirófano. El impacto en las redes sociales fue inmediato y el programa aprovechó el momento para que él mismo explicara lo que había pasado con total naturalidad y humor.
«Me he hecho un retoquito. Me puse un poco de ácido hialurónico y bótox, pero me lo puso mi peor enemigo, tío. Me he pasado de frenada. Parezco Kiko Matamoros con pelo», confesó. Luego, confesó que había sido una broma. Otro de los cambios más comentados ha tenido que ver con su pelo. En sus primeros años en el programa, lucía una larga melena castaña y despeinada, muy asociada a su imagen de músico urbano y beatboxer.

Sin embargo, decidió sanear por completo su estilo cortándose el pelo de forma radical: pasó a un peinado corto, engominado y con los laterales degradados. Este corte, sumado a una barba mucho más perfilada y cuidada, le dio un aire bastante más maduro y elegante, alejándose de la estética más desaliñada de sus inicios. Su evolución física también ha ido acompañada de un cambio en su forma de vestir. En las primeras temporadas era habitual verle con camisetas básicas, sudaderas anchas y ropa muy informal. Con el paso del tiempo, y especialmente tras la mudanza a La revuelta, Grison ha ido incorporando camisas estampadas, chaquetas y un vestuario algo más cuidado, completando una transformación que lo llevó de parecer un músico callejero de paso por el plató a consolidarse como un auténtico e impecable ‘showman’ televisivo.
