El increíble parecido físico de María Rey con su hija Iria: «Ha vivido en más de cinco países distintos; nunca tuvo miedo de marcharse»
La periodista concedió, hace meses, una entrevista a 'Vanitatis' donde habló de la conexión que mantiene con la joven

María Rey junto a su hija Iria, en una imagen de redes sociales.
María Rey puede presumir de tener una de las carreras más consolidadas en el mundo del Periodismo. La presidenta de la Asociación de Prensa de Madrid es uno de los rostros más conocidos de nuestra televisión y siempre se ha mostrado claro y transparente en cuanto a lo que su vida personal se refiere. Tanto es así que, hace unos meses, concedió una sincera entrevista a Vanitatis, junto a su hija Iria, donde no mostró, no solamente el gran parecido físico que se profesan sino, también, que tienen muchas cosas en común. «Aunque ella es más valiente en algunas cosas», confesó la propia presentadora de Telemadrid, entre risas.
María Rey nació a finales de los años 60 en la localidad de Vigo. En sus más de tres décadas de carrera se ha convertido en un referente de rigor, versatilidad y elegancia. Ha pasado, además, por los formatos más exigentes; desde la corresponsalía política hasta los magacines de la actualidad diaria. Tras licenciarse en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, sus primeros pasos los dio en la radio (Cadena SER) y en la televisión local, trabajando en el centro territorial de TVE en Galicia. Su profesionalidad y telegenia no pasaron desapercibidas, y a principios de los años 90 dio el salto a la televisión nacional al incorporarse a Antena 3, la cadena que se convertiría en su hogar durante un cuarto de siglo.
María Rey y su hija Iria: más allá de un parecido físico
En Antena 3 se convirtió rápidamente en uno de los rostros más creíbles de los informativos. Su etapa más recordada en plató fue a mediados de los 90, cuando copresentó con maestría el informativo de las 21:00 horas junto a Pedro Piqueras. Juntos formaron una de las parejas televisivas más estables, queridas y exitosas de la época, compitiendo cara a cara con el Telediario de TVE. Tras su etapa en plató, Rey asumió uno de los retos más complejos y exigentes de su carrera: la corresponsalía parlamentaria. Durante 20 años fue la encargada de desgranar la actualidad política a pie de micrófono desde las puertas del Congreso de los Diputados.
Ha vivido distintos momentos históricos de la democracia española como mayorías absolutas, mociones de censura o la llegada de nuevos partidos. En 2016, tras dos décadas en las escalinatas del Congreso, regresó al set para presentar los informativos del fin de semana de Antena 3 junto a Sandra Golpe. Poco después pasó a encargarse de la información de Tribunales y Casa Real, hasta que en 2018, de mutuo acuerdo y tras 25 años de impecable servicio, decidió cerrar su etapa en la cadena de San Sebastián de los Reyes para buscar nuevos retos. En junio de 2018 arrancó su andadura en la televisión autonómica madrileña al frente de 120 minutos, un magacín diario de debate y actualidad política que se emite en las mañanas de Telemadrid.
«Ha vivido en más de cinco países distintos; nunca tuvo miedo de marcharse»
Sobre su vida personal, probablamente lo más importante ha sido su relación con el también periodista Manuel Campo Vidal, con quien se casó en 1998. De su matrimonio nacieron tres hijos; Iria, Iago y Nacho, quienes se han acostumbrado a posar en photocalls junto a sus padres. La mayor, que ya ha pasado la barrera de los 26, no ha querido seguir el camino profesional de su madre, aunque sí que ha optado por todo lo que tiene que ver con la política, la gestión internacional y las instituciones europeas. Como su propia madre contó a Vanitatis, Iria es «la pequeña de los mayores y la mayor de los pequeños. Cuando llegó, sus hermanos se volvían locos con ella. Era una niña buena, con ganas inmensas de aprender, muy independiente, muy inquieta». Y es que nació del segundo matrimonio del periodista, quien ya tenía hijos de una relación anterior.
En toda su vida, María ha entendido la maternidad no como una «posibilidad», sino como «una evidencia». «Es algo que hablé claramente con Manuel: ya tenía dos hijos y para él era volver a empezar. Creo que en eso Iria tiene la misma visión y deseo que yo. No es una opción, es una condición de pareja; no está completa si no hay un compromiso con la paternidad», comentó. Y es que hay quien encuentra la plenitud «de otra forma», pero para ella era «imposible» concebirla sin hijos. «Y no quería solo uno: vengo de una familia de seis hermanos», apostilló. Así, los momentos de plena felicidad de la periodista se concentraron durante sus embarazos. Para la periodista, no hay «nada comparable»; «Tuve mucha suerte, los tres fueron muy buenos».
Sobre su hija, María confesó que todo lo que es llevar «una maleta por delante», Iria se apunta. «En ese sentido, es más valiente que yo», contó la periodista. «Ha vivido en más de cinco países distintos; nunca tuvo miedo de marcharse, siempre quiso hacerlo», apostilló a Vanitatis. Iria, por su parte, puso en valor la educación que le dieron sus padres y, sobre todo, las oportunidades que le ofrecieron para triunfar. «Mi madre creció en un pequeño pueblo de Vigo, estudió en colegios e instituto con recursos limitados. Yo nací en la capital, con otras oportunidades y las puertas abiertas para cruzar fronteras internacionales», explicó la joven.
Las dos comparten esa «inquietud cultural». «Muchos pasos que he dado han sido por las dos. Porque sé que, si mi madre hubiese tenido las oportunidades de formación que yo he tenido, las habría aprovechado igual. Y muchas cosas las hago para comentarlas con ella, compartirlas y aprender juntas», aclaró a Vanitatis. Tanto es así que María tiene claro que «de mayor» quiere ser como su hija. «Cuando se fue a estudiar a Holanda —Filosofía, Política, Economía con Historia— me contaba las materias, los debates… y me fascinaba. Quería vivir eso. Es precioso compartirlo», relató al mencionado portal.
Aunque Iria no quiso estudiar Comunicación, lo cierto es que sí que ha heredado mucho de su madre. «De pequeña, una profesora me llamaba ‘abogada de pleitos pobres», explicó. Y ambas, de pequeñas, siempre tuvieron mucho liderazgo, muchas veces «involuntario». «Quiero recalcarlo, mi madre siempre ha sido muy humilde y discreta a la hora de hablar de sí misma y su trabajo, pero esa forma de entender el periodismo y la política es lo que la hace una de las periodistas más respetadas que hay», recalcó. En sus años trabajando, Iria ha pasado por el Parlamento Europeo en Bruselas, algo que fue «increíble».
«Disfrutaba del trabajo, pero a la vez me desencantaban algunas personas y actitudes muy relacionadas con lo que decía antes mi madre. Por eso me trasladé al Consejo de la Unión Europea, donde el enfoque es más técnico, más centrado en la política pura. Es menos dinámico, pero muy estimulante: representamos al Gobierno de España y trabajamos con profesionales de alto nivel», relató a Vanitatis. Hoy en día, Iria vive en Nueva York —o al menos cuando se publicó la entrevista junto a su madre—, cursando un máster en Educación y Ciencia Cognitiva en la Universidad de Columbia.
«Quería pasar de la política pública a un ámbito técnico. Elegí Ciencia cognitiva en educación, que combina neurociencia, psicología, informática y filosofía. Intentamos entender cómo funciona el cerebro, cómo aprende y cómo crear entornos que potencien su máximo aprendizaje», confesó. Además, su deseo es el de quedarse en la ciudad de los rascacielos durante «un tiempo» para seguir «aprendiendo». Así, luego, quiere volver a España para «aplicar lo aprendido en el sistema educativo». Sus hermanos, también, han emprendido sus respectivos caminos. Iago ha fundado su propia empresa de energías renovables mientras que Nacho, el menor, está finalizando la carrera de Ingeniería y es DJ.
