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Así fue el bautizo de Miquel, el segundo hijo de Nadal y Mery Perelló: una gran ausencia, en su parroquia de toda la vida y con pocos invitados

El extenista y su mujer han bautizado al pequeño en la misma iglesia en la que bautizaron a su primogénito

Así fue el bautizo de Miquel, el segundo hijo de Nadal y Mery Perelló: una gran ausencia, en su parroquia de toda la vida y con pocos invitados

Rafa Nadal | Gtres

Rafa Nadal y Mery Perelló han bautizado a su segundo hijo en la más estricta intimidad. El pequeño Miquel, que cumplirá su primer año el próximo siete de agosto, fue el protagonista de una celebración familiar discreta y emotiva celebrada el pasado domingo 21 de junio en Mallorca. Vanitatis reveló en exclusiva los detalles del evento, que reunió al círculo más íntimo de los Nadal Perelló y que se desarrolló con la misma sobriedad y arraigo a sus raíces que caracterizan a la familia.

Una ceremonia en la parroquia de siempre

El lugar escogido para el bautismo no podía ser otro. La parroquia de Cristo Rey de Manacor, la misma iglesia en la que dos años antes habían bautizado a su primogénito, Rafa, que cumplirá cinco años el próximo octubre, acogió el sacramento en torno a las 11:30 horas. La ceremonia se prolongó aproximadamente media hora. Como en la anterior ocasión, el templo permaneció cerrado al público para garantizar la privacidad de la celebración. El propio tenista explicó recientemente a ¡Hola! la importancia que siempre ha tenido para él la familia y el hogar: «Siempre he vuelto a casa después de cada torneo, allí he sido simplemente un hijo, un hermano, un marido, no alguien reconocido por lo que hacía en la pista. Esa normalidad ha sido fundamental para mí».

Los invitados: solo los imprescindibles

La lista de asistentes estuvo formada exclusivamente por familiares y amigos más allegados. Entre los presentes, los padres del tenista, Sebastián Nadal y Ana María Perera, así como su única hermana, Maribel Nadal. También acudieron otros familiares de ambas partes, en una jornada en la que la unión familiar quedó una vez más de manifiesto. Sin que existiera un dress code confirmado, la mayor parte de los asistentes coincidió en apostar por estilismos relajados de inspiración ibicenca y estética boho-chic, con el color blanco como hilo conductor. Mery Perelló, en concreto, eligió un vestido midi blanco de mangas cortas, cuello redondo y tejido de tweed, toda una declaración de su estilo clásico y elegante.

Rafa Nadal.
Rafa Nadal. | Pasquale Golia/IPA Sport (Europa Press)

La gran ausencia: Toni Nadal

El bautizo tuvo, sin embargo, un protagonismo no buscado para alguien que no pudo estar en su totalidad. Toni Nadal, tío del tenista y quien fue su entrenador durante gran parte de su carrera, asistió a la ceremonia religiosa en la iglesia pero no pudo unirse al convite posterior por motivos laborales. Su presencia en la primera parte del acto quedó confirmada por ¡Hola!, que también destacó la extraordinaria relación personal que mantiene con su sobrino a pesar de haber finalizado su colaboración profesional en 2017. El propio Rafa le dedicó unas palabras imborrables durante el homenaje que le rindieron en Roland Garros: «Toni, eres la razón por la cual estoy aquí. Has sido, sin ninguna duda, el mejor entrenador que jamás hubiera podido tener».

El restaurante favorito de la familia: Sa Punta

Una vez concluida la misa, los invitados se trasladaron al restaurante Sa Punta, situado en Port Verd, una pequeña cala cercana a Cala Bona. El local es especialmente significativo para los Nadal: es socio del mismo Miguel Ángel Nadal, tío paterno del tenista y marqués de Llevant, lo que hace que la elección sea, una vez más, un asunto de familia. El propio Rafa ha cocinado allí en alguna ocasión para amigos, tal y como mostró en el programa televisivo Mi casa es la tuya. El restaurante apuesta por ingredientes frescos con una propuesta que fusiona tradición e innovación.

Lo que une a Xisca Perelló, Nadal y Almeida. EP

Un menú para el recuerdo

La celebración se dividió en dos partes bien diferenciadas. La primera arrancó con un cóctel informal de pie en el que se sirvieron aperitivos variados: canapés, gildas, brioche de ternera, bikini de serrano con mozzarella y mantequilla de trufa, y hojaldre con anchoas. Después, los invitados pasaron a la mesa para disfrutar de un menú más formal. Como entrantes se ofrecieron tartar de atún, croquetas de jamón ibérico y bocaditos de gallo de San Pedro frito. El plato principal permitía elegir entre lubina o carrilleras. Y la celebración se cerró con cuatro propuestas de postre: lemon pie, tarta de queso, coulant de chocolate y carpaccio de piña. El almuerzo se extendió hasta la tarde-noche.

Mallorca, siempre Mallorca

El bautizo de Miquel es un reflejo perfecto de la filosofía de vida de Rafa Nadal. El ganador de 22 Grand Slams siempre ha dejado claro que Mallorca no es solo su lugar de origen, sino su hogar elegido en cada etapa de su vida. Allí nació, allí creció, allí se enamoró de Mery Perelló y allí sigue viviendo, a pesar de tener la posibilidad de establecerse en cualquier lugar del mundo. Todos los hitos familiares más importantes han tenido como escenario la isla balear, y el bautizo de su segundo hijo no iba a ser una excepción.

El acto se produce además en uno de los momentos más felices y plácidos de su vida personal. Retirado de la competición, el tenista ha podido dedicarse plenamente a su familia. Además, el pasado tres de junio celebró su 40 cumpleaños rodeado de sus seres queridos, y el 20 de mayo se estrenó Rafa, su docuserie en Netflix, en la que abrió por primera vez las puertas de su hogar y su intimidad al público, repasando los episodios más significativos de su trayectoria y revelando aspectos de su vida personal, incluida la historia de amor que ha construido junto a Mery Perelló.

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