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Ciencia

Hallan ADN humano de más de 2.000 años de antigüedad en cuevas de España y Portugal

El hallazgo demuestra que las superficies rupestres pueden conservar restos genéticos humanos durante miles de años

Hallan ADN humano de más de 2.000 años de antigüedad en cuevas de España y Portugal

Pinturas rupestres en las cuevas de Altamira. | Wikipedia

Un proyecto científico ha identificado ADN humano con una antigüedad mínima de 2.000 años en paredes de cuevas de España y Portugal, lo que demuestra que las superficies rupestres pueden conservar restos genéticos humanos durante miles de años.

El trabajo —liderado por el jefe de sección de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura, Hipólito Collado; desarrollado junto a equipos de España, Portugal, el Reino Unido, Alemania y China, y publicado en la revista Nature Communications— forma parte del proyecto FIRST ART, que tuvo su origen en las investigaciones sobre arte rupestre en la cueva de Maltravieso (Cáceres), donde se identificaron las representaciones pintadas más antiguas de Europa.

Con la experiencia acumulada, este proyecto se amplió hacia otros ámbitos territoriales con el objetivo de datar las manifestaciones artísticas más antiguas de la península ibérica y caracterizar su composición química. Así, en colaboración con investigadores del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology de Alemania, el equipo amplió sus investigaciones para incluir el análisis de ADN.

En el estudio se explora la posibilidad de recuperar ADN antiguo directamente del arte rupestre, más allá de las fuentes tradicionalmente utilizadas, como huesos, sedimentos o, más recientemente, herramientas óseas.

Paneles de 11 cuevas

De esta manera, la investigación se centró en 24 paneles de arte rupestre pertenecientes a once cuevas diferentes, incluyendo trazos simples, manos en negativo y pigmentos desprendidos de algunas figuras de la cueva de Altamira (Cantabria).

Utilizando técnicas de última generación para la extracción y secuenciación de ADN, el equipo analizó fragmentos de pared con y sin pigmento, sedimentos, huesos y una herramienta prehistórica de aerografiado utilizada para aplicar pintura.

Aunque los investigadores detectaron ADN humano antiguo en una costra calcítica pigmentada de la Cueva de Escoural, en Portugal, lo sorprendente y novedoso fue el hallazgo de ADN humano antiguo también en varias zonas sin pigmento de las paredes de Escoural y de la Cueva del Covarón (Asturias), que inicialmente habían sido muestreadas como controles negativos.

«Aunque no podemos relacionar directamente los rastros de ADN humano antiguo encontrados con la creación del arte rupestre, esta es la primera evidencia de preservación de ADN humano en paredes de cuevas durante miles de años», ha señalado Alba Bossoms Mesa, primera autora del estudio en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

Según Hipólito Collado, el hallazgo no trata únicamente del arte rupestre, sino «de comprender cómo utilizaron las cuevas las poblaciones humanas y dónde dejaron sus huellas».

Archivos biológicos

El ADN humano antiguo recuperado tiene una antigüedad mínima de 2.000 años, lo que demuestra que estas superficies pueden conservar rastros biológicos durante largos periodos de tiempo, por lo que este hallazgo abre una nueva frontera en la arqueogenética.

En concreto, los restos biológicos de tres de las muestras proceden de mujeres, mientras que una corresponde a un individuo masculino y otra no pudo determinarse.

El equipo científico considera que las paredes de las cuevas pueden convertirse en auténticos «archivos biológicos» de la actividad humana antigua, lo que permitirá en el futuro ampliar el análisis a otros yacimientos y estilos artísticos con técnicas mínimamente invasivas.

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